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"Escritos filosóficos". Voltaire

Categoría: Ética el día 2009-12-06 18:06:06

                                                 Hombre

 "Paréceme que está bastante bien probado que el hombre no nació perverso, porque si esa fuera su naturaleza cometería maldades y actos bárbaros en cuanto aprendiera a andar, y tomaría el primer cuchillo que encontrara a mano para herir al primero que le desagradara; sería como los lobeznos y como los hijuelos de las zorras, que muerden en cuanto pueden morder. El hombre, por el contrario, cuando es niño tiene en todo el mundo la pasibilidad del cordero. ¿Por qué y cómo, pues, se convierte con frecuencia en lobo y en zorra? ¿No consistirá esto en que, no naciendo bueno ni malo, la educación, el ejemplo, las circunstancias y la ocasión le inducen a la virtud o al vicio?" 


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"¿Por qué filosofar?". Jean-François Lyotard

Categoría: Filosofía el día 2009-12-05 21:10:06

                                          ¿Por qué desear?

 "La filosofía no tiene deseos particulares, no es una especulación sobre un tema o en una materia determinada. La filosofía tiene las mismas pasiones que todo el mundo, es la hija de su tiempo, como dice Hegel. Pero creo que estaríamos más de acuerdo con todo esto si dijéramos primero: es el deseo el que tiene a la filosofía como tiene cualquier otra cosa. El filósofo no es un sujeto que se despierta y se dice: se han olvidado de pensar en Dios, en la historia, en el espacio o en el ser; ¡tendré que ocuparme de ello! Semejante situación significaría que el filósofo es el inventor de sus problemas, y si fuera cierto nadie se reconocería ni encontraría valor en lo que dice. Ahora bien, incluso si la ilación entre el discurso filosófico y lo que sucede en el mundo desde hace siglos no se ve inmediatamente, todos sabemos que la ironía socrática, el diálogo platónico, la meditación cartesiana, la crítica kantiana, la dialectica hegeliana, el movimiento marxista no han cesado de determinar nuestro destino y ahí están, unas junto a otras, en gruesas capas, en el subsuelo de nuestra cultura presente, y sabiendo que cada una de esas modalidades de la palabra filosófica ha representado un momento en que el Occidente buscaba decirse y comprenderse en su discurso; sabemos que esta palabra sobre sí misma, esta distancia consigo mismo no es superflua, sobreañadida, secundaria con respecto a la civilización de Occidente, sino que, por el contrario, constituye el núcleo, la diferencia; después de todo sabemos que estas filosofías pasadas no están abolidas, ya que seguimos oyéndolas y contestándolas".


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"Libro del desasosiego". Fernando Pessoa

Categoría: Ética el día 2009-12-04 20:55:15

                                                 316

  "El lema que hoy más requiero para definición de mi espíritu es el de creador de indiferencias. Más que otra, querría que mi actuación por la vida fuese la de educar a los demás para que sientan cada vez más para sí mismos, y cada vez menos según la ley dinámica de la colectividad...

  Educar en esa antisepsia espiritual, gracias a la cual no puede haber contagio de vulgaridad, me parece el más constelado destino del pedagogo íntimo que yo querría ser. Que cuantos me leyesen aprendiesen -poco a poco sin embargo, como requiere el asunto- a no experimentar sensación alguna ante las miradas ajenas y las opiniones de los demás, y ese destino enguirnaldaría de sobra el estancamiento escolástico de mi vida.

  La imposibilidad de hacer ha sido siempre en mí una enfermedad de etiología metafísica. Hacer un gesto ha sido siempre, para mi sentimiento de las cosas, una perturbación, un desdoblamiento, en el universo exterior; moverme me ha dado siempre la impresión de que no dejaría intactas las estrellas ni los cielos sin cambio. Por eso, la importancia metafísica del más pequeño gesto adquirió pronto un relieve atónito dentro de mí. He adquirido ante el hacer un escrúpulo de honestidad trascendental que me inhibe, desde que lo he fijado en mi conciencia, de tener relaciones muy acentuadas con el mundo palpable".


