Érase una vez un niño llamado Diego que fue al parque a jugar con sus amigos. Cuando estaba jugando a fútbol se les fue el balón a la carretera y Diego corrió a buscarlo pero de repente, cuando él aún estaba en la carretera vino un coche y lo atropelló. Rápidamente sus amigos llamaron a una ambulancia. A los quince minutos llegó la ambulancia y se llevaron a Diego al hospital Miguel Servet. Los amigos de Diego llamaron a su madre y le comunicaron lo que había sucedido. Cuando llegaron preguntaron dónde estaba Diego y que le había sucedido y el médico les dijo que estaba en el quirófano y que le tenían que cortar una pierna. Cuando salió del quirófano lo llevaron a una sala donde estaría una semana reposando.
Más adelante a Diego le apetecía ir a jugar con sus amigos que se llamaban Daniel, Óscar y Eduardo, pero todavía era demasiado pronto y tenía que estar descansando.
Llegó el 17 de agosto: el día de su cumpleaños. Abrió el regalo que le habían comprado sus amigos y era una pierna ortopédica. Enseguida se la puso porque ya estaba cansado de que la gente se riera de él. Después de unos años pensó que tenía que estar conforme con lo que le había ocurrido porque muchos niños estaban peor que él por ejemplo: sin los dos brazos, sin las dos piernas… y pensaba: me tienen que querer tal como soy con mis defectos y mis virtudes.
Lucía Usón 6ºC
UNA AMISTAD INSEPARABLE
Una vez iba paseando por el parque que hay enfrente de la casa de mi tía y me encontré a una niña; me acerqué a ella pero era muy tímida, se le veía en la cara, pero yo le empecé a dar tema de conversación, le pregunté cuántos años tenía y cómo se llamaba. Y me dijo:
-¡Hola! Me llamo Laura y tengo 12 años, y ¿tú?
-Yo me llamo Cristina y tengo 11 años, le respondí.
Entonces en ese mismo instante nos pusimos a jugar. Sin embargo nuestras madres no se conocían. Al día siguiente nos volvimos a encontrar y fuimos de nuevo a jugar al parque y así estuvimos unos cuantos días seguidos hasta que un día nuestras madres se encontraron y se hicieron muy buenas amigas. Todos los días estábamos juntas y además se mudaron de piso y fueron a vivir encima de mi casa; las veía a todas horas, hasta que un día fuimos al parque de siempre nos pusimos a correr como locas pero Laura no vio un tronco salido que había allí y se lo clavó en la pierna. Fui corriendo a llamar a las madres; llamaron a la ambulancia y fui con ellas al hospital. Estábamos todas juntas y muy nerviosas. Salió el médico y nos dijo que había que amputarle la pierna: nos pusimos muy tristes pero accedimos. Después de que despertara de la anestesia se puso muy triste pero contenta a la vez porque estaba bien y yo la animé mucho y todos la aceptaron igual con pierna o sin pierna y pudo continuar una vida más “normal que normal”.
Marta Navarro 6º C
UNA VIDA MUY DURA
Érase una vez un chico que nació el 25 de mayo de 1997.Sus padres eran ricos, tenían una mansión, un yate, un chalet en una calita en la playa………….
El hijo fue creciendo y tenía todo lo que quería. Cuando cumplió 7 años su padre y él se fueron de viaje y les llevaba su chófer en su Porche. Tuvieron un accidente y como él no llevaba cinturón salió disparado por la ventanilla y se dio contra una farola. Su padre llamó a la ambulancia y fueron muy rápidos, y como en su mansión tenían personal médico pues lo llevaron allí para curarlo. Le tuvieron que amputar el brazo y la pierna, le pusieron prótesis después de estar quince horas en el quirófano y al cabo de unos días el niño ya se estaba recuperando. Hubo una complicación y estuvo cinco años en coma profundo. Cuando se despertó, allí estaban sus padres sonriendo. Después de una larga temporada el niño fue al instituto, jugaba en silla de ruedas ya que sólo se quitaba la prótesis de la pierna.
Tenía muchos amigos y también sacaba muy buenas notas. De mayor quería ser cirujano como los médicos que le salvaron. Así que terminó la ESO y Bachiller. Se fue a la mejor Universidad. Se sacó el título de cirujano con la mejor nota que nadie había sacado nunca.
