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"Mi visión del mundo". Albert Einstein

Categoría: Ciudadanía el día 2010-03-10 19:56:45

                                        A los colegiales japoneses

  "Si hoy os hago llegar este saludo, colegiales japoneses, es que puedo hacerlo con conocimiento de causa. He visitado el hermoso Japón y he visto sus ciudades y sus casas, sus montañas y sus bosques, y a los niños japoneses que allí viven y que aman a su patria. Tengo siempre sobre mi mesa un libro muy grande y gordo lleno de dibujos en colores hechos por niños japoneses.

  Cuando recibáis desde tan lejos mi saludo, pensad que antes de nuestros tiempos, en que los hombres de diferentes países se entienden y simpatizan, los pueblos vivían desconociéndose y sin procurar comprenderse. ¡Que el entendimiento fraternal entre los pueblos pueda crecer cada vez más! Este viejo os saluda, colegiales japoneses de lejanos hogares y sitios, con este deseo: que vuestra generación haga avergonzarse a la mía".

                                            

                                         Profesores y alumnos

  "¡Queridos niños! Me alegra ver en este día a la gozosa juventud de una tierra bendita y soleada.

  Pensad que las cosas maravillosas que podréis aprender en vuestras escuelas son el trabajo de muchas generaciones, que en todos los países de la tierra las lograron con mucho afán y mucha fatiga. Las ponemos en vuestras manos como herencia, para que las respetéis, desarrolléis, y fielmente las entreguéis a vuestros hijos. Así es cómo nosotros, los mortales, nos hacemos inmortales, transmitiendo el trabajo hecho por todos.

  Si pensáis en esto, encontraréis sentido a la vida y a vuestros esfuerzos, y podréis transmitir vuestras certeras convicciones a otros pueblos y otras épocas".


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"Obra abierta". Umberto Eco

Categoría: Filosofía el día 2010-03-05 16:59:45

                                        La teoría de la información

  "La teoría de la información tiende a computar la cantidad de información contenida en determinado mensaje. Si, por ejemplo, el boletín meteorológico del 4 de agosto me comunica "Mañana no nevará", la información que recibo es muy escasa, porque se trata de un dato que ni lo que yo sé ni mis capacidades de predicción de los acontecimientos de mañana aumentan al serme comunicado. Pero si el 4 de agosto el boletín meteorológico me comunica: "Mañana, 5 de agosto, nevará", entonces yo recibo una notable cantidad de información, dada la improbabilidad del hecho que se me anuncia. La cantidad de información de un mensaje dado está delimitada por una serie de ideas que yo puedo tener acerca de la fiabilidad de una fuente: si a un agente inmobiliario que me vende una casa le preguntó si es muy húmeda y él me contesta "No", obtengo una escasa información y quedo igualmente inseguro sobre la naturaleza real del hecho. Pero si el mismo agente me responde "Sí", contra cualquier expectativa mía y contra su propio interés, entonces recibo una buena cantidad de información y paso a saber verdaderamente algo más sobre el asunto que me interesa.

  La información es, pues, una cantidad sumada, es algo que se añade a lo que ya sé y se me presenta como adquisición original. Sin embargo, en los ejemplos anteriormente expuestos se hablaba de una información muy amplia y compleja, en que la cota de novedad dependía del sistema de expectativas del destinatario. En realidad, la información debe estar definida preliminarmente en el ámbito de situaciones bastante más simples en que la cantidad de información pueda ser medida con sistemas matemáticos y expresada en cifras, sin hacer referencia a los conocimientos de un posible receptor; tal es la función de la teoría de la información. Sus cálculos se adaptan a mensajes de todo género, a símbolos numéricos, a símbolos lingüísticos, a secuencias de sonidos, etc.

  Para calcular la cantida de información, es necesario tener en cuenta que el máximo de probabilidad de que ocurra un acontecimiento es 1; el mínimo es 0. [...]

  La teoría de la información, procediendo por elecciones binarias, usa logaritmos de base 2 y llama a la unidad de información bit (o binit), contrayendo las dos palabras binary digit (señal binaria). [...]

