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AVENTURA DE UNA GOTA DE AGUA
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 15:52:56
LA AVENTURA DE UNA GOTA
La aventura de una gota empieza en las nubes donde después de evaporarse se cae en forma de lluvia . Normalmente cae en las montañas. Allí debido al frío se convierten en nieve o hielo.
En verano el hielo y la nieve se convierten en agua y va cayendo por la ladera de la montaña hasta llegar al río . Allí sigue el curso del río hasta llegar a una depuradora, allí se limpian de posibles contaminaciones dañinas para nosotros.
Después llegan a nuestras casas donde consumimos el agua para lavar la ropa, para beberla o para asearnos.
Después de usarla va por las tuberías y por las alcantarillas hasta llegar al río; de nuevo allí vuelve de nuevo a la depuradora para limpiarse después de nuestro uso. Sigue el río hasta llegar a más casas, a depuradoras, a embalses, a localidades y a muchos más lugares, pero sí que sabemos que al final siempre llega al mar donde se vuelve a evaporar y empieza otra vez su aventura: la aventura de una gota.
Javier Montes Adiego
HISTORIA DE DOS GOTAS DE AGUA
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 15:42:53
LA HISTORIA DE DOS GOTAS DE AGUA
Había una vez una gota llamada Rodolfa. Rodolfo vivía en medio del océano Índico.
Un 58 de Cartágenes del 9´86 notó que el suelo se empezaba a mover poco a poco. Habló con su amigo Samuel Jacksonville y pensaron:
- Hay que avisar a los surfistas y a los que estén por el paseo marítimo de Villaperika.
- ¿Cómo se lo vamos a decir?-dijeron los dos a la vez.
- Ya lo sé. Se lo diremos a la primera persona que pase por aquí.-dijo Rodolfa.
Ellos también fueron poco a poco al encuentro con alguna persona. Cada vez iba retumbando más el suelo.
-¿Sabes por qué retumba el suelo?- preguntó Samuel Jacksonville.
-Creo que sí, es por un terremoto. No, es por un huracán, ¡aaaa! ahora me acuerdo es por un maremoto.- contestó Rodolfa.
Tardaron unos 14 días hasta encontrarse con un niño llamado Adolfo.
-Venga, vamos a decírselo- dijeron los dos a coro.
Adolfo oyó que le llamaban y se giró para ver quién era. Al ver que eran dos gotas se preguntó para qué sería.
-Está empezando un maremoto, y después del maremoto viene el tsunami. Tienes que avisar a tus padres o a la policía.
-Vale, ahora voy.
Adolfo avisó a la policía y luego a sus padres. La policía desalojó lo que pudo. Algunos optaron por cambiar de casa y otros por irse de esa localidad y otros por quedarse donde estaban.
Fueron pasando los días y….. al mes pasó lo avisado, el tsunami. Los que habían optado por quedarse donde están habían cometido un gran error, pero ellos no lo sabían.
Las gotas no querían fastidiar a los que se habían quedado, pero la corriente las empujó.
Ya se ha inundado todo, y de los que se habían quedado habían muerto el 57 %; los demás están heridos de gravedad.
A los 4 días llegaron los servicios sanitarios.
Las dos gotas se sintieron mal al ver que todo había quedado inundado.
A los meses empezó a hacer un montón de calor y, entonces, se evaporaron. Al evaporarse las dos gotas fueron a la nube Holly Joli.
A los 2 años ellas creían que ya había pasado todo lo malo. Las dos gotas se confundieron completamente porque……
¡¡¡Son parte de una tormenta tropical!!!
A los 15 días la tormenta va a caer, pero ellas no lo saben.
Cuando pasan 7 días les dice una gota que dentro de poco va a ver la dicha tormenta tropical.
Pasan días y días y…… ¡Ya llega!
Ya a pasado todo, y se ha inundado y las dos gotas se sintieron igual que cuando el tsunami.
Aquí acaba mi historia.
