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La Biblioteca Nacional de Madrid dedica una exposición a la obra y vida del gran poeta cordobés
Góngora "se sabía poseedor de una fuerza secreta", basada en la inteligencia verbal, y parte de esa fuerza se palpa en la exposición que se le dedica en la Biblioteca Nacional al gran poeta cordobés, que desvela aspectos de su vida y analiza su influencia a lo largo de siglos en la literatura universal.
Organizada por Acción Cultural Española (AC/E), la exposición "Góngora. La estrella inextinguible. Magnitud estética y universo contemporáneo" clausura el 450 aniversario del nacimiento del autor de "Soledades" y forma parte de la celebración del tricentenario de la Biblioteca Nacional de España (BNE), cuya directora, Glòria Pérez Salmerón, participó hoy en la presentación.
A través de dos centenares de piezas entre cuadros, manuscritos, grabados, dibujos, cartas, esculturas, instrumentos musicales, tapices, partituras, carteles, libros y revistas, "se da cuenta de la excelencia de Góngora y de su vigencia inquebrantable en la poesía de nuestro tiempo", afirmaba hoy Joaquín Roses, comisario de esta excelente exposición, que podrá verse del 30 de mayo al 19 de agosto en la BNE y, a partir del 12 de septiembre, en Córdoba.
Como destacó María Teresa Lizaranzu, presidenta de AC/E y directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, el visitante se encontrará con obras procedentes de museos como el Prado, el Thyssen, el Reina Sofía, el Lázaro Galdiano, el de Bellas Artes de Sevilla, el Museum of Fine Arts de Boston y el Victorian and Albert de Londres; de Patrimonio Nacional y de numerosas bibliotecas, entre ellas la BNE.
De Boston ha llegado una de las joyas de la exposición: el retrato que Velázquez hizo en 1622 de Góngora, que dialoga con los realizados por Joaquín Vaquero Turcios en 1995 o con la cabeza de bronce firmada por Mateo Inurria en 1915.
"Esta exposición pretende honrar al mayor poeta clásico español", decía Joaquín Roses antes de recorrer los diferentes apartados de la muestra, en uno de los cuales se muestran los libros que hechizaron a Góngora, entre ellos los de Virgilio, Ovidio, Ariosto, Torcuato Tasso, Garcilaso, Herrera...
Como escribía Borges en su poema "Góngora", poniéndose en el lugar del poeta cordobés, "Virgilio me ha hechizado/ Virgilio y el latín".
Entre los manuscritos de Góngora que encontrará el visitante, brilla con luz propia el Códice Chacón, dedicado al conde duque de Olivares y que se conserva en la Biblioteca Nacional.
Supervisado por el propio Góngora, este códice contiene buena parte de la obra del escritor y en el primero de sus tres volúmenes alberga un retrato de Góngora de Juan van der Hamen.
También se muestran "aquellos documentos que fueron fundamentales en la gran polémica -una de las mayores de la historia literaria de España- que suscitaron sus grandes obras, 'La fábula de Polifemo y Galatea' y 'Soledades'", señaló el comisario.
Góngora, durante el XVII y una parte del XVIII "fue furibundamente imitado", y parte de esa influencia se analiza en la exposición, que también aborda "la conexión de la estrella" del poeta cordobés con el siglo XX, en el que "la galaxia de la poesía está determinada por la estrella inextinguible de Góngora", subrayó Roses, uno de los mayores especialistas en el escritor del Siglo de Oro.
"La poesía española del siglo XX no se entiende sin la influencia de grandes poetas latinoamericanos como Rubén Darío, César Vallejo o Vicente Huidobro, pero tampoco se entiende la de la Generación del 27 o la de algunos creadores latinoamericanos sin la influencia de Góngora", afirmó.
La obra de Góngora afectó incluso a la prosa, porque autores como Alejo Carpentier o Lezama Lima "están marcados con una huella indeleble por la figura de Góngora", añadió el comisario.
Para ilustrar la influencia de Góngora en el siglo XX, la exposición incluye ediciones de Miguel Hernández, Rubén Darío, Lezama Lima y poemarios de Borges, Severo Sarduy y Octavio Paz, junto con retratos de los miembros de la Generación del 27 realizados por Gregorio Prieto (los de Luis Cernuda, Dámaso Alonso, García Lorca, Miguel Hernández y Rafael Alberti) o los "Veinte poemas de Góngora", ilustrados por Picasso, entre otras piezas.
