CEIP PEDRO J.
CP Pedro J. Rubio
Huesca
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El jueves 17 de mayo los alumnos de cuarto de Primaria del Colegio Pedro J. Rubio fuimos de excursión a San Juan de la Peña y visitamos el Monasterio Viejo y el Monasterio Nuevo. Nos repartimos en dos grupos para hacer mejor la visita.
Monasterio Viejo:
El monasterio de San Juan de la Peña fue el monasterio más importante de Aragón en la alta Edad Media. Se encuentra situado bajo una gran roca, en el corazón de una cueva, rodeado por espesa vegetación y muy poca luz solar debido a su orientación. Ofrece un aspecto misterioso y singular.
Cuenta la leyenda que un joven noble de nombre Voto vino de caza por estos parajes cuando avistó un ciervo. El cazador corrió tras la presa, pero ésta era huidiza y al llegar al monte Pano se despeñó por el precipicio. Milagrosamente su caballo se posó en tierra suavemente. Sano y salvo en el fondo del barranco, vio una pequeña cueva en la que descubrió una ermita dedicada a San Juan Bautista y, en el interior, halló el cadáver de un ermitaño llamado Juan de Atarés. Impresionado por el descubrimiento, fue a Zaragoza, vendió todos sus bienes y junto a su hermano Félix se retiró a la cueva, e iniciaron una vida eremítica.
Los datos históricos hablan de la fundación de este pequeño centro monástico dedicado a San Juan Bautista en el siglo X. En el primer tercio del siglo XI fue refundado bajo el nombre de San Juan de la Peña por Sancho el Mayor de Navarra.
El monasterio viejo es principalmente de arte románico.
Comenzamos la visita por la parte más vieja del monasterio que es una iglesia prerrómanica, iglesia baja, de estilo mozárabe con dos naves separadas por arcos de herradura sobre columnas. La cabecera de esta iglesia se decoró en el siglo XII con pinturas murales realizadas al fresco y que tratan del martirio de los santos San Cosme y San Damián.
Luego vimos el panteón de nobles, con numerosas inscripciones sobre los personajes allí enterrados y el Panteón Real que fue muy afectado con el incendio que tuvo lugar en 1675. En los panteones hay tumbas de nobles y reyes de Navarra y de Aragón. Por ejemplo está la tumba de Ramiro I, primer rey de Aragón, que murió en 1.063.
Los nobles pagaban dinero a los monjes para luego ser enterrados en el monasterio. Destaca la tumba del X Conde de Aranda, Pedro Pablo Abarca de Bolea (1718-1798) que fue encontrada en 1.985. Del panteón se accede a la masería y luego al museo del monasterio.
Luego pasamos a la iglesia románica que se construyó sobre la baja. Junto a esta iglesia visitamos el claustro románico, que es el elemento más significativo e importante del monasterio. Fue construido a finales del siglo XII y principios del siglo XIII. Son arcos de medio punto sobre un podio, los arcos se rodean de una moldura ajedrezada y descansan en columnas con capiteles decorados. Hay representaciones sobre la creación del hombre, la infancia de Jesús, San Juan Bautista, el sueño de San José, una matanza, el castillo de Herodes, Los Reyes, el demonio, Jesús con sus apóstoles, Jesús entrando en Jerusalén, la Ultima Cena, etc.
Del claustro fuimos a la capilla de San Victorián, que es de estilo gótico, los arcos acaban en punta y están más decorados. Y por último, a la capilla de San Voto y Félix donde vimos un cuadro.
También nos explicaron que dice la leyenda que el Santo Grial, que es la copa en la que bebió Jesús en la Última Cena, estuvo en este monasterio y que la trajo San Lorenzo.
Monasterio Nuevo:
En 1682 y como consecuencia de que se incendió el Monasterio Viejo los monjes se trasladaron al Llano de San Indalecio, al Monasterio Nuevo y ahora allí hay un Centro de Interpretación donde te explica cómo era la vida de los monjes.
