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Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 10:54:17
VOLANDO POR ESPAÑA
Cristalina era una hoja normalita, era bajita, frecuentemente se evaporaba, y su carácter era tranquilo aunque al evaporarse se ponía muy nerviosa ya que podía ser separada de sus padres al caer de la nube. Aunque tenía un pequeño defecto. Todas las gotas adolescentes se reían de ella ya que era algo corta de entendederas. Al preguntarle qué era el álgebra (un tipo de matemáticas) decía que era una isla griega; cuando le preguntaban qué era la botánica decía que era la ciencia que estudiaba las botas y así,…por lo que no tenía amigas.
Así que un día, mientras pasaba por la laguna de Gallocanta (Zaragoza), vio una hoja que iba a echar a volar (es que en su país las hojas hacían de aviones), se le ocurrió montarse ya que tenía un billete que le regaló la abuela Vaporosa, y aprovechando que su madre estaba por allí le pidió permiso para ir y a duras penas su madre le dejó ir.
Estaba tan nerviosa… que casi se echa a gritar y a desahogarse todo lo que podía en el avión. La compañía de vuelo se llamaba Air-Hoja y la hoja se llamaba Vegetalia.
El viento les llevó hasta Zaragoza donde vieron la plaza del Pilar y la Expo, donde conocieron a Fluvi que les explicó cómo era la vida de él y sus amigos en la fama; y también visitaron el puente del tercer milenio y los pabellones de cada país.
Desde Zaragoza partieron a Bilbao donde vieron y entraron en el Guggenheim, pero no sabían lo que les esperaba. A la entrada les aguardaba una gigante araña de metal,... Vieron unas esculturas vanguardistas que casi se meten en una de ellas.
Al salir de Bilbao fueron llevados por el viento hasta Burgos donde estuvieron en la famosa catedral, que tenía un bonito rosetón y un altar precioso de estilo barroco diría yo, aunque la catedral es de estilo gótico.
Era ya por la noche y las gotitas decidieron salir de la hoja y charlar entre ellas. Cristalina hizo una amiga llamada Condensadita que era muy lista y le iba explicando lo que veían paso a paso.
Todas las gotitas llevaban una piedrecita para que la hoja no volara por la noche ya que querían dormir al menos más de cinco horas para después tener fuerzas y disfrutar más de su viaje.
A la mañana siguiente fueron transportados hasta Madrid y acabaron enfrente del museo de El Prado, vieron varios cuadros de Goya, Velázquez y demás pintores, sobretodo vieron las Meninas de Velázquez y varios de Goya y algunas gotitas decidieron quedarse en Madrid a ver a algunos familiares por lo que hubo menos peso en el “avión”; así que por quinta vez se dejaron llevar por el viento hasta Granada; decidieron ir en calesa hasta la Alhambra y vieron aquellos bellos patios del edificio árabe religioso donde hicieron miles de fotos.
Había oído hablar de las fallas de Valencia así que se bajaron algunos ya que querían seguir viendo aquellas maravillas árabes.
El grupo que quedaba eran Cristalina, Condensadita y un señor mayor. Disfrutaron mucho viendo las Fallas y comiendo granitos de arroz que caían de las paelleras, Cristalina se tapaba los oídos cada vez que alguien lanzaba un cohete o algo parecido
Se fueron sin darse cuenta ya de que la brisa mediterránea les llevó hasta Barcelona. En Barcelona vieron la Sagrada Familia, una bonita obra de Antonio Gaudí, que realizó bellos edificios decorados con colores y cerámicas. El pobrecillo del gran artista fue atropellado por un tranvía.
Volvieron a la laguna tal y como estaba previsto y Cristalina ya no era tonta sino que era la más lista de su clase y su mejor amiga fue Condensadita.
Celia Escudero Alonso
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 10:40:31
La gotita Manuela
Había una vez una gotita llamada Manuela que vivía feliz con su familia, su padre Don Juan, su madre Doña Margarita, su hermana Paulita y su hermano Andrés. Vivían felices en la nube Amarilla.
Juntos jugaban, bailaban y se lo pasaban genial, aunque, a veces, se peleaban por ver la televisión o por comer chuches y donuts.
