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A mi madre

Categoría: En adultos el día 2010-02-19 10:31:50

Mi voz se alza para honrar

a esa mujer tan activa

solo piensa en trabajar

para que todo esté en orden

y que nos pueda agradar.

Nunca pide nada a cambio,

pero sabemos que está,

y si la necesitamos

ayuda incondicional nos da,

y su hombro para llorar.

Cuando sentimos tristeza

ella nos comprenderá

mejor que cualquier persona

pues dentro de ella estuvimos

y no lo puede olvidar.

¡Qué grandeza de carácter!,

¡qué sufrir sin rechistar!,

¡qué cerca está de nosotros!,

y nos puede aconsejar

con acierto y con cariño

y siempre con la verdad.

Y transcurriendo los años

lo podemos comprobar,

sintiendo en propia experiencia

lo que ella misma sintió,

trayendo al mundo los hijos

que nuestro amor engendró.

Nos sentimos compensadas

y la alegría, es atroz,

estrechando en nuestros brazos

ese trocito de carne

que en nuestro vientre anidó.

La grandeza de ser madre

se siente en el corazón,

y ninguna madre piensa

que aquello fuera dolor,

que teniéndolo en los brazos
el dolor se te olvidó.



Publicado por: José Ramón Olalla | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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