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¿QUÉ FUE ANTES...?
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-03 15:59:24
Acababan de dar las doce de la noche y Kim aún estaba despierta. No quería irse a dormir sin haber acabado antes ese puzzle tan complicado, Lunariae. Además, a ese puzzle le faltaba una pieza muy extraña con forma de rosa.
Por fin, pasadas las doce y media, Kim se fue a dormir. Ya no podía más.
Soñó que caminaba por un bosque repleto de hojas secas (Paseo de los Plátanos). Tenía una combinación de colores con un toque otoñal que no había en su ciudad, ya que un rey egoísta mandó talar todos los árboles para hacer leña el invierno anterior.
Ya estaba cansada de andar sin rumbo fijo, pero algo la impulsaba a seguir haciéndolo. Buscaba algo. Algo que ni ella misma conocía.
Tras varias horas caminando, sintió que tenía muy cerca aquello que necesitaba encontrar.
De repente, notó un fuerte pinchazo en la planta de su pie descalzo, que comenzó a sangrar.
Miró al suelo intentando averiguar qué había causado esa punzada, pero no lo descubrió. Sólo logró ver una mancha anaranjada antes de despertar.
No eran más de las ocho cuando salió de su casa buscando el bosque de su sueño, que recordaba haber visto alguna vez en un sitio del que ya se había olvidado.
Antes de dejar su casa había cogido comida y agua por si le pasaba cualquier cosa, y el álbum de fotos de sus padres, que murieron cuando ella era pequeña.
Ya había avanzado unos quince kilómetros cuando creyó ver algo que caía al suelo detrás de ella. Se giró y vio una foto del álbum boca abajo tirada en el suelo. La recogió. Eran sus padres con ella cuando tenía tres años. Sin poder contenerse, rompió a llorar. Lo hacía cada vez que recordaba a sus padres. Cada vez que recordaba la amabilidad de Jim y la dulzura de Taylor. No podía más. Vivían perfectamente los tres juntos hasta que ese accidente lo estropeó todo.
Pero no estaba ahí para llorar, así que se secó las lágrimas con la manga y metió la foto en un hueco vacío que había en el álbum.
Entonces vio otra foto. Eran Jim, Taylor y ella. Estaban en el bosque de su sueño. Detrás de la foto ponía:
“Kim, si lees esto, dirígete al palacio de Panneau y busca dos estatuas de animales.
Rómpelas, da igual cómo.
Para llegar al palacio de Panneau: ve hacia el paseo de los plátanos y atraviésalo. Llegarás al paseo de los plátanos a través de un espejo que hay en nuestra habitación.
“Nos tienes que ayudar”
Kim enseguida reconoció la letra de su padre. No sabía si reír o llorar. Al final hizo las dos cosas al mismo tiempo: se reía, pero las lágrimas le resbalaban por las mejillas.
Se preguntaba cómo podían tener una foto de un lugar escondido en el interior de un espejo. Ahora tenía que volver a casa.
Cuando llegó no tenía fuerzas ni para sostenerse en pie. Además era muy tarde, así que se fue a dormir.
A la mañana siguiente entró a la habitación de sus padres y buscó un espejo, tal y como ponía en la carta.
Aunque le costó, lo encontró. Pero no sabía cómo entrar dentro de algo más pequeño que su cabeza.
Mientras pensaba cómo hacerlo, el espejo comenzó a vibrar y un enorme portal de colores se abrió ante los asombrados ojos de Kim. Ya había descubierto cómo entrar.
Llegó al paseo de los plátanos, y esta vez lo atravesó sin pincharse el pie, llegando al palacio de Panneau.
Ya allí, dos enigmáticas mujeres le cortaron el paso diciéndole:
-¿Qué fue antes? - preguntó una.
-¿El huevo? -continuó la otra al mismo tiempo que sacaba un huevo de piedra.
-¿O la gallina? -acabó la primera sacando una estatua de una gallina.
-¡Dejadme pasar, por favor! –les suplicó Kim- tengo que encontrar dos estatuas de animales y… ¡claro!