El modo de vida en la comunidad de San Juan de la Peña estaba regulado por la Regla de San Benito. Los monjes estaban obligados a mostrar actitud caritativa hacia los pobres.
El refectorio era el salón común donde los monjes comían. Allí se mantenía estricto silencio, alterado únicamente por la voz del monje, que en voz alta leía la oración correspondiente, tal y como dispuso San Benito en la redacción de la Regla.
El silencio era una norma de obligado cumplimiento y sólo estaba permitido hablar de cosas buenas, santas y edificantes.
En el monasterio durante los siglos XVII y XVIII se comía muy bien, comían pescado, ternera, queso, fruta e incluso chocolate. La canela y los frutos secos tomados como postre formaban parte de esta magnífica dieta.
La bodega era muy grande y amplia.
En la herrería se hacían trabajos de todo tipo, clavos, llaves, herrajes, bisagras y cerraduras.
Había caballerizas, para las yeguas y caballos y a continuación estaban los pajares.
El horno del monasterio era inmenso.
En el monasterio había médicos y cirujanos.
Se vendían productos en tiendas.
Después de visitar los dos monasterios, comimos en la pradera y muchos niños jugaron un partido de fútbol contra un colegio de Jaca. Los que no jugamos estuvimos animando a nuestro equipo.
Fue un día estupendo.
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Cuando llegué al punto de encuentro, estuve con mis amigas, conversando y esperando a que llegaran mis compañeros y el autobús. Cuando ya estaba el autobús me despedí de mi hermana y mi madre, dejamos las mochilas en el maletero y nos subimos. Durante el viaje estuvimos cantando y al final después de 1 hora larga llegamos, y comenzamos la excursión en San Juan de la Peña.
Está situado a 1.115 m. de altitud en la comarca de la Jacetania. En la N-240 entre Jaca (19 Km.) y Puente la Reina de Jaca, a 10 Km. de Jaca, se coge una carretera local y tras 10 Km. de subida se llega a San Juan de la Peña. Se encuentra a 95 Km.de Huesca. San Juan de la Peña no se encuentra al borde del Camino de Santiago, por su personalidad hace que sea imprescindible recorrer los kilómetros que lo separan de la ruta jacobea.
Primero fuimos al Centro de Interpretación, el suelo tenía cristales para que pudiéramos ver las esculturas que estaban debajo. En una maqueta estaba el monasterio nuevo. Caminar sobre los cristales, al principio daba un poco de vértigo, había personas que no se atrevían a pasar por encima de los cristales, parecía que te ibas a caer. Cuando se me quitó el vértigo se lo intenté quitar a María Borrás y a María Tellechea, lo conseguí. Vimos ladrillos manuales, vasijas y diversos utensilios para la casa…La comida la adquirían de lo que plantaban del huerto, tenían camas, mesas, cocinas, despensas, bodegas, y mucho más.
En una especie de proyector se veía la leyenda contada mediante la reproducción de un vídeo.
Las figuras de frailes estaban realizadas como si estuvieran en movimiento eran la representación de los oficios pintadas en blanco. Con ellas María Borrás, María Tellechea y yo nos imaginábamos historias de aquélla época. Preparaban la leña, hacían herraduras para los caballos, vasijas, telas, sandalias, paja para los animales…médicos, dentistas.
A continuación bajamos a la bodega donde vimos dos toneles, las excavaciones que se encontraban al lado me gustaron mucho porque podíamos estar al lado de las figuras.
Una vez terminada la visita, salimos a almorzar.
El Monasterio:
Es fundado por los monjes benedictinos en el S.IX, con añadidos a lo largo de la Edad Media. En 1899 fue declarado Monumento Nacional.
Al estar encajado en la roca no se adecua al modelo clásico de monasterio medieval.
