Érase una vez un niño llamado Luis.
Luis era un niño que tenía un problema, pero casi no se le notaba, bueno, eso sí, cada día se le iba notando un poco más. Su preocupación era que sus compañeros del colegio no le hablaban, pasaban de él…
Una chica llamada María nunca, pero nunca, le dejó solo.
En los recreos, María siempre estaba junto a él. Si Luis necesitaba ayuda, María estaba a su lado. Así que se hicieron los superamigos del colegio. Todas las tardes quedaban para ir al parque juntos; María siempre le ayudaba, quedaban para merendar en casa de María, etc.
Un día de colegio, en la clase, María, muy enfadada, decidió levantarse de la silla y preguntarles a sus compañeros:
-¿Por qué dejáis a Luis de lado solamente por su problema?
(Todos se callaron)
-¡No lo queremos en nuestro equipo de fútbol porque no sabe jugar!
María dijo:
-¡Y eso que tiene que ver; le podéis poner de defensa porque a pesar de su problema no deja de ser una persona normal!
Todos seguían callados y el chico que era el capitán del equipo le dijo:
- Luis, a partir de ahora estás dentro de nuestro equipo de fútbol y además todos te pedimos perdón por lo que te hemos llegado a decir.
Al final María les enseñó que un niño con problemas puede hacer cosas como las personas normales.
Todos se hicieron amigos y siempre desde aquel día jugaron juntos.
Fin
Claudia
(CONTINUACIÓN DEL CUENTO)
…Fantásticos inventos y como entonces nadie le quería como amigo dijo: ya que nadie me hace caso voy a inventar un cuento o alguna historia para que los demás niños no estén celosos. Y presentó su historia al colegio y se juntó con una chica que le encantaban todos sus cuentos, historias y dibujos. Así que la chica del colegio decidió ayudarle pero el niño seguía sin que nadie le hiciera caso.
Un día ocurrió que fueron unos chicos a preguntarle si le podían enseñar o que si quería a jugar a fútbol con ellos.
Más adelante, no se daban cuenta de que crecían y no les gustaba mucho lo de las historias, pero Mateo lo había conseguido: ya tenía amigos y amigas.
Llegó un día en que uno de sus libros triunfó y lo presentó por todo el mundo y les encantó a todos sus amigos y se dieron cuenta de que él era un genio escribiendo libros y les regaló a todos esos libros con historias inventadas por él.
Cuando se hizo mayor ya no le importaban tanto si tenía amigos o porque tenía su familia: su esposa, sus hijos e hijas su perro… Pero siempre recordaba a sus amigas y amigos del colegio para toda la vida y decidió hacer un libro que trataba de toda su vida y como no, de sus amigos.
Ya pasado un tiempo sus padres fallecieron y él iba haciéndose más mayor y siempre quedó en memoria el libro de toda su vida y mientras estuvo escribiendo el libro falleció y nunca se ha averiguado el final.
Asier
Un día mis padres salieron con mis hermanas a cenar. Entonces yo me quedé en casa porque no quería ir, unos minutos después no sé que me estaba pasando. Vi entrar a un hombre con un pasamontañas y un cuchillo. Lo primero que pensé es que era una pesadilla; abrí los ojos y era real.
El hombre me persiguió, yo intentando huir, y de pronto estiré la mano y se estaba quemando con fuego y ahí me di cuenta de que tenía un gran don: tenía poderes.
No me lo podía creer pero así fue y gracias a ese poder me salvé de aquel hombre que quería hacerme daño.
MAMASA
Un día mis padres se fueron a ver una película al cine y a cenar al centro, y yo, me fui a casa de mis abuelos. Un poco antes e ir a la cama desde la ventana del salón de mis abuelos, vi, como algo volaba alrededor del edificio.Dije:
-Será que ya tengo sueño, es mejor que salga al balcón para que me dé el aire, porque creo que tengo alucinaciones.
Cuando salí vi volando un caballo con alas. Primero no me lo creía, pero me froté los ojos: si era un hermoso Pegaso, era blanco y relucía tanto como la luna. Luego pensé que le podría atraer con comida. Salí corriendo y me dirigí a la cocina. Mi abuela, extrañada, me preguntó qué pasaba y yo le dije que nada.Cogí dos zanahorias y un poco de chocolate y salí otra vez al balcón. Le enseñé las zanahorias, me miró de reojo, y como si yo no estuviera ahí… pero…cuando le enseñé el chocolate vino hacia mí volando a toda velocidad con sus preciosas alas blancas.Se comió el chocolate sin ni siquiera rozarme la mano.De repente, una estrella brilló más que todas y el pegaso se fue hacia ella de manera imprevista y yo me metí para dentro de la habitación para dormir. A los minutos algo me desperté:
-¡A despertar!