Con motivo de esta exposición, AC/E ha editado un catálogo, dirigido por Roses, que contiene ensayos de estudiosos y escritores como Robert Jammes, Amelia de Paz, Fernando Marías, Antonio Carreira, Andrés Sánchez Robayna y Pablo García Baena.

Categoría: DE TODO UN POCO el día 2012-05-25 11:04:18
Te invito a visitar de vez en cuando Romapedia, un blog con información y curiosidades sobre la antigua Roma.
Allí puedes leer artículos como el siguiente:
LA NO-AUSTERIDAD ROMANA
En una época como la actual donde desde arriba se llama repetidamente a la austeridad para afrontar los tiempos de crisis que nos azotan, conviene recordar que ya hubo medidas contra el derroche en Roma, aunque por motivos distintos. Como comentamos en el artículo sobre las Gladiatrix, los romanos les gustaba exhibir su dinero, mostrarle al resto de sus vecinos que ellos podían ir más allá, o al menos aparentar que podían hacerlo. Los textos romanos narran con todo lujos de detalles hasta donde llegaban los desmanes de los ciudadanos ricos por mostrar su éxito personal asociado a la capacidad adquisitiva. Esta obsesión por demostrar que se puede ir más allá, organizando grandes fiestas, magníficos juegos o extraordinarias celebraciones fúnebres. En principio era una cuestión personal, era su dinero y el romano de turno lo administraba a su cuenta y riesgo, pero el problema radicaba cuando el derrochador era un Senador.
Hay que ver el asunto con perspectiva, es cierto que, si un Senador se arruina, pierde su puesto en el Senado y, pese a lo feo que queda que los ricos de la ciudad se arruinen, todo queda más o menos en equilibrio. El problema llega cuando son varios senadores los que se arruinan en un corto espacio de tiempo, y más cuando recurren a acreedores que pagan sus deudas y les permiten mantener la dignidad de senadores. Es decir, el Senado estaba compuesto por unos senadores mantenidos o por otros senadores o por lobbies extranjeros o por cualquier persona que entienda las ventajas de tener ciertos delegados defendiendo los intereses en dicha cámara. Julio César pagó muchas deudas a muchos senadores, lo que le permitió mantener un Senado bastante amable y adepto a su causa. Incluso los hispanos manejaron hilos, y se hicieron con los servicios de algunos de estos senadores de alquiler.
Se promulgan en Roma una serie de leyes que buscan evitar la ruina de senadores y, a la vez, evitar la tentación de robo por las calles de la ciudad. No hay que olvidar que las diferencias sociales en Roma eran enormes. Ya en las leyes de las XII Tablas intentan limitar el lujo en las ceremonias fúnebres. Las más destacadas son: la Lex Orchia y la Lex Emilia limitaban el número de platos en un banquete, así como el número de invitados y alimentos. La Lex Oppia establecía que las mujeres romanas no podían tener entre todas sus joyas y alhajas más de media onza de oro. Julio César prohibió usar trajes color granates, y Tiberio que los hombres usasen sedas. No tuvieron mucho éxito estas iniciativas legislativas, incluso algunas leyes se repetían cada cierto tiempo (era bastante común en Roma repetir leyes una y otra vez).
Al final nada consiguió parar el derroche de los ricos en Roma, e incluso los emperadores terminaron en unos dispendios excesivos, vaciando una y otra vez las arcas del Estado… aunque en esa época, con cortarle la cabeza a los acreedores y hacer borrón y cuenta nueva, todo se solucionaba… quizás en eso hemos perdido… Por otro lado estarían los colores que se podían usar, y que marcaban las clases sociales, pero eso se merece otro artículo, ¿no?
El escritor australiano David Malouf reescribe en Rescate, de manera extraordinaria, el encuentro entre Aquiles y Príamo.
“Canta la cólera, oh diosa, de Aquiles Pelida,
cólera funesta, que causó incontables dolores a los aqueos
y precipitó al Hades tantas almas valerosas
de héroes, a quienes convirtió en pasto de los perros
y de las aves todas. Y se cumplía así la voluntad de Zeus.
desde que por primera vez se enemistaron tras una disputa
el Atrida, soberano de hombres, y el divino Aquiles".
Fragmento de Iliada, de Homero.
A los 9 años David Malouf descubrió la eternidad en un héroe. ¿Y dónde está el misterio de quien posee esa perpetuidad? La sola mención de su legendario nombre lo ilumina todo: Aquiles. Un hijo del tiempo que ha seducido a lectores y escritores que confirman que el mundo creado por Homero en Ilíada es un territorio que, aunque transitado muchas veces, cada nueva visita es como la primera. El penúltimo en volver a él ha sido David Malouf, uno de los escritores australianos más relevantes de la literatura contemporánea, que lo conoció siendo un niño en 1943, en medio de la Segunda Guerra Mundial que vivía Brisbane como cuartel general de la campaña del Pacífico del general MacArthur.