Como sus padres tenían muchísimo dinero, le dieron la mitad y se fue por los países más necesitados de todo el mundo para ayudarles. En Asia conoció una chica que le faltaba la pierna y él le puso prótesis de metal. Fue por el mundo ayudando a todo el mundo. Más adelante decidió volver a España, y con tan malísima suerte que el avión privado que lo traía tuvo un terrible accidente y todos murieron.
ÓSCAR PÉREZ VALERO 6ºC
A Mateo le pasaba lo contrario que a los demás niños: temía la hora del recreo. En cambio ,para sus compañeros era la mejor hora del día .
Mientras estaba en clase parecía que no pasaba nada: atendía a la profesora, escuchaba cuando le tocaba escuchar y hablaba cuando le preguntaban .No era ni de los peores ni de los mejores de la clase. Pero en el recreo lo pasaba mal porque nadie quería jugar con él. Los chicos nunca lo elegían para jugar partidos y, cuando intentaba ir con las chicas,no le dejaban porque querían estar solas para hablar de sus cosas .
Así que Mateo se sentía triste y solo. Él quería tener amigos pero parecía que nadie quería ser amigo suyo. Por supuesto disimulaba su tristeza y, aunque a veces se le ponía un nudo en la garganta y le entraban ganas de llorar, ni se le pasaba por la cabeza demostrarlo: entonces seguro que se reirían de él y le rechazarían aún más.
Con el paso del tiempo descubrió que podría entretenerse solo inventándose historias y llenado su imaginación de fantásticas cosas y así encontraría amigos con los que jugar. En eso estuvo pensando bastante rato y de repente tocó la sirena de las 12:30h para irse a casa .Cogió la chaqueta y bajó por las escaleras y hasta que llegó a casa estuvo pensando en las historias que iba a contar. Al llegar a casa saludó a su madre y luego se fue a su cuarto a escribir las historias que había pensado en el camino. Al cabo de 1 hora le llamó su madre para comer y de paso le preguntó:
-¿Has encontrado amigos ?
-No-le contestó Mateo
Mateo comió deprisa y luego acabó de escribir las cosas. A las tres salió de casa para ir al colegio y al llegar al colegio empezó a contar sus historias que después de una temporada no le hicieron falta porque ya tenía amigos.
VADIM
Juan era un niño que era bastante marginado por los chicos y chicas de su colegio. El temía a la hora del recreo porque se aburría. Hasta que un gran día se le ocurrió que podría inventarse historias y así no aburrirse.
Cada día se inventaba una nueva historia con la cabeza llena de imaginación tal y como un niño debía criarse.
Pero el tiempo pasaba Juan iba ya al instituto y seguía haciendo lo mismo de esconderse e inventarse historias.
Ya cuando se hizo mayor de edad había creado tantas historias que decidió plasmarlas todas en un libro.
En el resto de su vida le fueron sucediendo sucesos similares a los de sus historias para entonces ya sabía qué hacer.
UNAI
FIN
Había una vez un hombre ,llamado Francisco Yuna, y su mujer, llamada Fátima, que vivían bajo un puente y sus padres no les querían ver porque si no les empezarían a pedir cosas; así que Fátima y Francisco se separaron; Fátima se fue por un lado y Francisco se quedó en una casa. Cuando vio que su esposa estaba lejos empezó a llorar porque se separaba de su amada esposa en el pensamiento así que decidió empezar de nuevo.
Empezó a buscar cualquier tipo de metal para llevarla a la chatarrería hasta conseguir 5000€ o más dineral .Le costó más de un mes buscar chatarra, y eso que cada por cada kg le daban 30 céntimos. Él encontraba cada día 10,90kg de chatarra e incluso alguna vez consiguió 40 o 60 euros. Cuando tuvo lo suficiente se compró una casa de 4000euros. También encontró trabajo después de superar unos estudios de electricista. Un día le sucedió algo impresionante. Estaba su amada esposa en la puerta de su casa pidiendo dinero .Francisco grito:
- FATIMA! ¡TENGO CASA!
- ¿Qué?
- ¡Pues que tengo casa y trabajo!
- ¡Oh! ¿qué me dices?
- Te digo que si quieres venir conmigo
- ¿De verdad?
- ¡Sí!
- ¡De acuerdo!
Entonces Fátima abrazó a Francisco y empezaron a llorar. Al cabo de un rato se fueron a casa felices y comieron perdices.
VADIM SAVON