  Por consiguiente, podemos decir que la cantidad de información transmitida por un mensaje es el logaritmo binario del número de alternativas susceptibles de definir el mensaje sin ambigüedad".


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"La risa". Henri Bergson

Categoría: Filosofía el día 2010-03-02 18:44:52

                                             De lo cómico en general

 "He aquí el primer punto sobre el cual he de llamar la atención. Fuera de lo que es propiamente humano, no hay nada cómico. Un paisaje podrá ser bello, sublime, insignificante o feo, pero nunca ridículo. Si reímos a la vista de un animal, será por haber sorprendido en él una actitud o una expresión humana. Nos reímos de un sombrero, no porque el fieltro o la paja de que se compone motiven por sí mismos nuestra risa, sino por la forma que los hombres le dieron, por el capricho humano en que se moldeó. No me explico que un hecho tan importante, dentro de su sencillez, no haya fijado más la atención de los filósofos. Muchos han definido al hombre como "un animal que ríe".

  Habrían podido definirle también como un animal que hace reír, porque si algún otro animal o cualquier cosa inanimada produce la risa, es siempre por su semejanza con el hombre, por la marca impresa por el hombre o por el uso hecho por el hombre.

  He de indicar ahora, como síntoma no menos notable, la insensibilidad que de ordinario acompaña a la risa. Dijérase que lo cómico sólo puede producirse cuando recae en una superficie espiritual y tranquila. Su medio natural es la indiferencia. No hay mayor enemigo de la risa que la emoción. No quiero decir que no podamos reírnos de una persona que, por ejemplo, nos inspire piedad y hasta afecto; pero en este caso será preciso que por unos instantes olvidemos ese afecto y acallemos esa piedad. En una sociedad de inteligencias puras quizá no se llorase, pero probablemente se reiría, al paso que entre almas siempre sensibles, concertadas al unísono, en las que todo acontecimiento produjese una resonancia sentimental, no se conocería ni comprendería la risa. Probad por un momento a interesaros por cuanto se dice y cuanto se hace; obrad mentalmente con los que practican la acción; sentid con los que sienten; dad, en fin, a vuestra simpatía su más amplia expansión, y como al conjuro de una varita mágica, veréis que las cosas más frívolas se convierten en graves y que todo se reviste de matices severos. Desimpresionaros ahora, asistid a la vida como espectador indiferente, y tendréis muchos dramas trocados en comedia. Basta que cerremos nuestros oídos a los acordes de la música en un salón de baile, para que al punto nos parezcan ridículos los bailarines. [...] Lo cómico, para producir todo su efecto, exige como una anestesia momentánea del corázón. Se dirige a la inteligencia pura.

  Pero esta inteligencia ha de estar en contacto con las inteligencias. Y he aquí el tercer hecho sobre el cual deseaba llamar la atención. No saborearíamos lo cómico si nos sintiésemos aislados. Diríase que la risa necesita de un eco. [...] Nuestra risa es siempre la risa de un grupo".


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"Leviatán". Thomas Hobbes

Categoría: Ciudadanía el día 2010-02-28 20:39:23

  

      De la condición natural de la humanidad en lo concerniente a su felicidad y su miseria

 "Los hombres no encuentran placer, sino muy al contrario, un gran sufrimiento, al convivir con otros allí donde no hay un poder superior capaz de atemorizarlos a todos. Pues cada individuo quiere que su prójimo lo tenga en tan alta estima como él se tiene a sí mismo; y siempre que detecta alguna señal de desprecio o de menosprecio, trata naturalmente, hasta donde se atreve (y entre los que no tienen un poder común que los controle puede llegarse hasta la destrucción mutua), de hacer daño a quienes lo desprecian para que éstos lo valoren más, y para así dar un ejemplo a los otros.

  De modo que, en la naturaleza del hombre, encontramos tres causas principales de disensión. La primera es la competencia; en segundo lugar, la desconfianza; y, en tercer lugar, la gloria.

  La primera hace que los hombres invadan el terreno de otros para adquirir ganancia; la segunda, para lograr seguridad; y la tercera, para adquirir reputación. La primera hace uso de la violencia, para que así los hombres se hagan dueños de otros hombres, de sus esposas, de sus hijos y de su ganado. La segunda usa la violencia con un fin defensivo. Y la tercera, para reparar pequeñas ofensas, como una palabra, una sonrisa, una opinión diferente, o cualquier otra señal de desprecio dirigido hacia la propia persona o, indirectamente, a los parientes, a los amigos, a la patria, a la profesión o al prestigio personal.