Un buen día, cuando el sol brillaba con toda su fuerza, la familia de Manuela se despertó de la siesta para hacer un poco de ejercicio. Cuando terminaron de jugar a tenis un par de partidos se fueron a tomar unos refrescos. De repente Manuela se cayó de la nube y toda su familia fue a rescatarla y el padre se tropezó y entonces todos se cayeron con ella. Manuela cayó en un monte y el resto de la familia se cayeron en la orilla de mar.
Manuela intentó pedir ayuda de todas maneras gritando, haciendo señales para ver si había algunas gotas que le pudieran ayudar a ir con su familia.
De repente Manuela empezó a tener mucho frío y se metió en una cueva. En la cueva no había ninguna gota que le ayudara, durmió en la cueva por la noche. El día empezó con aire y nubes pero luego empezó a salir el sol. Otra vez intento pedir ayuda pero nadie la escuchaba.
La familia de Manuela intentó buscarla pero anduvieron y anduvieron y no encontraban a Manuela por ningún lado ni por la orilla ni por el mar por nada. Por lo menos ellos estaban calentitos y todos juntos acurrucaditos pero Manuela sola en la montaña con frío y además con pena porque todas las noches recordaba a sus familiares.
Manuela estaba empezando a congelarse de tanto frío pero aun no se rendía de que iba a encontrar a su familia: a su padre, a su madre, a su hermano y a su hermana. Y echaba de menos jugar al tenis con ellos, a tomarse refrescos con ellos, a bailar con ellos, hacerles fiestas sorpresa por su cumpleaños y muchas cosas más.
Sus familiares siguieron buscándola por toda la isla, pero no fueron a la montaña porque no podían por el cansancio de tanto buscar a Manuela. Ellos también echaban de menos a Manuela. Echaban de menos jugar con ella, bailar con ella, jugar a la oca… Todos juntos se lo pasaban genial.
De repente Manuela se congeló y cayó por la ladera del monte. A Manuela le gustaba mucho bajar rodando por la montaña y además al caer de la montaña cayó al lado de donde estaban sus familiares.
Todos fueron corriendo a ver si por casualidad era Manuela y así fue ¡Era Manuela!. Todos le dieron un gran abrazo su padre, su madre, su hermano y su hermana. Juntos pasaron la tarde paseando por la playa y jugando a “pilla pilla” ganó Manuela. De repente todos le dieron un abrazo por que se sentían muy bien porque la habían encontrado.
Raúl Gracia Barranco
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 10:30:20
LA GOTA OFELIA
La gota Ofelia vivía tranquila y en paz con el pez “Comilón”; vivían en el Mar Caribe; allí vivía también el enemigo del pez “Comilón” que se llamaba Sacarino. Un buen día, mientras la gota Ofelia y el pez “Comilón” estaban charlando tranquilamente, el pez “Sacarino” atacó por la espalda a la gota Ofelia y se la tragó.
Entonces Sacarino se puso muy contento, y le apeteció irse a comer algo; como iba distraído pensando en su victoria, se alejó y fue a parar cerca de la playa; allí estaban haciendo un concurso de pesca. Entonces Sacarino vio un gusano, y luego otro y otro, así hasta ver veinte, pero uno de ellos le llamó la atención .
Cuando lo mordió se dio cuenta de que era un anzuelo, pero era demasiado tarde: el pescador ya lo tenía; gracias a Sacarino ganó el concurso y dio a Sacarino a una pescadería famosa en el mundo entero.
Al día siguiente una mujer fue a la pescadería. Entonces allí vio a Sacarino, le preguntó que cuánto pesaba, su peso le sorprendió, así que le pidió a la pescadera que se lo limpiase; al limpiárselo la gota Ofelia se fue por el desagüe.
La gota Ofelia estuvo un par de horas por el desagüe, pero las horas se le hicieron cortísimas, ya que iba hablando con otras gotas de agua de sus hazañas.
Cuando terminó el recorrido llegaron a la depuradora; una vez limpia la gota Ofelia de toda la contaminación que había cogido por el desagüe, llegaron a unas compuertas: en ellas se decidía qué gota de agua iba para el río y después al mar, o qué gota iba hacia la ciudad para seguir siendo utilizada por las personas. Ofelia casi se fue a la ciudad, pero, gracias a sus amigas, Ofelia se pudo ir hacia el río; allí la gota Ofelia se evaporó y fue a parar a la nube Gas, y también se hizo un amigo; recorrieron todo el mundo hasta que un día la gota Ofelia vio a sus amigas que habían podido salir de la ciudad gracias a una tubería que estaba fuera de uso; las gotas también se evaporaron y fueron a parar a la misma nube, allí la gota Ofelia les presentó a la nube Gas, y cuando pasaron por encima del mar le pidieron si podía dejarlas allí.
