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Cuatro elegías
Categoría: Música y literatura /Recursos y canciones el día 2010-11-07 11:57:32
El mundo de la música ha sido pródigo en muertes aceleradas de músicos y cantantes, como si el vive rápido, muere joven y harás un bonito cadáver que decía Billy el Niño (y no James Dean) fuera la consigna a seguir. Por eso la elegía se ha convertido en canción de muchos grupos, como Barón Rojo que en su concierto para ellos doblan las campanas del Heavy por unos cuantos músicos desaparecidos.
BARÓN ROJO
CONCIERTO PARA ELLOS
Otra vez aquí, sintonízanos
ven y enróllate, dice un locutor
y en la noche suena el Heavy Rock
después de un café, vuelves a fumar
luego AC/DC tocarán las campanas negras
del infierno...
En cada concierto de Rock 'n' Roll
las campanas doblan por Bon Scott
por Janis, Lennon, Allman, Hendrix
Bolan, Bonham, Brian y Moon
por Janis, Lennon, Allman, Hendrix
Bolan, Bonham, Brian y Moon.
Sientes el rumor de un oscuro mar
duerme alrededor, la ciudad
las sirenas lloran, cuídate
no te dejes atrapar
pides escuchar tal o cual canción
Whitesnake o Rainbow,
siempre rock
las guitarras hablan para ti.
En cada concierto de Rock 'n' Roll
las campanas doblan por Bon Scott
por Janis, Lennon, Allman, Hendrix
Bolan, Bonham, Brian y Moon
por Janis, Lennon, Allman, Hendrix
Bolan, Bonham, Brian y Moon.
Gabinete Caligari también recuerda a su saxofonista Santiago Ulises en tócala Uli
TÓCALA ULI
GABINETE CALIGARI
Amiguetes y Novietas
y en general la afición
echan de menos el sonido de tu saxofón.
¡Qué elegancia ! ¡Qué chuleta !
Ahuyentabas el mal fario
cunando tan serio te plantabas en el escenario, a diario.
Y por eso dicen que
tócala, Uli una vez más
donde te encuentres allí el ritmo no parará.
Tócala Ulises y tu serás
el más castizo en la eternidad.
Repeinado a la cerveza
y con camisa solaón
templabas con sabor
las suertes del rock and roll.
Con salero y sin papeles
te paseabas por el foro,
una caña de Mahou y una de rabo de toro, con decoro.
Y por eso dicen que
tócala, Uli una vez más
menudo jari por allí vas a organizar.
Sopla Ulises tu armonica
y dejarás a la gente atónita,
garbeando tu palmito pinturero.
Santiago Ulises Montero
genio y figura hasta el final
músico popular famoso en el mundo entero.
Y por eso dicen que
tócala, Uli una vez más...
No deja de ser curiosa la elegía a Dalí (Eungenio Salvador Dalí, dicen) cantada por Mecano y plena de pinceladas surrealistas.
EUNGENIO SALVADOR DALÍ
MECANO
Dalí se desdibuja
Tirita su burbuja
Al descontar latidos
Dalí se decolora
Porque esta lavadora
No distingue tejidos
El se da cuenta
Y asustado se lamenta
Los genios no deben morir
Son más de ochenta
Los que curvan tu osamenta
"Eungenio" Salvador Dalí.
Bigote rocococo
De dónde acaba el genio
A dónde empieza el loco
Mirada deslumbrada
De dónde acaba el genio
A dónde empieza el hada
En tu cabeza se comprime la belleza
Como si fuese una olla expres
Y es el vapor que va saliendo por la pesa
Mágica luz en Cadaqués.
Si te reencarnas en cosa
Hazlo en lápiz o en pincel
Y Gala de piel sedosa
Que lo haga en lienzo o en papel
Si te reencarnas en carne
Vuelve a reencarnarte en ti
Que andamos justos de genios
"Eungenio" Salvador Dalí.
Realista y surrealista
Con luz de impresionista
Y trazo impresionante
Delirio colorista
Colirio y oculista
De ojos delirantes
En tu paleta mezclas místicos ascetas
Con bayonetas y con tetas
Y en tu cerebro Gala, Dios y las pesetas
Buen catalán anacoreta.
