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"Ensayo filosófico sobre la probabilidad". Pierre-Simon de Laplace
Categoría: Ciudadanía el día 2009-12-13 09:04:36
De las ilusiones en la estimación de las probabilidades
"Los acontecimientos de los que somos testigos tienen sobre nuestros juicios una influencia que a menudo nos induce a equivocarnos a la hora de apreciar las causas de las que dependen. La viva impresión que nos producen apenas nos deja advertir los acontecimientos contrarios a éstos observados por otros. Nunca son demasiadas las precauciones que se tomen para precaverse contra esta ilusión, una de las fuentes principales de los errores que cometemos.
La coincidencia de algunos acontecimientos extraordinarios con las predicciones de astrólogos, adivinos y agoreros, con los sueños, con los números y días que tienen fama de dichosos o desdichados, ha dado lugar a un cúmulo de prejuicios todavía muy extendidos. No se piensa en el gran número de no-coincidencias que no han causado la menor impresión o que se ignoran. Sin embargo, lo único que puede darnos la probabilidad de las causas a las que se atribuyen las coincidencias es únicamente la relación entre unas y otras. Si se conociera esta relación, la experiencia confirmaría sin lugar a dudas lo que nos dictan el buen sentido y la razón respecto de tales prejuicios. Esta es la razón por la que el filósofo de la antigüedad al que se mostraban, en un templo, para exaltar el poder del dios que allí se adoraba, todos los ex voto de aquéllos que se habían salvado del naufragio por haberlo invocado, hacía una pregunta conforme al cálculo de probabilidades interesándose por el número de personas que, pese a esta invocación, habían perecido.
Es, sobre todo, en el juego donde un gran cúmulo de ilusiones mantiene la esperanza y la sostiene incluso contra las probabilidades desfavorables. La mayoría de los que juegan a la lotería no saben cuántas probabilidades tienen a su favor y cuántas les son contrarias. Sólo consideran la posibilidad de ganar una gran suma a cambio de una pequeña cifra, y los proyectos que su imaginación maquina exageran a sus ojos la probabilidad de conseguirla. A todos les espantaría, de llegar a conocerlo, el gran número de apuestas que se pierden; sin embargo, se tiene buen cuidado, en cambio, en dar una gran publicidad a las ganancias.
Cuando en la lotería francesa no ha salido un número desde hace mucho tiempo, la gente se apresura a colmarlo de apuestas, creyendo que el número que ha estado durante tanto tiempo sin salir ha de hacerlo en el siguiente sorteo con preferencia sobre los otros. Me parece que este error tan común se debe a una ilusión mediante la cual uno se traslada involuntariamente con el pensamiento al origen de los acontecimientos".
"Lo bello y lo sublime". Immanuel Kant
Categoría: Ética el día 2009-12-12 09:51:54
Sobre los caracteres nacionales en cuanto descansan en la diferente sensibilidad para lo sublime y lo bello
"Los caracteres de los pueblos se manifiestan principalmente en sus tendencias morales; por tal razón vamos a examinar desde este punto de vista el diferente sentimiento de los mismos con respecto a lo sublime y lo bello (1).
El español es serio, callado y veraz. Pocos comerciantes hay en el mundo más honrados que los españoles. Tiene un alma orgullosa y siente más los actos grandes que los bellos. Como su espíritu no encierra benevolencia bondadosa y dulce, resulta a menudo duro y aun cruel. El auto de fe se conserva no tanto por la superstición como por las inclinaciones extravagantes del pueblo, al que impresiona un cortejo venerable y temeroso donde ve cómo entregan a las llamas, encendidas por una devoción ardiente, el sambenito pintado con figura de demonios. No puede decirse que el español sea más altivo o más enamorado que cualquiera de otro pueblo; pero lo es de una manera extravagante, que resulta rara y fuera de lo habitual. Abandonar el arado y pasearse con una larga espada y una capa por el campo de labor hasta que el extranjero de paso por allí desaparezca, o en una corrida, donde las bellas son por una vez vistas sin velo, declarar con particular saludo cuál es la señora de sus pensamientos y aventurarse en su honor a una peligrosa lucha con una bestia salvaje, son actos desusados y singulares que distan mucho de lo natural".
(1) Apenas es necesario que repita aquí mi precedente disculpa. En todo pueblo, la parte más cultivada pone caracteres honorables de todo género, y aunque a alguno pueda tocar esta o la otra censura, si es agudo sabrá tomar el partido de desentenderse de los demás y exceptuarse a sí mismo.
"Pensamientos". Blaise Pascal
Categoría: Filosofía el día 2009-12-11 16:04:57
427
"Yo no sé quién me ha puesto en el mundo, ni qué es el mundo, ni qué soy yo; me encuentro en una terrible ignorancia de todas estas cosas; no sé lo que es mi cuerpo, ni mis sentidos, ni mi alma, ni siquiera esta parte de mi yo que piensa lo que digo, que reflexiona sobre todo y sobre sí misma y que no se conoce a sí misma mejor que al resto.
Veo esos terribles espacios del universo que me envuelven, y me encuentro atado a un rincón de esta vasta extensión, sin que sepa por qué estoy situado en ese lugar y no en otro, ni por qué este poco de tiempo que me ha sido concedido para vivir me ha sido asignado en este momento y no en otro de toda la eternidad que me ha precedido y de toda la que me sigue. No veo más que infinitudes por todas partes, que me envuelven como a un átomo y como a una sombra que no dura más que un instante sin retorno. Todo lo que yo sé es que debo morir pronto; pero lo que más ignoro es precisamente esa muerte que no sabré evitar.
