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LA FAMOSA MANDARINA
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2010-02-10 20:46:33
LA FAMOSA MANDARINA
Un día a Marta le ocurrió un hecho muy especial. Como casi todos los días, fue a la escuela, en la segunda hora de la mañana, Jesús, director y profesor de Lenguaje, nos repartió dos mandarinas a cada niño, para almorzar.
Marta se aburría en la clase de lenguaje porque no le iba mucho lo de las letras, ortografía…; era más de números y decidió pintarle una carita a una de sus mandarinas. Cuando Jesús nos dijo que ya nos podíamos comer nuestras mandarinas, mi mandarina comenzó a mover la boca y los ojos que le había pintado. De pronto escuché una suave y agradable voz, que decía “no me comas guárdame en tu mochila como un recuerdo del colegio.
Marta así lo hizo, conservó a su mandarina todo lo que pudo, se hicieron muy amigas y Marta nunca se la comió.
Emily the Strage. Los días perdidos. (Reseña)
Categoría: Libros el día 2010-02-10 20:35:57
Titulo: Emily the Strage. Los días perdidos.
Autores: Rob Reger y Jessica Gruner.
Editorial: SM, 2009.
Una chica de aspecto gótico se encuentra en un pueblo llamado Blackrock con amnesia. No sabe de dónde viene, ni quienes son sus padres y lo más importante: cómo se llama.
Durante la historia va encontrando pistas sobre quien es ella, pero por la mitad de su aventura vuelve a tener amnesia. Gracias a que durante todo el tiempo en Blackrock ha escrito en una libreta, puede continuar dónde lo había dejado.
Hay varios personajes muy curiosos como Atikol, un ilusionista que quiere robarle el corazón a Cuervo, una chica que sobre el final del libro se descubre que es un golem; Jakey, un lector de mentes de unos diez años, y Molly, una amiga de la protagonista, que se le parece mucho.
Al final descubre que ella misma se había “enchufado” la amnesia para vivir una aventura. Su madre cree que la niña está en un crucero por Australia. También descubre su nombre real: Emily.
Sara BESCÓS
SALVADO POR MILAGRO
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-05 17:56:11
Había una vez un mensajero que tenía una casa muy grande y entre sus cosas una mesa muy desordenada.
El mensajero era bajito, con cara blanca y que siempre iba con una sonrisa a pesar de que era muy caprichoso.
El había oido hablar de un espejo de la muerte que estaba protegido por unos monstruos. Pero él solo quería el espejo para adornar su mesa de madera.
Después de una jornada de trabajo, el mensajero, como todos los días volvió a casa, pero en vez de descansar empezó a prepararse para ir a buscar el espejo, se llevó: una bolsa para el espejo, unas botas de escalar, una cuerda, una brujula… pero se olvidó las armas para los monstruos.
Al día siguiente no fue a trabajar porque había salido a por el espejo muy temprano para volver a casa antes de comer.
Para llegar, el mensajero pasó millones de obstáculos pero los pasó con mucha facilidad porque tenía todas las cosas necesarias. Para eso había estado tres horas preparándose para salir. Y para colmo la revisó tres veces.
Al llegar el mensajero tenía el mapa del espejo y se dirigió hacia la sala central, y allí estaba el espejo de la muerte. El mensajero pensó que le quedaria muy bien el espejo en el baño y en la entrada de su casa.
Tanto y tanto pensar se olvidó de los monstruos que le estaban espiando y preparaban un plan para capturarlo y que se quedara allí.
Los mosntruos le consiguieron capturar después de una larga carrerilla y le ataron a una columna.
Le dijeron que si pasaba una prueba le dejarian libre para siempre, pero si perdía se quedaría allí para siempre. La prueba consistía en repartir un millon de cartas en una hora a tres millones de personas. Si no lo conseguia además de quedarse, barrería todo el castillo, limpiaría las ventanas, los platos…
El mensajero como repartia cartas consiguió repartir todas las cartas y ademas les trajo un recuerdo de las tres millones de casas. Cada casa le había dado un instrumento musical para que lo tocara el. Por eso tenía una mesa tan desordenada.