Descubrir la eternidad del arquetipo de héroe guerrero cuando vivía una guerra de verdad lo ha acompañado siempre. Épica, dolor, nobleza, orgullo y humanidad que ha vivificado en la novela Rescate (Libros del Asteroide) para mostrar el corazón del ser humano. En esas páginas rinde homenaje a las historias, al arte de contar y al hechizo que nos atrapa. Allí cobra vida un Aquiles contado, cantado, escrito y pintado más allá que como el caudillo y héroe de los mirmidones que mató a Héctor y conquistó Troya; y más acá, más adentro, de su divina figura que acoge su verdadera y humana esencia. Si Homero se detiene en los últimos 51 días del último de los diez años de la guerra de Troya, David Malouf lo hace en el mismo palpitar de esa epopeya: el encuentro entre Aquiles y Príamo, padre de Héctor y rey de Troya. Una bella y emotiva recreación literaria asemillada de filosofía y profundo conocimiento de los secretos humanos y los pliegues de su sensibilidad.
Hijo de padre libanés cristiano y madre inglesa judía, Malouf (Brisbane, 1934) trata de descifrar, por correo electrónico, el intacto poder de atracción que aún ejerce Aquiles. Y si, con voz sonora y embaucadora, él escribe en Rescate lo no contado en Ilíada, aquí y ahora, cuenta lo no contado en Rescate…
“Está en el comienzo de nuestra cultura literaria. La Ilíada es una serie de emociones ricas en detalles y complejidad desde varios puntos de vista. Ella es el punto de referencia para todas las obras que siguen desde los clásicos griegos, Cervantes, Lope de Vega, Shakespeare, Corneille y Racine hasta Tolstoi y los que vienen después. Lo que parece ser el trabajo y el honor de una cultura de guerra se convierte en lo contrario. Los protagonistas y los grandes héroes de Grecia estaban la mayoría del tiempo de mal humor en su tienda de campaña y no querían ser héroes, además de que eran indiferentes a la idea de que podían perder la guerra y sufrir con sus compañeros”.
“Aquiles es el hombre dividido, el guerrero, pero también el que piensa y está obsesionado con su propio destino. Su historia un día será contada. Cuando él pelee otra vez será por razones personales para vengar a su amigo y tener contacto con el cuerpo de Héctor que rompe los códigos heroicos. Este poema de la Ilíada, en vez de glorificar al héroe ideal es extraordinariamente ecuánime. A los griegos y a los troyanos, vencedores y vencidos, a la humanidad”.
El rapto o huida de Helena con Paris se convierte en Rescate en el pretexto para narrar la historia de Aquiles, Patroclo y Héctor, pero en una versión diferente: todas las palabras de Malouf van encaminadas a cumplir el destino de revelar lo no sabido del encuentro entre Aquiles y Príamo y, así, su escrito pasa como antorcha por el mundo homérico…
Fuente: El País-Cultura
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/05/15/actualidad/1337073366_533426.html
Categoría: CONCURSO LITERARIO el día 2012-05-11 11:28:24
La maqueta, (Historia mínima de un olvido), es el cuento ganador del premio extraordinario del 75 aniversario, escrito por Carmina Gustrán, profesora del departamento de Geografía e Historia.
Todo comenzó con un olvido: me dejé el móvil en el departamento. Para el 80% de la población este pequeño aparato se ha convertido en algo tan imprescindible que pensar en una separación de más de 15 horas resulta simplemente insoportable. Es algo casi físico, como la madre-leopardo cuando deja solos a sus cachorros por primera vez. Duele. Y yo no era una excepción. Arriesgándome a perder el autobús de vuelta a Zaragoza, volví al instituto. Subí corriendo las escaleras, cogí el móvil y volví a bajar. Y entonces lo oí; un timbre, lejano.
Me paré un segundo en el hall de entrada, intentando descubrir de dónde venía ese sonido tan cercano y lejano a la vez. Y entonces los vi.
Junto a la maqueta del antiguo instituto, dentro de la urna, se había montado un pequeño tumulto, y nunca mejor dicho. Figuras diminutas salidas de no sé sabe dónde se acercaban, rápidamente, a lo que fuera la Escuela Elemental de Trabajo. No medían más de tres centímetros. Sus ropas eran, sin duda, de otra época: micro-camisas de colores claros, alpargatas mínimas, mini-carteras de cuero.