Sergio Miguel Crespo
EL DESEO DE UNA GOTA DE AGUA
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 11:45:42
Historia de una gota de agua
Había una vez una gota llamada Gotilia. Un día de invierno que la nieve cubría las montañas, Gotilia fue a visitar a su amiga Gotona. Gotilia llamó a la puerta pero no abrían. Al cabo de un rato abrió y le dijo que lo sentía mucho porque estaba aún dormida.
Gotona le preguntó que cuál era su mayor deseo. Ella le respondió que era ser un delfín.
-Umm eso… es un poco difícil ¡ah, ya lo tengo!
-El qué, el qué - le dijo Gotilia muy nerviosa.
- En el mar de la isla Madagascar hay una hechicera muy buena.
- sí, pero como voy a Madagascar pues le diré a mi amiga nube, Nezca, que te lleve.
- ¡Perfecto! - le dijo Gotilia con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¡Nezca ¡ gritaban las dos.
-¿Qué? ¿Qué queréis?, les respondió.
-¿Podrías llevar a mi amiga Gotilia a Madagascar?.
-¡Vale¡
El viaje fue largo pero por fin llegaron. Cuando vio a la hechicera le dijo: - ¿serías tan amable de convertirme en delfín?
- Bueno… ¡vale! Y la convirtió el una bella delfín.
Sandra López
"GOTI, GOTI"
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 11:37:52
LA GOTITA DE AGUA
Érase una vez, no hace mucho tiempo, surgió una gotita de agua de un manantial. En la sierra “Del Champiñón”, allí mana el manantial “Del Agua Viva”; de allí surgió la gotita, llamada “Goti-Goti”. Soñaba con llegar al mar.
Goti-Goti tuvo mala suerte, y en vez de seguir su camino hasta el mar, entró por una rendija, y llegó hasta una fábrica de agua mineral. La embotellaron y después de un largo proceso, la subieron a un camión. Después de largas horas en la oscuridad dentro de la caja de cartón que envolvía la botella, llegó a una tienda pequeñita en el centro de una gran ciudad.
La gotita se aburría y pasaba grandes ratos durmiendo, pero cuando se despertaba solía pensar lo que haría si estuviera en el mar.
Goti-Goti soñaba con oír a los niños jugar en la arena, ver a alucinantes delfines o dejarse arrastrar hasta la orilla por las olas y luego volver al mar.
Un día se atrevió preguntarle a una de las gotitas:
-¿Qué te parecería estar en el mar?
-¡Qué tontadas dices!-gritó refunfuñona.
Al oír los gritos todas se volvieron contra Goti-Goti:
Hemos nacido para esto y así moriremos.-gritaron todas a coro.
Pero, entre todo el alboroto de gotas de agua gritando, encontró a una gotita un poco más joven que ella; pensaba igual que Goti-Goti, y se llamaba Peque-Water.
La botella nunca se vendía. Y un día oyó a una dependienta:
-Esta botella la tengo que retirar, está defectuosa; tiene la etiqueta del revés.
La dependienta retiró la botella de la estantería; se tropezó y se cayó la botella al suelo. Y como el plástico de la botella no era muy resistente, se rompió. Y se derramó toda el agua por el suelo, y la cajera la recogió con la fregona, y luego, la tiraron por el lavabo.
Después de un largo recorrido, la gotita llegó a una tubería gigante; el agua estaba estancada y olía fatal.
La gotita se quedó allí en la gran tubería, sola y sin amigos.
Al cabo de unos días, cayó una gran tormenta y entró agua en la tubería; el agua brotaba del techo, de una especia de rejilla, era la entrada de la alcantarilla.
La gotita se vio arrastrada por palos y hojas hasta la desembocadura de un río, que recibía el nombre de “Castillote del Mar”.
El cauce del río era ancho, pero no había mucha corriente, por eso no se mareó.
En un par de días llegó al delta “Del Castillote Dorado”. Allí había muchas aves, y se cultivaba arroz.
Cuando llegó al mar, la gota cumplió su sueño, e hizo todo lo que soñaba cuando estaba encerrada en la botella.