Como no sé de dónde vengo, tampoco sé a dónde voy; y sólo sé que al salir de este mundo caeré para siempre o en la nada, o en las manos de un Dios irritado, sin saber a cuál de estas dos condiciones debo estar eternamente sujeto. He aquí mi estado, lleno de debilidad e incertidumbre. Y, de todo eso, concluyo, pues, que debo pasar todos los días de mi vida sin pretender investigar lo que me ha de suceder. Quizá podría encontrar algún esclarecimiento en mis dudas; pero no quiero tomarme la molestia, ni dar un paso para buscarlo; y luego, tratando con desprecio a los que trabajan en este sentido -(cualquier certidumbre que de ello tuviesen sería más objeto de desesperación que de vanidad)-, quiero ir, sin previsión y sin temor, a enfrentarme con un acontecimiento tan decisivo, y dejarme conducir cómodamente a la muerte, en la incertidumbre de la eternidad de mi condición futura".
"El utilitarismo". John Stuart Mill
Categoría: Ciudadanía el día 2009-12-10 21:13:27
Sobre las conexiones entre justicia y utilidad
"Recapitulando lo expuesto: la idea de justicia supone dos cosas -una regla de conducta y un sentimiento que sanciona la regla. La primera puede suponerse que es común a toda la humanidad y encaminada al bien de la misma. Lo segundo (el sentimiento) se refiere al deseo de que los que infringen la regla sufran castigo. Está implícito, además, la idea de alguna persona determinada que resulta perjudicada por el incumplimiento de la regla, cuyos derechos (para utilizar la expresión adecuada al caso) resultan de este modo violados. A mi modo de ver, el sentimiento de justicia es el deseo animal de ahuyentar o vengar un daño o perjuicio hecho a uno mismo o a alguien con quien uno simpatiza, que se va agrandando de modo que incluye a todas las personas, a causa de la capacidad humana de simpatía ampliada y la concepción humana de auto-interés inteligente. De estos últimos elementos deriva su moralidad dicho sentimiento; de los primeros deriva su peculiar energía y la fuerza de su auto-afirmación".
"Teoría de las concepciones del mundo". Wilhelm Dilthey
Categoría: Historia de la Filosofía el día 2009-12-08 10:16:03
La multiplicidad de las ideas del mundo
"Resumo lo averiguado hasta aquí en un principio capital, que la consideración histórica comparada confirma en todos sus puntos. Las ideas del mundo no son productos del pensamiento. No surgen de la mera voluntad del conocer. La comprensión de la realidad es un momento importante en su formación, pero sólo uno de ellos. Brotan de la conducta vital, de la experiencia de la vida, de la estructura de nuestra totalidad psíquica. [...]
Este principio de la teoría de las ideas del mundo recibe su confirmación cuando tenemos a la vista el curso de la historia en su conjunto [...]. El desarrollo de las visiones del mundo está determinado por la imagen del mundo, de la valoración de la vida, de la orientación de la voluntad, que resulta del mencionado carácter gradual de la evolución psíquica. Tanto la religión como la filosofía buscan firmeza, eficacia, dominio, validez universal. Pero la humanidad no ha avanzado ni un solo paso por este camino. La lucha de las ideas del mundo entre sí no ha llegado a una decisión en ningún punto capital. La historia realiza una selección entre ellas, pero sus grandes tipos quedan en pie unos junto a otros, independientes, indemostrables e indestructibles. No pueden deber su origen a ninguna demostración y ninguna demostración puede disolverlos. Los estadios particulares y las formas especiales de un tipo pueden refutarse, pero su raíz en la vida perdura y sigue actuando y crea siempre nuevas formas".
"La ciudad de Dios". San Agustín
Categoría: Historia de la Filosofía el día 2009-12-07 08:25:40
Libro XI. Capítulo 26
"Estamos certísimos de que somos, de que conocemos y de que amamos nuestro ser. En estas verdades me dan de lado todos los argumentos de los académicos, que dicen: ¿Qué? ¿Y si te engañas? Pues, si me engaño, existo. El que no existe, no puede engañarse, y por eso, si me engaño, existo. Luego, si existo, si me engaño, ¿cómo me engaño de que existo, cuando es cierto que existo si me engaño? Aunque me engañe, soy yo el que me engaño y, por tanto, en cuanto conozco que existo, no me engaño. Síguese también que, en cuanto conozco que me conozco, no me engaño. Como conozco que existo, así conozco que conozco. Y cuando amo estas dos cosas, les añado el amor mismo, algo que no es de menor valía. Porque no me engaño de que amo, no engañándome en lo que amo, pues aunque el objeto fuera falso, sería verdadero que amaba cosas falsas. ¿Qué razón habría para reprender y prohibirme amar cosas falsas si fuera falso que amo tales cosas? Siendo esas cosas ciertas y verdaderas, ¿quién duda que, cuando son amadas, ese amor es cierto y verdadero? Tan verdad es, que no hay nadie que no quiera existir, como que no hay nadie que no quiera ser feliz. Y, ¿cómo puede ser feliz, si no existe?"
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