Si te reencarnas en cosa
Hazlo en lápiz o en pincel
Y Gala de piel sedosa
Que lo haga en lienzo o en papel
Si te reencarnas en carne
Vuelve a reencarnarte en ti
Queremos genios en vida
Queremos que estés aquí
"Eungenio" Salvador Dalí
Y para acabar la elegía a Ramón Sijé de Miguel Hernández
ELEGÍA A RAMÓN SIJÉ
MIGUEL HERNÁNDEZ
(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha
muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien
tanto quería.)
.
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
.
Alimentando lluvias, caracoles
Y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
.
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
.
.Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofe y hambrienta
.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte
a parte a dentelladas secas y calientes.
.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte
.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de mis flores
pajareará tu alma colmenera
.
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
.
A las aladas almas de las rosas...
de almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
.
(10 de enero de 1936)
´
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Oda de Mecano
Categoría: Música y literatura /Recursos y canciones el día 2010-11-07 11:45:49
Mecano, en Hermano Sol, hermana Luna cantó lo que podríamos calificar como una oda que puede venirnos muy bien para introducir esta composición lírica y compararla con otras como el Himno al Sol de Esproceda o la oda al Sol de Neruda.
HIMNO AL SOL
ESPRONCEDA
Para y óyeme ¡oh Sol! yo te saludo
Y estático ante ti me atrevo a hablarte;
Ardiente como tú mi fantasía,
Arrebatada en ansia de admirarte,
Intrépidas a ti sus alas guía.
¡Ojalá que mi acento poderoso,
Sublime resonando,
Del trueno pavoroso
La temerosa voz sobrepujando,
¡Oh sol!, a ti llegara
Y en medio de tu curso te parara!
¡Ah! si la llama que mi mente alumbra
Diera también su ardor a mis sentidos,
Al rayo vencedor que los deslumbra,
Los anhelantes ojos alzaría,
Y en tu semblante fúlgido atrevidos
Mirando sin cesar los fijaría.
¡Cuánto siempre te amé, sol refulgente!
¡Con qué sencillo anhelo,
Siendo niño inocente,
Seguirte ansiaba en el tendido cielo,
Y extático te vía
Y en contemplar tu luz me embebecía!
De los dorados límites de Oriente,
Que ciñe el rico en perlas Oceano,
Al término asombroso de Occidente
Las orlas de tu ardiente vestidura
Tiendes en pompa, augusto soberano,
Y el mundo bañas en tu lumbre pura.
Vívido lanzas de tu frente el día,
Y, alma y vida del mundo,
Tu disco en paz majestuoso envía
Plácido ardor fecundo,
Y te elevas triunfante,
Corona de los orbes centellante.
Tranquilo subes del cenit dorado
Al regio trono en la mitad del cielo,
De vivas llamas y esplendor ornado,
Y reprimes tu vuelo.
Y desde allí tu fúlgida carrera
Rápido precipitas,
Y tu rica encendida cabellera
En el seno del mar trémula agitas,
Y tu esplendor se oculta,
Y el ya pasado día
Con otros mil la eternidad sepulta.
¡Cuántos siglos sin fin, cuántos has visto
En su abismo insondable desplomarse!
¡Cuánta pompa, grandeza y poderío
De imperios populosos disiparse!
¿Qué fueron ante ti? Del bosque umbrío
Secas y leves hojas desprendidas,
Que en círculo se mecen,
Y al furor de Aquilón desaparecen.
Libre tú de la cólera divina,
Viste anegarse el universo entero,
Cuando las aguas por Jehová lanzadas,
Impelidas del brazo justiciero,
Y a mares por los vientos despeñadas,
Bramó la tempestad; retumbó en torno
El ronco trueno y con temblor crujieron
Los ejes de diamante de la tierra;
Montes y campos fueron
Alborotado mar, tumba del hombre.
Se estremeció el profundo;
Y entonces tú, como Señor del mundo,
Sobre la tempestad tu trono alzabas,
Vestido de tinieblas,
Y tu faz engreías,
Y a otros mundos en paz resplandecías.
