LA ESPIGADORA
Categoría: En adultos el día 2010-02-19 10:43:54
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Te levantas muy temprano te lavas, te peinas y coges el saco que desde el día anterior ya te está esperando. “¡Apúrate! te dicen, que está lejos el tajo”. Después de andar dos horas el sol ya está asomando, te pones el pañuelo, el sombrero, los manguitos y los calcetines de espigar, ya estás preparada para empezar la labor. El saco lo dejas en un rincón; te pones el delantal, que es todo un bolsillo y agachas el riñón para coger las espigas una a una; en la mano haces un manojo. Les cortas las pajas, les chafas las barbas y las metes al zurrón. Cuando ya lo tienes lleno vas en busca del rincón, echas la carga al saco, te mojas el garganchón con un agua que está caldo de tanto tomar el sol. A media mañana sacas el tentempié de un saquito de tela, hecho de algún retajo que antes otra cosa fue. Pan, torreznos y cebolla, de postre una pequeña siesta para recuperarse que hay que seguir espigando hasta que caiga la noche. |
MARÍA ARTIGAS.