Sin pensárselo dos veces, agarró las dos estatuas y las tiró al suelo. Inmediatamente después, todo desapareció y Kim se encontró de nuevo en su casa. Y además, no estaba sola. Sus padres volvían a estar junto a ella.
Fue al cuarto de estar y encontró algo de lo que ya se había olvidado: ¡La última pieza del puzzle!
¡¡Fin!!
LAURA ESCARTÍN
LAS CONSECUENCIAS DEL AMOR
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-03 15:57:27
Hace mucho tiempo, en Venecia, vivía un obispo tan gordo y tan rico, que duplicaba la ración que tomaba para comer.
Este obispo celebraba misa en el palacio de los Deux de Venecia.
Un día, estos le invitaron a entrar al patio real, y allí vio, en el balcón de la torre principal, a una hermosa dama sacudiendo una alfombra. El obispo se enamoró de ella en cuanto la vio.
Los dos, ante la imposibilidad de poder estar juntos, dejaron su trabajo sin saber las consecuencias de su amor.
El Deux de Venecia se ofendió tanto que decidió que los capturaran, los torturaran…
Los dos enamorados huyeron a Orán, un pueblo muy pacífico.
A los tres meses, cuando vivían felices, fueron descubiertos por el duque de Venecia. Aunque no los mataron, sino que sucedió una cosa peor, declararon… ¡LA GUERRA! al pueblo de Orán porque allí habitaban el obispo y la criada .Como todos los del pueblo tenían honor, no los echaron y decidieron ayudarles, aún más, los pusieron al mando del ejército del pueblo de Orán.
A las afueras del pueblo vivía Jorge, el campesino. Era muy temeroso, y pacífico, pero cuando vio la cara de los soldados enemigos del pueblo de Orán y la causa por la que sucedía esto, no dudó un momento en clavarles la lanza.
Jorge luchó como un valiente pero un esbirro de los Deux de Venecia, montado a caballo, le hirió en el brazo derecho, justo con el que sujetaba la lanza, pero, con el escudo lo descabalgó del caballo y… ¡ZAS! Le dio tal golpe que lo dejó inconsciente.
Jorge fue el mejor guerrero y cuando regresaba a sus campos sufrió una emboscada y murió.
Al final el obispo y la criada volvieron a Venecia, creyendo que los iban a ejecutar. Pero no fue así. La hazaña de Jorge los había salvado y además el pueblo los tomó como ejemplo de héroes al defender su amor y no huir como dos cobardes.
JORGE SANMARTÍN
¡LA GRAN FIESTA!
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-03 15:56:44
En el Paraninfo de Zaragoza, después de medianoche, pasaban cosas extraordinarias. Cuando avanzabas por los rojos pasillos sentías que no ibas a llegar nunca a tu destino y cuando llegabas no parabas de jadear. Pero lo más importante ocurría con los cuadros…
De repente un galope de caballo despertó a todos los cuadros. El conde Picasso (retrato de Caballero) se dirigía a toda velocidad entre marco y marco, esquivando las miradas perdidas de los retratos y sin parar de picar espuelas a su caballo hacia algún lugar.
Pero por fin llegó al punto donde había quedado él y el cura Pepe.
Juntos, el conde y el cura, cabalgaron por el paseo de los plátanos durante varias horas. Cuando pararon a merendar el conde dijo:
-Oiga, cura, ¿usted cree que el beber vino en abundancia será un pecado?, porque después de tanto vino no nos reconocerá ni nuestra madre.
–Te doy la razón amigo conde, pero aun así es mejor hartarnos un día y estar una semana sin beber, porque se nos subirá a la cabeza.
Después de esta charla los dos amigos siguieron trotando por el paseo. El paseo era un gran camino que se perdía en la lejanía y a los lados altos plataneros, en el final se pueden distinguir los colores del otoño y en el suelo un manto de hojas caídas. Los dos se quedaron un momento viendo el cuadro por el que pasaban y pensaron los dos:
-“este cuadro es la viva imagen del otoño, porque ves entre los árboles el aire que mece las ramas en las tardes de octubre.”
Ya faltaba poco. En unas cuantas horas estarían enfrente de la Gran Posada de don Quijote. ( Don Quijote en la batalla del vino) Estaba a punto de ponerse el sol cuando llegaron a su destino. El conde Picasso y el cura Pepe no paraban de dar saltos de alegría.
