TORMENTAS PROVIDENCIALES
Categoría: Sabiduría popular el día 2009-06-04 09:53:00
En esta parte de la cordillera Ibérica sobre la que vivimos, mayo es el mes en el que suelen recogerse las mayores precipitaciones. Esto coincide con la fase de mayor desarrollo de las plantas, silvestres o cultivadas, y con una intensa actividad entre los animales que también se encuentran en pleno proceso reproductor.
Pero, como sabemos, una cosa es lo que suele ocurrir en la atmósfera en un territorio (clima) y otra muy distinta lo que acontece en un momento dado (tiempo).
Y, este año, el mes de mayo venía muy seco. Desde finales de abril únicamente se habían producido unas escasas tormentas que dejaron unos pocos litros. El tremendo desarrollo de la vegetación y los intensos calores (asociados a la notable sequedad del aire) estaban agotando las reservas hídricas del suelo.

Cebada cervecera o de dos carreras
Muchas plantas herbáceas dejaron de crecer y de fabricar nuevas hojas para centrar toda la savia elaborada en la formación de flores y de semillas. En los campos de cebada se observaba como las hojas y tallos estaban empezando a secarse, formando, lógicamente, espigas más pequeñas y con granos más ligeros.
Este fín de semana se produjo, al menos en el fondo del valle, una tormenta que descargó lluvias intensas durante casi tres horas. En el pluviómetro del Instituto se han recogido 26 litros/m2.

Mieses de cebada en los campos de Ferreruela
Estas lluvias van a refrescar el ambiente y a almacenar agua en el suelo. Va a darles un respiro a las plantas, tanto silvestres como cultivadas, que les permitirá seguir creciendo y mejorar su producción de semillas.
Hay un refrán que se utiliza cuando algo ocurre en el momento adecuado que dice así.
"Venir como agua de mayo"
Así pues, la tormenta del sábado vino ...... como agua de mayo!














