Diario de un paisaje

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EL RUMOR DE LA CRECIDA

Categoría: Diario el día 2009-08-10 08:01:04

Llevábamos una larga temporada con escasas precipitaciones después de un otoño y un invierno abundantes en lluvias e incluso en nieves. La primavera fue seca y muy calurosa, lo que redujo la cosecha de cereal.

Este verano estaba siendo caluroso y, especialmente, seco. El río Jiloca, sin recibir más aporte que los manantiales que hay entre Monreal del Campo y Calamocha llevaba y tras el sangrado para mantener los riegos de las huertas, llevaba durante las dos últimas semanas unos caudales medios diarios comprendidos entre 0,39 y 0,58 m3/s. Es decir, de unos 500 L por cada segundo. Estos valores son bastante bajos, ya que el caudal medio histórico de este río es de 3,1 m3/s.

El fin de semana se iniciaba una inestabilidad atmosférica. El viernes, desde el pinar-marojal de Torrecilla del Rebollar veíamos una enorme nube oscura sobre el valle del Jiloca. Al bajar recibimos con alegría un chubasco refrescante que absorbían fácilmente las arcillas, los rastrojos y las hierbas. Al llegar a Calamocha había pasado una fugaz tormenta que dejó grandes charcos y numerosas bolas de granizo de tamaño inferior a un centímetro.

El sábado por la tarde comenzó a llover en Calamocha durante horas y en forma de temporal. El cielo estaba completamente cubierto. Como no acompañaba salir a pasear por el pueblo nos bajamos en coche hasta Daroca a ver el paisaje bajo la fina lluvia.

El domingo de mañana se oía un rumor en la vega y una cierta agitación entre los agricultores jubilados que madrugan para arreglar el huerto. No paré cuenta hasta que salí al pueblo. El río Jiloca.... ¡se encontraba en plena crecida!

crecida4_08.09

 Por lo visto, las lluvias fueron muy intensas en algunas zonas del Alto Jiloca próxima a Sierra Menera como Almohaja, Peracense y Villar del Salz donde se recogieron 50 L/m2 en dos horas. Las ramblas, secas durante meses, portaron caudales importantes y se produjeron inundaciones en el tramo comprendido entre Villafranca y Monreal del Campo. Nada raro y fuera de lo normal. El río vuelve a ocupar su llanura de inundación donde aportará nutrientes, sedimentos y recargará los acuíferos.

En estos momentos la Naturaleza nos recuerda que las ramblas y ríos deben conservar sus íntegros sus cauces. Los humanos tendemos a ocupar estos territorios por su fertilidad, la facilidad para abrir vías de comunicación o porque pensamos que no están aprovechados, reduciendo su anchura (para ganar tierras de cultivo) o instalando edificios o infraestructuras que actúan como obstáculos. Se ahorran accidentes y pérdidas, y se permite el funcionamiento de los procesos naturales.

El tramo medio del río, con su notable anchura, permitía que el agua se repartiera por toda la red de acequias sin llegar a desbordarse. En Calamocha, el caudal medio diario de ayer domingo obtenido calculando el promedio de los 24 datos proporcionados por la estación de aforo situada en el parque fue de 19,35 m3/s. Esto es, más de cinco veces el caudal medio diario (o módulo). Por tanto, se puede hablar de crecida.  El valor máximo (el pico de la crecida) se alcanzó a las 12 horas con un caudal de 44,08  m3/s. Tan sólo una hora más tarde se tomaron las imágenes que ofrecemos.

crecida_08.09

A pesar de la copiosa lluvia del domingo tarde, el caudal continúo bajando a lo largo de la jornada como muestra la siguiente gráfica obtenida del Servicio Automático de Información Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Ebro:

crecidajiloca

 Esta crecida es una de las más importantes de los últimos años, pero no la mayor. Por ejemplo, el caudal medio del Jiloca en Calamocha en los días 21, 22 y 23 de enero de 1966 el Jiloca tuvo un caudal medio diario de 32,6 m3/s, mientras que el 5 de agosto de 1952 fue de 72 m3/s ...¡¡¡cuál sería el caudal máximo!!!

Casi todos los vecinos nos acercamos ayer al río a ver este espectacular fenómeno natural. En el parque podían verse a pleno sol una pareja de visones americanos recorrer la orilla posiblemente por haber quedado su madriguera. Las crecidas afectan a lodos los habitantes de las riberas....

En el silencio de la noche de ayer, con caudales menores aún se oía el sordo rumor del río en su magnífica crecida.



Publicado por: Chabier  de Jaime | Comentarios (1) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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Jiloca bravo!!

Es una maravilla ver el río así de vez en cuando. Recupera la vida y se inicia un nuevo ciclo. El cauce se limpia, se forman nuevas pozas... eso si, se pierde una gran cantidad de suelo. Pero así es la dinámica fluvial... y así ha sido siempre

Publicado por: fer el día 2009-08-12 01:06:43


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