-¡Ya hemos llegado!¡Ya hemos llegado! - gritaban sin parar.
Ante ellos estaba el cuadro de Don Quijote en la batalla del vino, donde ya muchos retratos entablaban conversaciones y bebían vino hasta “jartarse”.
-¡Aquí hay vino para dar y tomar, y eso que Don Quijote ya ha destrozado bastantes pellejos - intervino el conde Picasso.
Todo el mundo se lo pasaba de cine, unos en la entrada hablaban plácidamente y unas mujeres cotilleaban cerca de una columna.
El cura y el conde habían echado el ojo a una dama preciosa con un bonito abanico en el que había dibujado un paisaje espléndido. Don Quijote había bebido tanto que dos hombres tuvieron que despertarlo tirándole un cubo de agua a la cabeza.
Todos estuvieron bailando, bebiendo y hablando hasta las tantas. Por eso al día siguiente a la hora de partir nadie quería irse, el conde Picasso y el cura Pepe estaban tan borrachos que no podían sentarse quietos a lomos de los caballos. El viaje de vuelta fue el doble de largo y cansado puesto que los dos personajes viajaban dando tumbos en sus monturas.
-Esta ha sido una experiencia inolvidable.
Después de volver a sus cuadros el museo despertó.
IZARBE ALTUNA RUIZ
NOTA A LOS PADRES
Categoría: Noticias el día 2010-02-03 15:50:05
Estimados padres y madres de los alumnos del CP Basilio PARAÍSO:
Mediante este escrito les comunicamos los siguientes asuntos:
- Durante las semana que va del 8 de Febrero al 12 del mismo mes se llevarán a cabo las reuniones trimestrales de cada uno de los ciclos de Enseñanza Infantil y de Enseñanza Primaria;
- El lunes día 8 serán las reuniones de los tres cursos de la Etapa de Infantil. Para estos cursos habrá guardería.
- El martes día 9 serán las reuniones de 1º y de 2º de Primaria
- El miércoles, día 10, las reuniones de 3º y 4º de Primaria
- El jueves, día 11 de febrero, las reuniones de 5º y de 6º de Primaria
- A partir de mañana, jueves, 4 de febrero, el colegio participa en el programa Plan de Consumo de Fruta y Verdura en las Escuelas. Por ello, mañana y todos los jueves se repartirán unas piezas de fruta a los alumnos para consumirlas a la hora del recreo. (Mañana se repartirán mandarinas). Uds., considerarán si deben añadir algo más al almuerzo de sus hijos para este día.
- Desde el día 1 y hasta el día 12 de Febrero ( se ha prolongado el plazo inicial) se recogen en el colegio ropas y calzado en buen uso para la Fundación Alba de Zaragoza. Pedimos su colaboración. Gracias.
Zaragoza, 3 de febrero de 2010
LA BATALLA MÁS LARGA
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-02 12:28:54
Hace mucho tiempo hubo una guerra, China contra Alemania;la guerra duró mucho tiempo.
Los alemanes lo intentaron todo pero China se sabía defender.
El obispo Juan Van Malderan le dijo presidente chino que se fuera a otro país hasta que acabara la guerra.
China pidió refuerzos a los británicos y los alemanes a los japoneses.
Cuando llegaron los refuerzos de China, los alemanes estaban indefensos porque no habían llegado sus refuerzos; más tarde llegaron los refuerzos de Alemania y la que se armó,… la peor parte se la llevaron los ciudadanos chinos.
El obispo rezaba para que China ganase la guerra, otros paises fueron ayudar a China sin que le pidieran ayuda.
Con tantos paises a favor de China, a Alemania y a Japon le dieron por todos lados y enfadados se fueron cada país a su país.
Después de la guerra, regresó el príncipe chino nombró al obispo primer ministro y el obispo aceoptó encantado.
Alemania enfadado dijo que iba a enviar terroristas a China pero los terroristas tenían miedo y no fueron.