Cuando al final llegaron al mar la gota Ofelia fue a buscar a su amigo el pez “Comilón”, pero la nube Gas le había dejado caer demasiado lejos del sitio donde vivía su amigo.
Por la noche hicieron turnos de vigilancia por si se acercaba algo extraño;por la mañana siguieron para intentar alcanzar la ciudad submarina esa tarde, a mitad camino se encontraron con un tiburón que intentó comerse a las gotas, se metieron a una pequeña cueva que había, y cuando el tiburón se marchó siguieron su camino.
Al final llegaron como lo habían planeado, una vez allí en la ciudad submarina buscaron la casa, pero cuando la encontraron vieron que ponía en un cartel:
- He muerto por culpa de una enfermedad. Firmado el pez “Comilón”.
La gota Ofelia se sintió muy mal, pero entonces recordó que su amigo le dijo que había una cueva donde había escondido un huevo.
Cuando llegaron a la cueva se dieron cuenta que era donde se habían escondido antes.
Al final encontraron el huevo, lo cuidaron y cuando se hizo grande le llamaron “Comilón”. Cuando se hizo grande era como la reencarnación del primer pez, su padre.
Jaime Gargallo Villanueva
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 10:21:26
LA GOTA
En una noche fría estaba lloviendo. Una gota transparente y muy brillante siguió una luz pero se cayó por una alcantarilla.
Las aguas sucias le llevaron a una depuradora y después a un río donde nadó hasta la orilla.
Se encontró con una mosca; la gota le pidió que le llevara a la flor de la reina Perla porque si la flor se seca Perla se moriría.
La mosca no pudo llevar a la gota hasta el final. La gota se quedó sola en unas hierbas, se sentó en una piedra y se quedó dormida.
Le despertó una araña, la gota le pidió que le llevara a la flor de la reina Perla.
La araña le dijo que sólo le podía llevar hasta un poco más de la mitad de lo que quedaba.
La gota a lomos de la araña emprendió el viaje. Cuando la araña acabó de llevar a la gota se despidieron.
Llamó a una amiga mariposa para que la llevara el resto del camino y la mariposa tardó en llegar diez minutos.
Llegó la mariposa y se fueron a la flor de la reina Perla antes de que se secase.
Cuando llegaron fue corriendo al castillo de Perla, la pobre chica estaba desmayada.
La gota se sacrificó por la flor para que no se secara y Perla no se muriera pero la gota siempre estará en el corazón de la flor y la reina.
Laura Laín García
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-04-30 15:22:42
No sabemos si existe, pero Sabitri dice que sí.
Es de pelo color moreno y ojos morenos como el café; y la cara blanca y pálida como la nieve; y las orejas como su cara, pálidas.
Es allto, guapo y conquistador. No es gordo, ni flaco, sino normal. Corre como una gacela cuando huye de un león o un guepardo.
Le gusta llevar ropa de marca y muy cara, pues es muy pijo (claro que también lleva el pelo que le tapa el ojo).
Es simpático y muy listo; siempre levanta la mano, pero los profes no le dicen que responda ya que saben que es el más listo, tan sabio como Arquímedes.
Vive en na casa de lujo con cuadra para sus cuatro caballos, al menos eso dice mi mejor amiga Sabitri, su creadora.
Celia Escudero Alonso
Categoría: Libros el día 2008-04-30 15:15:55
En un convento cerca de Salamanca había muchos frailes, todos con barba y todos bien rectitos. Todos trabajaban, comían, rezaban y dormían. Nada más.
Un día aceptaron a alguien más en el convento: a Fray Perico.
Fray Perico no fue muy bien aceptado entre los frailes, pero gracias a sus simplezas a todos les parecía muy gracioso. Menos al padre Nicanor que no le acabó de gustar su llegada al convento.
Un día que le tocó ir a la feria a vender chocolate compró un burro a unos gitanos con el dinero ganado, al que llamó Calcetín, que tampoco fue muy acogido; pero poco a poco pasaron los días con los frailes nuevos, que armaban cada cosa...
Celia Escudero Alonso
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