Después de deja llibre el mensajero juró no volver a ser caprichoso.
UNA EXTRAÑA NOCHE
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-04 16:13:55
Una noche, el cielo estaba extraño. Había luna llena y no había estrellas. El cielo estaba un poco rojo y el museo había cerrado antes de lo previsto. Entonces el cielo oscureció y parecía que se aproximaba una tormenta.
Cuando el museo de Zaragoza cerró, un rayo cayó en la segunda planta del museo, donde estaban unos cuadros de Valero Iriarte, Alonso Cano y Santiago Rusiñol. Esos tres cuadros fueron alcanzados por aquel rayo y no se destruyeron, sino que pasó algo muy extraño: los cuadros obtuvieron vida, es decir, podían entrar y salir de sus cuadros. El cuadro de Valero Iriarte era el de Don Quijote en su batalla con los pellejos del vino; el de Alonso Cano era el de San Vicente Ferrer predicando; y el de Santiago Rusiñol era el de el paseo de los plátanos.
Don Quijote y los personajes de su cuadro salieron fuera y también los personajes de la pintura de Alonso Cano. Los personajes de los cuadros se unieron y, asombrados, miraron a su alrededor.
Don Quijote era un hombre de guerra; y los personajes de Alonso Cano eran hombres pacíficos. Empezaron con mal pie, pero al final se llevaron bien.
San Vicente Ferrer entró en la pintura de Santiago Rusiñol, “el paseo de los plátanos” y ese lugar era mágico para ellos. Después los personajes invitaron a Don Quijote a pasar a aquel cuadro y sintieron algo asombroso y además, Don Quijote abandonó la guerra gracias a unas palabras del predicador San Vicente Ferrer y el dulce aroma del viento del paseo de los plátanos. Mientras pasaba todo esto, se había pasado también el tiempo y el efecto de aquel rayo estaba llegando a su fin.
Los personajes de estas pinturas se sintieron extraños y decidieron volver a sus cuadros, al mismo lugar en el que estaban antes. En ese momento, el efecto de ese rayo se terminó. Aquella noche los personajes experimentaron algo increíble, la vida. Una vida que probablemente no volvería a existir en ellos y que nunca olvidarían.
EMILI BRITO MARTÍNEZ
LA VIRGEN NIÑA DORMIDA
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-04 16:11:58
Érase una vez un palacio que se encontraba en el frondoso Bosque de los plátanos, donde vivía un encantador joven y su familia.
Un día la Virgen niña dormida despertó. A la mañana siguiente se encontró en aquel bosque, dónde le empezaron a ocurrir cosas muy extrañas.
Al atardecer, la virgen comenzó a oír cosas muy extrañas y empezó a tener mucho pero que mucho miedo. Estaba ahí sola entre los monos, que correteaban por medio de los árboles y por el suelo, lleno de las cáscaras de los plátanos que ellos tiraban al comer. La virgen siguió su camino; aún así seguía callada y andaba muy despacio para no despertar a las bestias salvajes que se encontraban por ahí, a lo lejos del Bosque.
Al día siguiente, la virgen despertó delante de un extraño lugar, así que decidió entrar. Al entrar la virgen se encontró en un magnífico y asombroso lugar, que hasta se quedó con la boca abierta de aquel espléndido sitio. Le atendió una amable trabajadora que trabajaba allí, y le dio la bienvenida.
Justamente, aquella familia buscaban a una niña que adoptar, y como la virgen fue la primera en aparecer, el dueño de aquel palacio dijo:
-Venga, entra, estás y estarás como en tu casa. Siéntate aquí y te traeremos algo de beber y algo de ropa para vestir, y no te muevas de aquí.
-De acuerdo, estaré aquí esperando, y no me moveré - respondió la virgen.
-De acuerdo, estaré aquí esperando, y no me moveré - respondió la virgen.
A continuación la trabajadora, le trajo agua y ropa. Después la trabajadora le guió hasta el probador, donde se probó la ropa y los zapatos. Le quedaban genial, y a la virgen le emocionó y le encantó un montón.
Le dieron una gran habitación de lujo, de invitados, para dormir, y con un pijama para ponérselo por la noche.