En el año 1071 se utiliza por primera vez en España el rito romano para la liturgia, en sustitución del tradicional hispano-visigodo.
Después fuimos al Monasterio Viejo entramos junto con nuestra guía que se llamaba Cristina quien a partir de ese momento se iba a encargar de explicarnos todos los detalles de la visita al monasterio. En primer lugar entramos en una sala que era la iglesia Prerrománica del s. X con arcos con forma de herradura, donde en el centro de la misma, se encontraban las tumbas de los reyes, todavía se conservaban algunas pinturas del s. XII de San Cosme y San Damián; la siguiente sala era la de Concilios aquí los nobles dormían en camas hechas con paja. Rezaban por las almas de los muertos.
Los monjes eran benedictinos lo hacían todo juntos. Había una pequeña fuente que era para pedir deseos. El Abad era la persona que gobernaba. Al lado había 27 tumbas donde se encontraron 3 anillos y 2 dados.
La siguiente sala era la Masadería donde se elaboraba el pan. La guía nos explicó que era un brasero. Después se encontraba el Panteón de los nobles que estaban los nobles de Navarra, también la tumba de Pedro Pablo Abarca de Bolea (X Conde de Aranda) Las tumbas estaban adornadas con bolas jaquesas, una tumba simbolizaba el crismón y dos tumbas estaban decoradas con animales mitológicos. Encima de algunas tumbas había esquelas.
Excavado en la roca, se pueden contemplar los sepulcros de los monarcas que reinaron en Aragón y Navarra durante 500 años.
Esta parte del monasterio fue muy restaurada por Carlos III en el S.XVII, época de la que procede su aspecto actual, que ofrece un fuerte contraste entre su neoclasicismo y la antigüedad de los restos que reposan en él.
La Iglesia Superior Románica consagrada en 1094. Aquí se encuentra una réplica del Santo Grial del s. XI, que es la última copa que bebió Jesús en la última cena, alrededor tenía joyas y adornos incrustados.
Desde la iglesia se accede al espacio claustral a través del arco de herradura
Junto a la iglesia y asomando al claustro, se encuentra la Capilla de San Victorián, preciosa construcción añadida en tiempos del gótico para albergar los enterramientos de diferentes abades pinatenses. Al lado opuesto, accesible a través de una modesta portada neoclásica, abre la segunda de las capillas claustrales, dedicada a San Voto.
Claustro Románico. Aunque parezca increíble, en un hueco de la roca hay un claustro románico construido en el S.XII. Solamente se conservan dos de sus lados, integrados por arquerías sobre columnas sencillas y coronadas por hermosos capiteles historiados con temas del Antiguo y del Nuevo Testamento. Son alrededor de 25 capiteles y 18 arcos
La lectura del conjunto comenzaría en el ángulo nordeste del claustro, donde fue representado el Ciclo del Génesis, siendo reconocibles las escenas de la Creación de Adán y Eva; su consiguiente Expulsión del Paraíso por sucumbir a las tentaciones del demonio y, por último y como consecuencia de su pecado, la obligación de trabajar la tierra por parte de los primeros padres.
A continuación, a partir del tercer capitel de la panda norte, comenzaría el Ciclo de la Infancia de Cristo, apareciendo en primer lugar y sobre un único capitel los pasajes de la Anunciación, la Visitación y el Anuncio a los pastores. Tras él, y en lo que constituye un error en la sucesión temporal de la narración, quizás cometido durante la restauración, aparecen dos capiteles con las escenas de la Huida a Egipto y el Sueño de José por un lado, y los Magos ante Herodes junto con la Matanza de los Inocentes por otro.
Tras ellos, después de un confuso capitel que se ha venido interpretando como un pasaje del Bautista descontextualizado, volvemos a recuperar el Ciclo de la Infancia con escenas alusivas a los Magos: apareciendo primero sobre sus cabalgaduras camino de Belén, y a continuación adorando al Niño (Epifanía). Los dos últimos capiteles de la panda norte desaparecieron y fueron sustituidos por dos lisos de hechura contemporánea.
