LA LECCIÓN
Categoría: Concurso "Tres eran tres" el día 2010-02-04 16:08:34
Hace muchos tiempos, cuando la pobreza invadía la ciudad de Sevilla, habitaba un joven de 25 años, llamado Tintoretto. (joven de 25 años con pelliza).
Tintoretto había tenido fortuna en la vida: poseía estudios, fortuna, trabajos bien pagados…
A pesar de su juventud, Tintoretto era el hombre más rico de Sevilla en aquella época.
Una noche de invierno, Tintoretto descansaba en su plácida habitación, rodeado de sus preciados bienes.
Sobre la una de la madrugada el joven despertó a causa de un enorme ruido que provenía del centro de Sevilla.
Tintoretto se asomó a su balcón, pero no vio nada, así que no tuvo más remedio que ponerse su bata encima del pijama y salir de su casa.
Nada más dar tres pasos observó un enorme ejército aproximándose. Inmediatamente volvió a su casa y se encerró con llave, pero no pudo hacer nada para frenar aquel ejército.
A la mañana siguiente el joven adormecido oyó una voz de una joven que lo llamaba.
Tintoretto haciendo un enorme esfuerzo para levantarse, vio ante sus ojos a una joven rubia de piel clara, que parecía muy preocupada.
La chica no paraba de preguntar a Tintoretto, si se encontraba bien, hasta que se levantó y asintió con la cabeza. Tintoretto se levantó de una especie de cama hecha a base de paja y observó que se encontraba en una pequeña choza.
Muy sorprendido salió de la choza, para ver dónde se encontraba. ¡Se encontraba en su ciudad natal! Sevilla…
Con mucha tristeza contempló que su ciudad estaba en ruinas e incluso su propia casa había caído.
Tintoretto se dio cuenta de que su vida había cambiado, estaba en la miseria, todos sus bienes tan preciados habían desaparecido.
La muchacha se apiadó de él y le ofreció su casa, pero le explicó que tendría que conseguir dinero para poder subsistir.
Al día siguiente, sobre las seis de la mañana, Tintoretto se fue a buscar trabajo, recorrió toda la parte de las gradas de la catedral de Sevilla (Sevilla por el lado de las gradas).
De camino de vuelta fue observando cómo había quedado su ciudad. Entonces observó que hasta la naturaleza estaba muerta (naturaleza muerta).
En ese momento se dio cuenta que sus bienes y riquezas habían desaparecido, pero le quedaba lo más preciado “Su Vida”.
FIN
IRENE BORRAZ GRIJALBA