ELIAN JIMÉNEZ MALDONADO
EL PRÍNCIPE JUAN
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-02 12:23:30
Había una vez, un príncipe alto, rubio y de ojos azules que se llamaba Juan que se tenía que ir al “Patio del Palacio de los Dux de Venecia” que, como su nombre indica, estaba en una ciudad italiana, Venecia. Tenía que ir allí para casarse con una bellísima dama. Tenía un gran problema: solo tenía dos meses para llegar, poco tiempo porque debía ir a caballo, así que tenía que partir en seguida.
Un día antes de irse, celebró una fiesta de despedida de solteros con todos sus amigos, primos, tíos…que estaban solteros. Todos estaban contentísimos porque el príncipe se iba a casar con una bella dama.
El día veintitrés de enero de mil setecientos, el príncipe partió hacía Venecia con sus mejores trajes y un cofre de joyas para su amada. Sus padres, ya algo mayores, pensaron que si se quedaban sin Juan la vida allí para ellos sería muy solitaria y triste; además como su hijo iba a tener que pasar por lugares de mucho riesgo y con bandidos al acecho, decidieron acompañarlo en su viaje y así estar en su casamiento. Rápidamente hicieron los baúles y se montaron en el coche de caballos con Juan.
Primero pasaron por un prado verde y vieron un conejito herido; entonces el príncipe, entristecido, hizo parar al cochero y abrió la puerta para ir a socorrer al conejo. Lo curo, pero cuando el conejo vio la caja del anillo que sobresalía de su bolsillo, la cogió con sus dientecillos y se fue corriendo. El príncipe no sabía qué hacer y pensó:
¡No me puedo presentar en la boda sin la caja de los anillos! Pensarán que no me quiero casar con mi amada y que la he dejado plantada en el altar. Así que decidió ir tras el conejo.
Juan siguió al conejo hasta un lugar oscuro y cuando se dio cuenta no sabía dónde estaba. En cambio sus padres que estaban esperándole y vieron que tardaba tanto que fueron a buscarlo y empezaron a gritar su nombre.
Luego, el príncipe siguió persiguiendo al conejo y llegaron hasta una cueva y allí no había nada de luz, así que entró pero lo hizo atemorizado y sin querer pisó algo muy blando. De repente se levantó una bestia aterradora entonces Juan, el príncipe, cogió corriendo al conejo y se fue. Cuando llegó donde estaba el carro de caballos Juan cogió la caja de los anillos y se montó. Sus padres y todos se pusieron muy contentos cuando lo vieron y se montaron en el coche de caballos con él.
Luego iban paseando por “El paseo de los Plátanos” y vieron una preciosa águila de un color marrón precioso y el pico amarillo chillón. Juan quiso salir a tomar un poco el aire y tenía un poco de calor, se quitó la capa, pero no se dio cuenta de que allí llevaba sus alianzas. Entonces, el príncipe se dio cuenta de que el águila bajaba pero él no sabía para qué lo hacía. Entonces pensó:
¡Para qué bajara el águila! Y luego se dio cuenta de que iba a por las alianzas. Así que las cogió y dijo, con las alianzas en la mano y la mano hacía arriba:
¡No me los cogerás nunca!
En ese mismo instante, el águila bajo corriendo y se los quitó.
El príncipe fue corriendo al carro de los caballos y le contó todo lo que había ocurrido durante ese rato. Sus padres se quedaron boquiabiertos mando al auriga y él siguió a la águila lo más rápido posible. El águila se paró en una montaña muy alta. No sabían cómo subir, así que el príncipe, se arriesgó y subió hasta su nido y lo cogió, aunque se llevó algún que otro picotazo. Al bajar sus padres estaban muy contentos con él por haber sido tan valiente.
El día veintitrés de marzo de mil setecientos, Juan llegó al “Patio de los Dux de Venecia”. Llegó al palacio, se cambió y se puso un traje amarillo con una capa roja. Juan estaba esperando en el altar con su padre. A los cinco minutos apareció la bella dama con un vestido rosa, con flecos y llevaba un ramo de flores con todo tipo de flores : rosas, margaritas…
Los dos se casaron y a la salida le tiraron de todo. Luego Juan le contó a su bella dama todo lo que le había ocurrido a lo largo del viaje.
CLARA AGUILAR
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