Allí hizo muchos amigos, conoció a animales tropicales, navegó al lado de gigantescos “yates” y de pequeños barcos pesqueros, jugó con muchas otras gotas de agua y formó parte del riachuelo de un castillo de arena.
Goti-Goti estaba muy contenta; pero, a veces, se ponía a pensar el destino que habría tenido Peque-Water.
Un buen día, estaba durmiendo en el fondo del mar al lado de una tortuga, y de pronto, notó un pequeño y leve empujón, y una voz muy suave y calida le dijo:
-Goti-Goti, arriba hoy tenemos muchas cosas que hacer.
Era Peque –Water , que su sueño también se había hecho realidad.
MARITERE PINTANEL RAYMUNDO
NUNCA NOS SEPARAREMOS
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 11:27:31
“Nunca nos separaremos”
Una preciosa mañana de agosto nacieron dos gotitas. Cada una de una madre diferente. Pero el destino hizo que se conocieran y que se hicieran grandes amigos.
Se querían, se cuidaban, se ayudaban. Se daban cosas que necesitamos en cada momento de nuestras vidas. Estaban ahí para todo, para lo bueno y para lo malo. Para todo.
Se hicieron una promesa mutuamente:
“NUNCA NOS SEPARAREMOS
Y SI LO HACEMOS EL
DESTINO NOS UNIRÁ DE
NUEVO”
Nunca se separaron. Hasta que llego el día en el que vieron que la nube en la que vivían se oscureció y empezaron a oír truenos. Eso quería decir que una tormenta se acercaba. Eso era lo peor que les podía pasar, tenían miedo, mucho miedo. Miedo a separarse y a no volverse a ver nunca. Se agarraron una a otra lo más fuerte que pudieron pero eso no fue suficiente para vencer la fuerte lluvia. Se perdieron de vista por completo.
Una de ellas cayó en un gran torrente que discurría entre las montañas. Comenzó a llorar. Se preguntaba si no volvería a ver a su amiga. No se paró más de 1 minuto y la empezó a buscar, no paró hasta que pasaron los días, incluso las semanas.
Pero al final decidió dejarse llevar por la corriente.
Al principio sólo estaba en un pequeño riachuelo, pasado el tiempo pasó a formar parte de un precioso río de aguas limpias. Eso le emocionó mucho porque le parecía estar como en la nube de toda la vida, la de siempre. Con sus padres, sus abuelos, sus tíos..... y con su mejor amiga. Eso le trajo buenos recuerdos pero también tristeza.
Pasaron en el río semanas y algún que otro mes. Y después formó parte de un gran río de aguas sucias, muy sucias, donde había mucha contaminación y eso no le gusto nada. Se sintió despreciada. Le recordó al momento en el que él y su amiga se separaban. Quiso irse, irse lo antes posible. Y lo consiguió. Pasó a ser parte de un hermoso mar.
Estaba cansada, muy cansada. Pero aún le quedaba un largo camino que recorrer hasta la orilla del mar. Siguió, siguió hasta el final.
Ya quedaba poco cuando una fuerte marejada le impulsó más atrás.
Pero no se detuvo en ningún momento.
Al cabo de unas horas ya estaba en las orilla del mar. Por fin, por fin se había cumplido uno de sus sueños. Pero no era lo mismo. Ese sueño era de dos. De su amiga y de él, de los dos juntos, solo juntos.
Ahora lo único que quería era estar solo. Quería encontrar a su amiga y volver a hacer cosas juntos. Él notaba que desde que el se fue no era lo mismo, le falta algo, algo muy especial que todos necesitamos.
Una gota de agua se le acercó y le dijo:
“Nunca nos separaremos y si lo hacemos el destino nos unirá de nuevo”
Era su amiga. Habían seguido el mismo camino.
Las dos cumplieron uno de sus deseos. Pero lo habían cumplido juntas y eso es lo que de verdad querían.
Se evaporaron y subieron las dos a la misma nube.
