Una pizarra sin tiza
Categoría: Aularagon el día 2007-11-25 21:56:44
Hace ya un tiempo que presenté a nuestros profes mi relato sobre el uso de la pizarra digital en clase. Se titulaba "Rectas y Ángulos" y era una unidad didáctica de introducción a la geometría en quinto de primaria. En ella había utilizado recursos extraídos del CATEDU y de los CPR de Calatayud y Zaragoza I y una presentación en power point de creación propia.
Ahora me toca hacer la valoración personal. A estas alturas del curso, "rellenar" una lección del libro -la que toca- con recursos TIC externos y hacer alguna cosita ad hoc no me resulta complicado. Lo difícil será, en un futuro próximo, que no sea el libro el que marque la programación de mi aula, que, definitivamente, éste se convierta en un elemento de apoyo, como los diccionarios o los atlas.
Mientras tanto la dificultad es conjugar esos recursos informáticos con un modelo de trabajo que nos sirva para superar la relación profesor-alumno que se da en la escuela: El alumno sólo puede aprender del libro y del profesor y, siempre, de manera individual, en un rol pasivo en el que contesta (casi nunca pregunta) y sigue las orientaciones del profesor.
Mi pizarra digital, además de no manchar de tiza, tiene unas ventajas estupendas. Cuando usamos el ordenador del profesor, la pantalla es un imán para la vista y la atención de los alumnos. Es fácil que los chicos y chicas vayan de su puesto escolar a la mesa del profe a completar ejercicios o a la pantalla para señalar o explicar algo delante de ella. La posibilidad de buscar en internet en el acto cualquier ilustración o explicación añadida, es maravillosa.
Cuando lo que usamos son los tablet para desarrollar trabajo individual, la cosa también funciona. Los chicos y chicas se aprestan a trabajar con más ganas, los niveles son más individualizados, el trabajo nunca se acaba, la clase está en calma (si hay demasiada calma, siempre puedes usar el programa espía Vnc para echar un ojo en las pantallas adecuadas)... Mi problema es el trabajo en equipo.
Si ya es difícil que los chicos y chicas trabajen en parejas o pequeños equipos, acostumbrados a la relación un niño-una mesa-un libro; a menudo el ordenador personal, el tablet, es una barrera aún mayor. La vinculación afectiva entre el chaval y su pantalla es enorme. Le recuerda a la gran pantalla-mamá, que preside TODA su vida (casi todos mis alumnos desayunan, comen y cenan con la tele puesta, casi todos conviven con la tele -programación televisiva o play station- todas las horas que están en casa, excepto las -pocas- que dedican a dormir).
En estas llegó el tablet y averiguaron que las pantallas podían servir para investigar, dibujar, escribir, esquematizar, resumir,... en fin, para aprender, pero el estigma de la individualidad está ahí. Yo aprendo solo con mi pantalla. Y compartir la pantalla es más difícil aún que compartir un libro o un folio.
Cuando tocan tablets mis alumnos ven con muy mala cara que pierda el tiempo dando instrucciones o introduciendo el tema que vamos a trabajar. Al principio su relación natural con el trabajo (por ejemplo, en páginas web autocorrectivas o con los clic) era muy parecida al uso de un videojuego. Hay que hacerlo rápido, rápido, a ser posible sin pensar, y utilizando el sistema de ensayo-error. Como a todo hay que aprender, a partir de febrero empezamos a utilizar herramientas de control más exhaustivo que ir pasando entre las mesas. Cuando tuvieron que recortar sus puntuaciones y pegarlas en un documento como prueba de su buen hacer, las cosas cambiaron. Ya no podían ir tocando un botón tras otro hasta acertar. El ejercicio estaba mal hecho y no pasan de actividad. Así que los ritmos se han calmado y creo que podemos dar por superada esta dificultad.
¿Y cuando toca trabajar en grupos? O tienes el trabajo muy dirigido o la cosa flojea. Si dejas usar siempre todos los ordenadores, los alumnos deben establecer previamente de qué se va a encargar cada uno para luego aportarlo al colectivo. Si dejas uno por equipo, hay bofetadas por ser el responsable y las demás tareas caen en el menoscabo. El dueño del ordenador, además, quiere decidir qué se hace con él.
De un tiempo a esta parte Carmen, mi compañera de nivel, y yo hemos puesto en marcha una nueva manera de trabajar. Cada clase se queda con la mitad de los tablet, de tal manera que se usan simultaneamente en ambas aulas, por parejas. Las parejas son estables y las hemos juntado nosotras atendiendo a los intereses de los niños y a que fueran heterogéneas. Lo hemos utilizado así en Lengua para avanzar en la escritura redactando textos.
Es un camino y habrá que explorar muchos más