Al día siguiente la virgen despertó y se quedó sorprendida al ver todo eso. El desayuno a su lado, las toallas y la ropa interior y exterior, también. ¡Era alucinante!, nunca le habían hecho eso a la virgen, porque era pobre, y sus padres le abandonaron, porque no podían seguir pagando tanto por ella y gastaban un montón, por los que ellos decidieron abandonarla e intentar ahorrar un poco y gastar menos.
La virgen le contó esto a los dueños y de tanta tristeza, le contaron que si podían adoptarla; la virgen aceptó y la adoptaron hasta que fuera mayor y quisiera irse.
El príncipe, que se fue de vacaciones, se quedó ahí unos años, y volvió después
Pasaron los años y la virgen creció, y le dijo el dueño de la casa:
-Oiga, señor, gracias por cuidarme todos estos años, pero no sé cómo agradecérselo - dijo.
No te preocupes, no tienes por qué agradecérmelo, pero sí que me gustaría que conocieras a mi hijo el príncipe, que vendrá en alguno de estos días. Se está buscando un a novia para casarse, y quiero que te quedes para que lo veas y os conozcáis entre los dos. Por favor, ¿te importaría quedarte, aquí, hasta que venga mi hijo, el príncipe? - le preguntó el dueño de la casa.
-Bueno, vale si usted sigue insistiendo ya me quedaré hasta que venga.- respondió la virgen.
-Muchísimas gracias.
La virgen se quedó allí a pasar aquellos días que le dijo el dueño de la casa.
Al pasar esos días el joven príncipe llegó y se encontró delante de él a aquella preciosa virgen y por el momento se enamoraron los dos.
FÁTIMA ATIKI KARKOUR
LA LECCIÓN
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-04 16:08:34
Hace muchos tiempos, cuando la pobreza invadía la ciudad de Sevilla, habitaba un joven de 25 años, llamado Tintoretto. (joven de 25 años con pelliza).
Tintoretto había tenido fortuna en la vida: poseía estudios, fortuna, trabajos bien pagados…
A pesar de su juventud, Tintoretto era el hombre más rico de Sevilla en aquella época.
Una noche de invierno, Tintoretto descansaba en su plácida habitación, rodeado de sus preciados bienes.
Sobre la una de la madrugada el joven despertó a causa de un enorme ruido que provenía del centro de Sevilla.
Tintoretto se asomó a su balcón, pero no vio nada, así que no tuvo más remedio que ponerse su bata encima del pijama y salir de su casa.
Nada más dar tres pasos observó un enorme ejército aproximándose. Inmediatamente volvió a su casa y se encerró con llave, pero no pudo hacer nada para frenar aquel ejército.
A la mañana siguiente el joven adormecido oyó una voz de una joven que lo llamaba.
Tintoretto haciendo un enorme esfuerzo para levantarse, vio ante sus ojos a una joven rubia de piel clara, que parecía muy preocupada.
La chica no paraba de preguntar a Tintoretto, si se encontraba bien, hasta que se levantó y asintió con la cabeza. Tintoretto se levantó de una especie de cama hecha a base de paja y observó que se encontraba en una pequeña choza.
Muy sorprendido salió de la choza, para ver dónde se encontraba. ¡Se encontraba en su ciudad natal! Sevilla…
Con mucha tristeza contempló que su ciudad estaba en ruinas e incluso su propia casa había caído.
Tintoretto se dio cuenta de que su vida había cambiado, estaba en la miseria, todos sus bienes tan preciados habían desaparecido.
La muchacha se apiadó de él y le ofreció su casa, pero le explicó que tendría que conseguir dinero para poder subsistir.
Al día siguiente, sobre las seis de la mañana, Tintoretto se fue a buscar trabajo, recorrió toda la parte de las gradas de la catedral de Sevilla (Sevilla por el lado de las gradas).
De camino de vuelta fue observando cómo había quedado su ciudad. Entonces observó que hasta la naturaleza estaba muerta (naturaleza muerta).
En ese momento se dio cuenta que sus bienes y riquezas habían desaparecido, pero le quedaba lo más preciado “Su Vida”.
FIN
IRENE BORRAZ GRIJALBA
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