Y otra vez nuevos siglos
Viste llegar, huir, desvanecerse
En remolino eterno, cual las olas
Llegan, se agolpan y huyen de Oceano,
Y tornan otra vez a sucederse;
Mientra inmutable tú, solo y radiante
¡Oh sol! siempre te elevas,
Y edades mil y mil huellas triunfante.
¿Y habrás de ser eterno, inextinguible,
Sin que nunca jamás tu inmensa hoguera
Pierda su resplandor, siempre incansable,
Audaz siguiendo tu inmortal carrera,
Hundirse las edades contemplando,
Y solo, eterno, perenal, sublime,
Monarca poderoso dominando?
No, que también la muerte,
Si de lejos te sigue,
No menos anhelante te persigue.
¿Quién sabe si tal vez pobre destello
Eres tú de otro sol que otro universo
Mayor que el nuestro un día
Con doble resplandor esclarecía!!!
Goza tu juventud y tu hermosura
¡Oh sol!, que cuando el pavoroso día
Llegue que el orbe estalle y se desprenda
De la potente mano
Del Padre Soberano,
Y allá a la eternidad también descienda,
Deshecho en mil pedazos, destrozado
Y en piélagos de fuego
Envuelto para siempre, y sepultado
De cien tormentas al horrible estruendo,
En tinieblas sin fin tu llama pura
Entonces morirá. Noche sombría
Cubrirá eterna la celeste cumbre;
Ni aun quedará reliquia de tu lumbre!!!
HERMANO SOL, HERMANA LUNA
MECANO
Sol querido hermano sol
estatico señor
bombilla amarilla de calor
luna hermana la menor
lucero de amor
espia de las noches de pasion
hermano sol
hermana luna
que nada nunca me separe de los dos
hermano sol
hermana luna
que nada nunca me separe de mi Dios
hermano sol que cuece tu interior
que trae tanta explosión
pareces tan confuso como yo
luna blanca reflexión
helado corazón
sereno que me guardas del ladrón
hermano sol
hermana luna
que nada nunca me separe de los dos
|
ODA AL SOL
PABLO NERUDA Hermosa tu mirada,
apenas
tocas
la rama
nace
la primavera,
apenas,
cola de ámbar,
tocas
los trigales
y se derrama el trigo
repitiendo
tu forma,
pan
pan del cielo
horno sagrado,
tu no fuiste
estrella blanca,
hielo,
diamante congelado
en la mirada
de la noche
|
ODA A LA LUNA
PABLO NERUDA Luna de la ciudad, me pareces cansada, oscura me pareces o amarilla, con algo de uña desgastada o gancho de candado, cadavérica, vieja, borrascosa, tambaleante como una religiosa oxidada en el transcurso de las metálicas revoluciones: luna transmigratoria, respetable, impasible: tu palidez ha visto barricadas sangrientas, motines del pueblo que sacude sus cadenas, amapolas abiertas sobre la guerra y sus exterminados y allí, cansada, arriba, con tus párpados viejos cada vez más cansada, más triste, más rellena de humo, con sangre, con tabaco, con infinitas interrogaciones, con el sudor nocturno de las panaderías, luna gastada como la única muela del cielo de la noche desdentada. De pronto llego al mar y otra luna me pareces, blanca, mojada y fresca como yegua reciente que corre en el rocío, joven como una perla, diáfana como frente de sirena. Luna del mar, te lavas cada noche y amaneces mojada por una aurora eterna, desposándote sin cesar con el cielo, con el aire, con el viento marino, desarrollado cada nueva hora por el interno impulso vital de la marea, limpia como las uñas en la sal del oceáno. Oh, luna de los mares, luna mía, cuando de las calles regreso, de mi número vuelvo, tú me lavas el polvo, el sudor y las manchas del camino, lavandera marina, lavas mi corazón cansado, mi camisa. En la noche te miro, pura, encendida lámpara del cielo, fresca, recién nacida entre las olas, y me duermo bajo tu esfera limpia, reluciente, de universal reloj, de rosa blanca. Amanezco nuevo, recién vestido, lavado por tus manos, lavandera, buena para el trabajo y la batalla. Tal vez tu paz, tu nimbo nacarado, tu nave entre las olas, eterna, renaciendo con la sombra, tienen que ver conmigo y a tu fresca eternidad de plata y de marea debe mi corazón su levadura. |
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Una autobiografía de Sabina
Categoría: Música y literatura /Recursos y canciones el día 2010-11-07 11:43:37
De todos los que hemos viajado en sucios trenes que iban hacia el Norte cuando éramos más jóvenes, ninguno hemos sabido contarlo como Joaquín Sabina en esta autobiografía:
Cuando era más joven viajé en sucios trenes que iban hacia el norte
Y dormí con chicas que lo hacían con hombres por primera vez,
Compraba salchichas y olvidaba luego pagar el importe.