Los capiteles del lienzo occidental, es decir, del más alejado de la iglesia, disponen escenas alusivas al Ciclo de la Vida Pública de Cristo, comenzando por el episodio de las Tentaciones de Cristo en el desierto primero, la Pesca Milagrosa a continuación, así como una magnífica representación de las Bodas de Canaá.
Tras ellos, aparece una escena de difícil interpretación que bien podría representar el pasaje de la Magdalena suplicando de rodillas a Cristo la curación de su hermano Lázaro, ya que en el siguiente capitel si que resulta perfectamente reconocible el tema de la Resurrección del de Betania.
La narración prosigue con los capiteles de la Entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y el de la Última Cena con el Lavatorio de los pies, rematándose el ciclo con el pasaje de la Traición de Judas.
El resto de capiteles, excepción hecha de un magnífico Bautismo de Cristo muy deteriorado reubicado en la panda sur del claustro, ya no son atribuibles a la mano del Maestro de San Juan de la Peña, siendo de destacar pese a todo una magnífica representación de Cristo en Majestad dispuesto en el sector suroriental del conjunto.
Después de esta visita me han entrado ganas de volver otro día.

Érase una vez un meteorito que volaba por el espacio, pero decide caer sobre la Tierra .
En la Tierra, por la noche estaban Nicolás IX y su perro Silver dando un agradable paseo. El niño miro al cielo y, de repente , vio una luz que venía del cielo y estaba acercándose . Al fin el meteorito cayó al suelo. Nicolás IX y su perro ,se acercaron a verlo, se sorprendieron del tamaño del meteorito .
Nicolás no pudo reprimirse y tocó el artefacto que había delante de él . En ese momento una energía sorprendente le recorrió todo el cuerpo , se desmayó y al despertarse estaba en su casa . Con esa energía se dio cuenta que podía volar, ver a través de las paredes y además tenía muchísima fuerza.
Se lo contó a sus padres, pero ellos no le creyeron.. Después fue al colegio, y al abrir la puerta , como la cogió muy fuerte se quedó con ella en la mano. Sus compañeros se quedaron con la boca abierta y desde aquel día, a Nicolás IX lo vieron como un Superhéroe.

Había una vez una niña que se llamaba Lorena.
Un día Lorena se fue a casa de su abuela a dormir porque sus padres se tenían que ir a Rusia unos días para trabajar. Bueno a lo que íbamos, a Lorena le gustaba mucho ir a casa de su abuela porque su abuela era muy buena persona y a parte hacía unos pasteles ¡¡¡Buenísimos!!!
Cuando era la hora de comer la abuela de Lorena le dijo que había hecho un pastel y Lorena se fue corriendo a la mesa. Al terminar de comer como Lorena era tan glotona, se comió todo el pastel y claro, le empezó a doler la tripa un montón, finalmente se tuvo que ir a la cama, su abuela se sentía muy mal por haberle dejado comer tanto a Lorena, pero es que la niña era muy tozuda y siempre se quería salir con la suya.
Al cabo de un rato tuvieron que ir al hospital, el médico dijo que se curaría pronto, pero la abuela de Lorena estaba intranquila y llamó a su madre. Su madre decidió emprender el viaje, pero le costó varios días llegar.
Los médicos le dijeron que se le pasaría en unos cuantos días, aproximadamente tres o cuatro días, y durante ese tiempo no podría ir al colegio. Después de dos días la madre de Lorena llegó muy preocupada. Lorena por fin se recuperó y se fueron a casa muy contentas y también aliviadas.
Lorena aprendió la lección, nunca más volvió a ser tan glotona y decidió hacer siempre caso a las personas mayores, pues siempre te aconsejan para tu bien, y colorín colorado este cuento se ha acabado.

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