JORNADA MICOLÓGICA
Categoría: Ecología el día 2010-02-23 07:51:37
JORNADA MICOLÓGICA
Hace unos días, estuve en Soria participando en unas jornadas micológicas con un grupo de personas aficionadas en esto de buscar setas. La persona que organizó el viaje es un gran experto en la materia.
El pueblo al que nos dirigimos, tiene una privilegiada situación al pie de la Sierra de Urbión y a orillas del nacimiento del río Duero. Ofrece al viajero parajes y rincones difíciles de igualar. El pino y el roble se disputan el monte de la forma más armónica y bella posible.
No digo nada nuevo al decir, que es de sobra conocido el cuidado que se tiene de estos montes, limpios de malezas, y sus talas y reforestaciones son controladas de forma que siempre están en su máxima pujanza y esplendor, lo que da lugar a que se den todo tipo de setas en cualquier época del año.
Cuando llegamos, y después de ubicarnos cada uno en su Hostal correspondiente, nos esperaba un matrimonio micólogos los dos y personas encantadoras, que nos pusieron en antecedentes mediante diapositivas y una charla muy interesante para familiarizarnos con las setas que íbamos a buscar.
Consejos a seguir:
Si salimos solos al campo, decir a algún familiar dónde vamos a ir.
Llevar un teléfono móvil, de ayuda en caso de emergencia.
La ropa que llevemos debe estar acorde con el tiempo ( recomendable botas de montaña).
Para coger las setas necesitaremos una navaja, que nunca llevaremos abierta , ya que podemos tropezar y causarnos algún daño.
La búsqueda de las setas debe hacerse sólo con la vista, nunca con rastrillos, ya que pueden dañar el micelio y destruir la capa protectora del suelo.
No recolectar setas en zonas contaminadas o al borde de las carreteras, pues pueden acumular metales pesados muy nocivos para la salud.
No destruir los ejemplares que no vayan a ser recogidos y puedan cumplir su ciclo biológico.
Lo mejor para recoger setas es una cesta de mimbre, las setas se mantienen aireadas, no se aplastan entre si y además las esporas se esparcen por el monte.
En cuanto al consumo de las setas:
Una regla fundamental es ante la duda NO CONSUMIR JAMÁS una seta.
Aun siendo comestibles algunas setas pueden provocar alergias cutáneas, digestivas y respiratorias, algunos expertos recomiendan no consumir más de 200 gramos a la semana.
No dejar las setas en el frigorífico mucho tiempo, han de consumirse cuanto antes.
Extremar el cuidado en la elaboración de conservas caseras, hay peligro de botulismo y puede ser mortal.
Y ahora la parte lúdica. Se formaron varios grupos cada uno de ellos acompañado de un micólogo o experto, y puedo asegurar que era una gozada ver tal variedad de setas, de todos colores y olores, pues también hay que aprender a olerlas, una especialmente en tono azul grisáceo que olía a anís.
Cogimos setas de todas clases, pues luego haríamos una exposición.

Ahora os voy a contar algunas setas que encontramos y las sensaciones que en mí despertaron:
Las más conocidas, el lactarius deliciosus o robellón y las setas de cardo.
Nuevas para mí fueron:
El Boletus edulis, una seta contundente y muy sabrosa.
La primera Amanita muscaria que vi, o seta de los enanitos (roja con puntitos blancos), pensé ¡Qué suerte!, luego la realidad me demostró que no, pues había montones de ellas.
La Amanita phalloides (mortal), puedo asegurar que tener una en las manos sobrecogía un poco, por lo menos a mí, te daba un poco de repelús.
De las demás, sé que algunas deben cogerse adultas, pues pequeñitas pueden confundirse con otras venenosas, que todas desempeñan funciones importantes en la naturaleza (además de embellecerla). Pero asimilar, tanto sus nombres como sus características en dos días, es más que imposible, para eso nos proporcionaron un libro, pues como decía aquel: “ todo está en los libros”.
Hay una seta, la amanita caesaria, considerada la reina de las setas, ya consumida por los romanos, que en diferentes tratados cuentan sus excelencias. Alcanzan un tamaño entre 8 y 20 centímetros, de color rojo anaranjado muy vivo, con forma ovoide, de sabor suave y agradable, fructifica bajo castaños y diversos Quercus.
Todo el mundo llenó las cestas en cosa de dos horas, a media mañana hicimos un pequeño almuerzo y muchas fotos en la Playa Pita. Fue una mañana deliciosa.
Por la tarde, y después de un tiempo libre para ver el pueblo, nuevamente charla y diapositivas ya con un poco más de conocimiento; con preguntas de los asistentes y respuestas de los micólogos. Para terminar, visita de la exposición, con setas comestibles y venenosas, setas raras y de formas curiosas, un recreo para la vista. Todo esto el sábado.
El domingo, visita a la Laguna Negra, de origen glaciar, a 2200 metros de altitud, rodeada de paredes graníticas e infinidad de pinos y hayas, una maravilla. Después una espléndida comida, un poco de sobremesa y vuelta a Zaragoza. Una experiencia inolvidable.
Para terminar decir que todas las cestas fueron una por una revisadas por los especialistas, para que nadie se llevara a casa ninguna seta nociva.
En mi cesta sólo había Lactarius Deliciosus, Tricoloma Portentosum y Boletus Edulis.
Y ahora una receta:
Una vez limpias las Amanitas Caesarias, se parten en láminas finas, pie y sombrero, se les pone sal, pimienta, aceite y vinagre de Módena o de Jerez y se dejan macerar media hora.
Están deliciosas.
Lo dicho una gozada.
Naya














