VERSALLES
Catégorie: 4º ESO le jour 2007-11-29 00:59:31
Fue el sueño del rey Sol y para ello mandó demoler el modesto pabellón de caza de su padre y sobre él erigió un nuevo palacio, a 24 km de París. Veinte mil nobles, sirvientes y pícaros se desplazaron a este lugar con Luis XIV y se tuvo que construir una nueva capital para acomodarlos a todos.
Los sucesores de Luis XIV dejaron pronto de apreciar su legado. Luis XV transformó los aposentos reales en lugares más habitables.
El palacio fue construido por los arquitectos Louis Le Vau y François Mansart entre 1662 y 1690. Se accede por las puertas de hierro doradas desde la Place d’Armes. En el primer piso del château, en el centro del edificio que se levanta frente al amplio patio empedrado, se encuentras las habitaciones del rey y la reina.
El lugar más interesante es la Galerie des Glaces, donde después de la capitulación de Francia, el príncipe Otto von Bismark proclamó la unión del Imperio Alemán en 1871, y también aquí, en 1919 se firmó el tratado de Versalles, en el que se atribuía a Alemania la responsabilidad de la I Guerra Mundial.
Los Grands Appartements conservan gran parte de la decoración barroca original: estuco dorado, techos pintados y esculturas de mármol. Lo más extravagante es el Salon d’Apollon, antiguo salón del Trono, dedicado al dios Apolo, héroe mítico de Luis XIV. Interesantes, los Petits Appartements, donde vivían un poco más íntimamente la familia real y sus amigos.
En el ala norte se encuentra la solemne capilla en blanco y oro, diseñada por François Mansart y concluida en 1710 y el teatro de la ópera.
Los jardines fueron diseñados por el arquitecto paisajista Le Nôtre, de expresión rígida y refinada. En esta extensión de terreno de 100 hectáreas hay bosques, praderas, parterres de flores, estatuas, lagos artificiales y numerosas fuentes.
El Grand Trianon, construido en mármol rosa por Mansart en 1687, es un palacio de recreo en pequeña escala que ahora se utiliza como alojamiento para las visitas de jefes de Estado. El Petit Trianon, contiguo al anterior, fue construido por el arquitecto Gabriel a mediados del siglo XVIII. Es una mansión que todavía guarda recuerdos de su inquilina más ilustre, María Antonieta, sus iniciales forjadas en la barandilla de hierro de la escalera principal. Detrás del Petit Trianon se encuentra le Hameau de la reine, con su molino de agua, un lago, el palomar y un caserío, donde María Antonieta escenificaba sus sueños pastoriles.