  De todo ello queda de manifiesto que, mientras los hombres viven sin ser controlados por un poder común que los mantenga atemorizados a todos, están en esa condición llamada guerra, guerra de cada hombre contra cada hombre. Pues la guerra no consiste solamente en batallas o en el acto de luchar, sino en un período en el que la voluntad de confrontación violenta es suficientemente declarada".


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"Temor y temblor". Sören Kierkegaard

Categoría: Ciudadanía el día 2010-02-24 18:31:36

                                            Consideraciones preliminares

  "Dice un antiguo proverbio, procedente del mundo externo y visible: "Quien no quiera trabajar, no coma". Pero resulta tan evidente como curioso que dicho proverbio se adecúa muy poco al ambiente que lo inspiró: el mundo exterior está sujeto a la ley de la imperfección, y por ello podemos ver una y otra vez darse la circunstancia de que también come quien no trabaja, recibiendo además el dormilón más abundante y sustanciosa comida que el trabajador. En este mundo de las apariencias visibles las cosas pertenecen a quienes las poseen, y están sometidas constantemente a la ley de la indiferencia; basta poseer el anillo para que el genio que en él mora obedezca a su propietario, tanto si es Nuredin como si es Aladino; quien posee las riquezas de este mundo es dueño de ellas, sin que importe la forma en que las consiguió. Pero en el mundo del espíritu no ocurren las cosas del mismo modo. Impera en él un orden eterno y divino; no llueve allí del mismo modo sobre justos e injustos, ni brilla allí el mismo sol sobre buenos y malos. En el mundo del espíritu es válido el proverbio de que sólo quien trabaja come; sólo quien conoció angustias reposa; sólo quien desciende a los infiernos salva a la persona amada, y sólo quien empuña el cuchillo conserva a Isaac. A quien se niega a trabajar se le niega a su vez la comida, y se le engaña del mismo modo que los dioses engañaron a Orfeo con una silueta etérea en lugar de su amada; le engañaron porque era blando y nada valeroso, le engañaron porque era un tañedor de cítara pero no un hombre".


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"El conocimiento humano". Bertrand Russell

Categoría: Historia de la Filosofía el día 2010-02-20 10:01:05

                                      El principio de individuación

  "Examinaré en este capítulo la forma moderna de un problema muy antiguo, que fue muy discutido por los escolásticos, pero que aún en la actualidad está lejos de haber sido resuelto definitivamente. El problema, en sus términos más amplios y sencillos, es éste: "¿Cómo hemos de definir la diversidad que nos induce a contar objetos como dos, en un censo?" Podemos enunciar el mismo problema con palabras de diferente apariencia, por ejemplo, "¿qué se quiere significar por un 'particular'?" o "¿qué tipo de objetos pueden tener nombres propios?"

  Se han propugnado tres tesis influyentes.

  Primera: un particular está constituido por cualidades; cuando se han enumerado todas sus cualidades, se lo ha definido totalmente. Esta es la tesis de Leibniz.

  Segunda: se define un particular por su posición espacio-temporal. Esta es la tesis de Santo Tomás de Aquino en lo que atañe a las sustancias materiales.

  Tercera: la diversidad numérica es última e indefinible. Creo que ésta sería la tesis de la mayoría de los empiristas modernos, si se tomaran la molestia de adoptar una posición definida.

  La segunda de las tres teorías anteriores es reducible a la primera o a la tercera, según el modo como se la interprete. Si adoptamos la concepción newtoniana, conforme a la cual hay realmente puntos, entonces, dos puntos diferentes son exactamente iguales en todas sus cualidades, y su diversidad debe ser esa mera diversidad numérica contemplada en la tercera teoría. En cambio, si adoptamos una concepción relacional del espacio -como hace ahora todo el mundo-, la segunda teoría debería decir: "Si A y B difieren en la posición espacio-temporal, entonces A y B son dos". 


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