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"La rebelión de las masas". José Ortega y Gasset

Categoría: Historia de la Filosofía el día 2009-12-04 18:08:48

                                                 Primitivismo e historia

  "Este desequilibrio entre la sutileza complicada de los problemas y la de las mentes será cada vez mayor si no se pone remedio y constituye la más elemental tragedia de la civilización. De puro ser fértiles y certeros los principios que la informan, aumenta su cosecha en cantidad y en agudeza hasta rebosar la receptividad del hombre normal. No creo que esto haya acontecido nunca en el pasado. Todas las civilizaciones han fenecido por la insuficiencia de sus principios. La europea amenaza sucumbir por lo contrario. En Grecia y Roma no fracasó el hombre, sino sus principios. El Imperio romano finiquita por falta de técnica. Al llegar a un grado de población grande y exigir tan vasta convivencia la solución de ciertas urgencias materiales, que sólo la técnica podía hallar, comenzó el mundo antiguo a involucionar, a retroceder y consumirse.

  Mas ahora es el hombre quien fracasa por no poder seguir emparejado con el progreso de su misma civilización. Da grima oír hablar sobre los temas más elementales del día a las personas relativamente más cultas. Parecen toscos labriegos que con dedos gruesos y torpes quieren coger una aguja que está sobre una mesa. Se manejan, por ejemplo, los temas políticos y sociales con el instrumental de conceptos romos que sirvieron hace doscientos años para afrontar situaciones de hecho doscientas veces menos sutiles". 


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"Historia, metafísica y escepticismo". Max Horkheimer

Categoría: Ciudadanía el día 2009-12-02 18:30:37

                       Los comienzos de la filosofía burguesa de la historia

  [las obras de los utopistas] ..."encierran la seguridad de que sólo la subversión de los fundamentos -y no las mejoras puramente jurídicas- podría crear unidad en vez de una existencia desgarrada e inhumana, justicia en lugar de injusticia.

  Cualquier utopía a la que echemos un vistazo nos enseñará que lo importante es que se den los honores debidos a quien los merezca y no, como suele ocurrir, que los malos dispongan de todo lo bueno. Allí donde las leyes económicas puedan actuar libremente -como en la realidad presente-, no es el valor o el mérito, sino el puro azar, lo que determina de hecho el reparto de la felicidad y de la desgracia, dada la diferencia de peculios. La utopía encierra el convencimiento de que la sociedad sólo puede alcanzar la meta que el derecho natural burgués le ha prescrito (que consiste en satisfacer los intereses de todos) si, renunciando al ciego mecanismo de la competencia entre múltiples voluntades individuales como base económica, planifica el proceso de vida de estos individuos mirando al interés de todos.  Mediante esta teoría, que pone en conexión con las relaciones  económicas  entre los hombres no ya sólo el bienestar externo sino también el desarrollo de la moral y de la ciencia, los sueños de los utopistas de la Modernidad enlazan con la República de Platón y, al mismo tiempo, demuestran estar al menos tan cerca de la realidad como las apologías de lo existente".                 


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"Teoría y praxis". Jürgen Habermas

Categoría: Filosofía el día 2009-12-01 23:08:25

                                   La transformación social de la formación académica

  "Puesto que los estudiantes se aferran a la máxima de la formación a través únicamente de la ciencia, pero interpretan la función de esta ciencia de modo positivista, limitándola al campo de la disposición técnica, se ven forzados a expulsar del templo de la enseñanza superior la "formación intelectual general" y la "configuración armónica de la personalidad". Con ello no se hace más que separar una vez más del proceso formativo del conocimiento un elemento, éticamente solidificado, por así decir, de la formación del carácter, un elemento al que otros sólo pretenden recibir a las puertas de la Universidad para conducirlo a través de las dependencias de la administración universitaria. Ambas partes apoyan sus propósitos enfrentados en la misma tesis de una división del trabajo entre ciencia y educación. Mientras que en otro tiempo la formación debía convertir una comprensión del mundo científicamente iluminada en acción humana, hoy en día se reduce a una especie de conducta decorosa, a un rasgo de la personalidad diferenciado. El momento objetivo del conocimiento científico es eliminado de la formación en favor del momento puramente subjetivo de una actitud educada y cortés".


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