Era mi abuela; todo había sido un sueño.
Pero cuando me estaba vistiendo paso el Pegaso y me guiño el ojo.
Izarbe
fin
LA TEMIDA HORA DEL RECREO
Mateo le pasaba lo contrario que a los demás niños: temía la hora del recreo. En cambio, para sus compañeros era el mejor momento del día. Mientras estaba en clase parecía que no le pasaba nada, atendía a la profesora, escuchaba cuando le tocaba escuchar y hablaba cuando le preguntaban. No era ni de los mejores ni de los peores de la clase. Pero en el recreo lo pasaba mal porque nadie quería jugar con él. Así que Mateo se sentía triste y solo. Él quería tener amigos pero parecía que nadie quería ser amigo suyo. Por supuesto, disimulaba su tristeza y, aunque a veces se le ponía un nudo en la garganta y le entraban ganas de llorar, ni se le pasaba por la cabeza: entonces seguro que se reirían de él y le rechazarían aún más. Con el paso del tiempo descubrió que podía entretenerse solo inventándose historias y llenando su imaginación con fantasías, pero al cabo de un tiempo se aburrió.
(Continúa la historia)
Un día las chicas rechazaron a una niña llamada Mariana. Ese día Mateo la habló:
-A ti también te han rechazado, eh.
Mariana solo respondió con un hilillo de voz:
-Sí.
-¿Por qué te han rechazado?
Mariana respondió de nuevo muy bajo:
-No lo sé.
-Por alguna razón tendrá que ser.
-Las chicas solo dicen que me aceptan si me hago “La Revisión” y si no tengo “Algo”. ¿Tú sabes qué es eso?
Mateo no lo sabía. No sabía ni que era esa “Revisión” y si el tenía que hacérsela y también si conseguía saber que era ese “Algo” y si él también lo tenía quizás los chicos quisieran jugar con él y las chicas con Mariana.
-Tranquila Mariana, yo descubriré que es “La Revisión” y ese “Algo”.
-¿De verdad?
-Sí Mariana.
-Gracias.
Empezó por preguntar a sus padres:
-Papá, ¿tú sabes qué es “La Revisión”?
-¡¿No lo dirás en serio?!
-Sí.
-Anda, anda, no me hagas preguntas que sabes la respuesta y vamos a hacerte la revisión anual de piojos.
Mateo sintió que le golpeaban con un mazo que hacía recordar las cosas. ¡¿Como podía haberse olvidado de la revisión anual de piojos?! Igual pensaban que Mateo tenía piojos y que Mariana también.
-Papá, ¿podrías hacerme hoy la revisión anual?
-¡Pues claro! Según la nota que trajiste tengo que hacértela hoy y estaba esperando a que me lo pidieras.
Al día siguiente a Mateo le habían hecho la revisión, se lo ha contado a sus compañeros y, por fin, le eligen para jugar un partido. Justo antes de empezar Mariana se acerca a Mateo:
-¿Has descubierto que es ”La Revisión”?
-Es la revisión anual de piojos.
-¡Claro! ¿Cómo se me puede haber olvidado la revisión anual? Gracias Mateo.
-De nada Mariana.
A partir de ese momento a Mateo y a Mariana no les faltaron amigos y todos los recreos jugaban juntos. Fueron felices y comieron perdices. Bueno… ¡lo que sus padres les dieran!
Jairo
Presentamos este blog con el deseo de mostrar y compartir trabajos de creación realizados por alumnas y alumnos de 6º curso.
Es nuestra aventura porque, en el momento de iniciarla, desconocemos las sorpresas que puedan surgir en el camino.
Como su nombre indica queremos que despierte una sonrisa y que sea un medio para aumentar el número de amigos y de amigas.
En este espacio encontraremos actividades de todas las materias de estudio: artísticas, literarias, en diferentes lenguas…
¡Deseamos tener muchas personas que nos sigan en el blog!
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