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Metodología MEI-CAIT
Categoría: Módulo4 el día 2007-04-04 21:57:23
Primero he de decir que el Modelo MEI-CAIT no me es ajeno ni desconocido. Muchos de los "locos por las TIC" hemos aprendido bastante de Pere Marques, de sus proyectos e interpretaciones.
Sin duda debemos aprender a cooperar, a trabajar en equipo, a planificar conjuntamente, a diseñar estategias de abordaje ante situaciones nuevas, a establecer objetivos, a priorizar necesidad es, a tomar decisiones, a analizar los procesos, a evaluar la consecución de objetivos y a reprogramar el propio proceso en función de la información que vamos recibiendo.
El modelo didáctico MEI-CAIT está en la línea del informe Delors, que establece los cuatro pilares para la educación obligatoria del
siglo XXI:
- Aprender a conocer
- Aprender a hacer
- Aprender a convivir
- Aprender a ser
Las siglas del modelo nos dan la clave de la propuesta, profesor mediador, enseñanza individualizxada y atención a la diversidad, evaluación del proceso de aprendizaje, constructivismo en la adquisición de conocimientos, autorregulación de los alumnos, interactividad en el trabajo y utilización y aprendizaje con las nuevas tecnologías.
Sin duda la propuesta es muy refrescante pero también muy ambiciosa y dispersa ya que falta conexión entre unos elementos y otros perdiendo fortaleza en su planteamiento. Me parece muy interesante por el camino mostrado, por la guía a seguir pero no la apoyaría tanto en la pedagogía de la imaginación como en la pedagogía de la colaboración, más tangible y desarrollada que la anterior.Pero ¿qué cambia esta metodología respecto a la tradicional? Sería interesante analizar por qué la escuela tradicional no se adecua a la sociedad de la información, y cómo podemos aprovechar la coyuntura actual para reorientar el proyecto educativo de la modernidad. O, lo que es lo mismo, cómo lograr que la educación siga contribuyendo por igual al progreso técnico y científico y a igualar la sociedad.
Según Manuel Castell (2001) las difrencias entre la metodología tradicional y la propugnada por y para la sociedad de la información, también por el modelo MEI-CAIT son:
- Escuela tradicional: hermética, rutinaria, normalizada, información dosificada, unidireccional, vertical.
- Sociedad de la información: abierta, versátil, diversa, información sin límites, en red, horizontal.
Los ejes de desarrollo de esta nueva metodología podrían ser:
Acercamiento a la sociedad
La sociedad de la información se caracteriza por los lazos que estrechan las instituciones económicas, sociales, etc., para conseguir sus objetivos. Sin embargo, la tradición de la escuela de mantenerse alejada de la sociedad para conservar su pureza le está impidiendo desarrollar adecuadamente su misión.
El acercamiento entre escuela y sociedad ha sido siempre necesario pero, hoy más que nunca, el éxito de la educación depende de la capacidad de la escuela para interactuar con el resto de las instituciones educativas y agentes socializadores.
La escuela debe abrirse a la comunidad y tomar parte en sus proyectos sociales, económicos, culturales, etc., de la misma manera que ha de dejar entrar a todos aquellos que le ayuden a alcanzar sus objetivos.
Metodología colaborativa.
Otra de estas diferencias la encontramos en los procedimientos. La metodología escolar tradicional se basa en el aprendizaje memorista y en la repetición de datos y procedimientos como verdades inmutables, lo que convierte la tarea educativa en rutinaria. Por el contrario, la sociedad es cada vez más compleja, vivimos en un entorno versátil. No hay respuestas fijas o predeterminadas, por lo que los estudiantes deben aprender a gestionar la incertidumbre y a reaccionar creativamente delante de situaciones nuevas.
Tratamiento de la diversidad
Por otra parte, la creciente diversidad de la sociedad no se corresponde con la tendencia de la escuela tradicional a tratar a los estudiantes con el mismo baremo preestablecido. La escuela normaliza sin detenerse a valorar las diferencias de género, culturales y económicas de los estudiantes, aunque el proceso educativo más idóneo para ellos es el que se adecua con mayor exactitud a su estilo de aprendizaje y a su experiencia vital.
No se trata, por tanto, de tratar la diversidad diseñando diferentes itinerarios curriculares que puedan acabar segregando a los estudiantes en virtud de sus expectativas académicas, sino de buscar la manera de que todos puedan acceder al conocimiento a partir de sus experiencias y habilidades. Los grupos interactivos son un buen ejemplo de ello.
Transmisión de la información
Observamos, al mismo tiempo, cómo la escuela transmite la información dosificada y de forma secuencial: los estudiantes no avanzan de lección sin superar la anterior. Mientras que, fuera de la escuela, nos vemos sometidos a un alud de información sin límites y son las personas las que deciden qué, cómo y cuándo aprender. Es necesario que cuando las personas se enfrenten a una tarea nueva, sean capaces de saber qué conocimientos necesitan, dónde pueden encontrarlos y cómo aplicarlos. La escuela debe asumir, así, el reto de enseñar a navegar sin que los estudiantes se ahoguen en mares de información.
Fuente de información. Interactividad.
El proceso de transmisión de conocimientos en la escuela acostumbra a ser unidireccional, del profesorado a los estudiantes. Sin embargo, Internet y las NTIC ponen a nuestro alcance un sistema en red de información interconectada. La red nos permite establecer vínculos de significados, abordar los temas desde diferentes disciplinas y puntos de vista, y relacionar áreas de conocimiento. No hay, pues, una única fuente de información. El profesorado y el libro de texto han de compartir parte de su protagonismo con otros medios y recursos, y los estudiantes han de aprender a seleccionar y a relacionar la información con criterio, a definirla en un contexto y a trabajar en red.
Organización
Por último, también encontramos una diferencia notable en el tipo de funcionamiento. La escuela continúa siendo excesivamente rígida en comparación con otras instituciones. Su organización vertical en cátedras, claustros, etc., dificulta una organización horizontal basada en acuerdos para conseguir objetivos comunes. Mientras la democracia interna se utiliza como sinónimo de mayor calidad, productividad y competitividad en el sistema económico, el sistema educativo continúa aferrado a un funcionamiento jerárquico y especializado que podía ser eficaz en la sociedad industrial, pero que ha dejado de serlo en la sociedad de la información. Parece, por tanto, que la escuela ha de continuar esforzándose para democratizar su funcionamiento interno hasta conseguir la participación de toda la comunidad.