Me quedé inmóvil, observando a aquel ejército de hormigas-estudiantes que se movían con precisión. El espectáculo era extraordinario. Las luces se fueron iluminando en las aulas, se encendieron los tornos en los talleres, las sirenas se sucedían al final de cada micro-clase. Sus horas parecían sucederse con mucha más celeridad que las nuestras, como si sus minutos midieran menos, adaptados al tamaño de sus cuerpos. Así, enseguida, llegó el final de la jornada.
El disciplinado enjambre dejó el edificio a la orden de la última sirena. El antiguo instituto se fue vaciando. Incluso me pareció ver a Emilio Jimeno en persona, o a una mini-versión suya, dejando el edificio que más tarde llevaría su nombre. Tenía que ser él, con esas gafas mínimas y un traje de chaqueta que podría haber sido de juguete.
Las últimas personillas estaban ya desapareciendo no se sabe cómo ni por dónde. Levanté la urna que protege la maqueta y cogí con cuidado lo que parecía un profesor. Llevaba, también, un traje de chaqueta, oscuro, y anteojos redondos. Se estaba quedando calvo. Me costó levantarlo un poco más de lo que había imaginado, tal vez porque estaba un tanto entrado en carnes… Lo solté suavemente, en la palma de mi mano, y lo observé con atención. Y entonces me habló.
- ¡Señorita! ¡Señorita! Le exijo que vuelva a dejarme donde me ha encontrado. ¡Otra vez no! Esto es el colmo… Cada aniversario lo mismo. Un gigantón, un montón de preguntas estúpidas; y luego llego a casa, tarde, y me encuentro a mi madre enfadada y, para colmo, los garbanzos se me han quedado fríos.
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Categoría: DE TODO UN POCO el día 2012-05-11 11:05:25
El pasado miércoles, día 9 de mayo apareció el siguiente artículo en el Suplemento Escolar del Heraldo de Aragón:
Segeda y Aragón se “funden” con las Pléyades
Segeda, Segeda... “La Poderosa”... Un nombre curioso y muy potente para una ciudad, pero ¿qué importancia tiene realmente esta antigua población celtibérica situada en la comarca de Calatayud? Pues mucha, muchísima.
Para empezar, fue la responsable, en el año 154 antes de Cristo, de provocar uno de los cambios mundiales más importantes: el del calendario. Sí, porque gracias a Segeda el año comienza en enero y no en marzo como decretaba entonces el calendario romano. Y es que esta ciudad asentada en lo que hoy conocemos como Aragón le plantó cara a Roma ese año al ser acusada por el senado romano de incumplir unos pactos políticos.
[...]
El santuario celtibérico de este yacimiento cercano a Calatayud estaba alineado con las famosas estrellas, según confirma la Fundación Segeda.
Vista del santuario de Segeda con sus principales alineaciones.

Joven ataviado como un “hombre caballo” en la representación de los “Idus de Marzo” en Mara.
¿¿Lo conocéis??
Conceden a Ernesto Cardenal, poeta nicaragüense el XXI Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.
Cardenal, de 87 años, no solo busca escribir poemas sino también fomentar la escritura y la lectura de la poesía. "He reivindicado lo social, lo político y lo revolucionario". Poeta en la línea del chileno Nicanor Parra, Premio Cervantes 2011, reconocidos y admirados pero no premiados a quien ahora se les empieza a distinguir.
Para el autor de libros como Hora 0, Epigramas, Oración por Marilyn Monroe y otros poemas, El estrecho dudoso, Mayapán y Tocar el cielo la poesía actual en castellano no pasa por su mejor momento: "No está muy bien. No hay ninguna cosa nueva desde hace mucho tiempo". Asegura que ahora no hay un auge, al menos, lo percibe así y en las publicaciones.
"¿Qué es la poesía?" repite en voz baja para luego decir: "¡Es el lenguaje! El lenguaje comienza con la poesía, después hubo la prosa".
Noticia completa en:
En 1961 publicó Epigramas. A continuación puedes leer algunos de ellos, recordando a nuestro Marcial:
Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido:
yo porque tú eras lo que yo más amaba
y tú porque yo era el que te amaba más.
Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo:
porque yo podré amar a otras como te amaba a ti
pero a ti no te amarán como te amaba yo.
Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña.
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica...
Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta.
Esta será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso
y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas.
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