Cuando era más joven me he visto esposado delante del juez.
Cuando era más joven cambiaba de nombre en cada aduana,
Cambiaba de casa, cambiaba de oficio, cambiaba de amor,
Mañana era nunca y nunca llegaba pasado mañana,
Cuando era más joven buscaba el placer engañando al dolor.
Dormía de un tirón cada vez que encontraba una cama,
Había días que tocaba comer, había noches que no,
Fumaba de gorra y sacaba la lengua a las damas
Que andaban del brazo de un tipo que nunca era yo.
Pasaron los años, terminé la mili, me metí en un piso,
Hice algunos discos, senté la cabeza, me instalé en Madrid,
Tuve dos mujeres, pero quise más a la que más me quiso,
Una vez le dije: “¿Te vienes conmigo?” Y contestó que sí.
Hoy como caliente, pago mis impuestos, tengo pasaporte,
Pero algunas veces pierdo el apetito y no puedo dormir
Y sueño que viajo en uno de esos trenes que iban hacia el norte.
Cuando era más joven la vida era dura, distinta y feliz.
Dormía de un tirón cada vez que encontraba una cama,
Había días que tocaba comer, había noches que no,
Fumaba de gorra y sacaba la lengua a las damas
Que andaban del brazo de un tipo que nunca era yo.
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Refranes, sentencias y Gabinete Caligari
Categoría: Música y literatura /Recursos y canciones el día 2010-11-07 11:34:52
No deja de tener gracia este malditos refranes de Gabinete Caligari que tira por tierra el refranero español y sugiere la paradójica plasmación de la sentencia a la realidad, además de muchas posibilidades de trabajo en el aula.
Me levanté temprano
pero Dios no me ayudó
Anduve muy caliente
y la gente se rió
No le miré los dientes
y qué poco me duró
Dejé correr el agua
y la sed me consumió
Pero al fin algo sí se cumplió:
quien bien me quiso sí que me hizo llorar
¡Malditos refranes!
El último reí
pero no reí mejor
Le puse buena cara
al mal tiempo y continuó
Me arrimé a un buen árbol
y me sigue dando el sol
Hice de Viridiana
y un pobre me la jugó
Pero al fin algo sí se cumplió:
quien bien me quiso sí que me hizo llorar
¡Malditos refranes!
No quiero escuchar más
Malditos refranes
Acude al refranero
si quieres encontrar
antídoto o veneno
para tu voluntad
Aunque ya sabrás
si eres buen entendedor
que pocas palabras
bastarán entre tú y yo
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El género epistolar y la Oreja de Van Gogh
Categoría: Música y literatura /Recursos y canciones el día 2010-11-07 11:32:29
En ocasiones algunos grupos utilizan el género epistolar para manifestar el asunto amoroso, como en esta carta de la oreja de Van Gogh
Te escribo desde el silencio,
dónde el miedo tiene excusa,
dónde el tiempo se pierde,
dónde el odio no cura la bandera que de noche me ahoga.
La oscuridad me inunda, mis fuerzas se pierden,
sin nada más que decirte me despido hasta siempre ...
Cuando leas esta carta, no cierres esos ojos,
que tienen la luz que me falta, que tienen la luz que me falta.
Recuerdos llenan mi espera,
cubren todos mis sueños,
duermen sobre una piedra.
Soledad que me ahogas, deja ya de mirarme y dame tu mano.
La oscuridad me inunda, mis fuerzas se pierden,
sin nada más que decirte me despido hasta siempre ...
Cuando leas esta carta, no cierres esos ojos,
que tienen la luz que me falta, que tienen la luz que me falta.
(La Oreja de Van Gogh, “La carta”, Dile al sol)
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