Pasaron los meses y cuando les tocó descender hacia los campos, ríos, mares…. Lo hicieron juntas, no se separaron. Ni las tormentas ni los tornados son suficientes para vencer el amor que las dos gotas sentían hacia la otra.
Lucía Goyanes
LA GOTITA DUF
Categoría: CREACIÓN LITERARIA el día 2008-05-08 11:01:38
LA GOTITA DUF
Érase una vez una gotita de agua que vivía con su madre, padre y dos hermanos.
Su madre se llama Soti, su padre se llama Frit y sus dos hermanos se llaman Wab y Uyu.
Sus dos hermanos son mayores que la gotita, que se llama Duf, como su abuelo.
Vivían en una nube llamada Algodita. Era muy suave y amable.
Duf siempre había soñado en caer a la tierra y visitar Zaragoza, pero sus padres le decían que no soñara eso, porque tenían unos amigos que bajaron a la tierra y no los volvieron a ver y no querían que a Duf le pasara eso.
Un día se oyó un trueno en la nube y Duf estaba muy contento, porque significaba que iba a llover.
Todas las gotas corrían para no caerse a la tierra, salvo Duf, que se quedó quieta y esperó a que empezara la lluvia. Pero no llovió y se puso muy triste.
Se fue a su casa y lloró toda la tarde, porque sólo llueve en esa nube cada 8 años, y el tiene 9, pero con un año la nube no le dejaba caer, porque los menores de 3 años se tienen que ir a una casita para no ser llovidas.
Pasaron unos días y fue el cumpleaños de Duf y estaba contenta porque cumplía 10 años y porque le regalaron un balón de baloncesto, unas raquetas y un traje para el invierno.
Fue uno de sus mejores cumpleaños de la vida, porque invitó a Roty, Zoli y Loya, aunque su amigo Stoonec no pudo ir.
Ella deseó que ese día, el de su cumpleaños, pudiera llover aunque fuera un milagro y caer a Zaragoza, pero no creía que pasara. Y tuvo razón.
Esa noche se quedó despierta hasta tarde pero después se fue a dormir porque al día siguiente se iba a casa de un amigo para pensar cómo podían hacer que lloviera.
Cuando llegó, empezaron a planear una máquina llamada El Tiemporis. Pero al final decidieron engañar a la nube.
Empezaron a pensar cómo la podían engañar, porque la nube era muy lista, pero al final encontraron un plan que funcionaría seguro: cuando estuviera durmiendo, manipularían la palanca que hace que llueva cada 8 años para hacer que lloviera ese mismo día a esa misma hora.
Quedaron a las 2:00 de la madrugada.
Las dos llegaron puntuales y preparadas pero tenían un problema: no sabían dónde estaba la palanca.
Investigaron y la encontraron.
La abrieron y metieron unos cables mientras cortaban otros hasta que se oyó “Es hora de que empiece la lluvia” y empezó a llover.
Duf se despidió de su amigo, que se llama Julo.
Se fue a la zona que más llovía y, al cabo de un rato, cayó a tierra.
Mientras caía se convirtió en hielo, porque tuvo tan mala suerte que cayó en invierno. Tenía mucho frío pero lo bueno es que no era la única gota de agua que caía a tierra.
Cayó justo en Zaragoza, en la plaza del Pilar.
No sabía dónde estaba y estaba solo. Se puso muy triste. No le había gustado la idea de caer a tierra.
Unos días después nuestra placa de hielo se convirtió en agua a causa del sol.
Llegó a un río y al final, mientras estaba durmiendo, se evaporó.
Subió por el cielo hasta que llegó a Algodita.
Cuando se despertó se encontraba en su cama pero no sabía cómo había llegado hasta allí.
Se lo explicaron sus padres y le dijeron que no volviera a estar tantos días fuera de casa.
El preguntó cuántos días había estado fuera y se sorprendió del número: 53 días.
Al día siguiente se encontró con sus amigos y se alegraron mucho.
Aprendió una verdadera lección: algunas veces quieres ir a un sitio, pero cuando vas no es lo que tú piensas.
Daniel Martínez Blanco
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