TIEMPO DE ESCAMONDA
Categoría: Diario el día 2009-03-12 06:34:52
Desde siempre ha habido dos maneras de cortar aquellos árboles que son capaces de rebrotar tras su tala.
Lo más común era hacerlo a ras de suelo para obtener la mayor cantidad de madera del tronco. Tras la corta, los árboles rebrotan desde el suelo produciendo muchos brotes que, una vez aclarados, pueden hacerse un nuevo árbol.
La otra forma era cortar el tronco a cierta altura del suelo. Tras la poda, conocida como escamonda, brotan nuevas ramas desde el extremo. Tiene el inconveniente de que hay que subir a hacer la corta desde el árbol pero la ventaja de que el ganado no pude dañar las ramas que brotan. Son los árboles trasmochos.
En la cordillera Ibérica los árboles trasmochos más comunes son los chopos (o álamos negros) y los sabimbres (sauces). Cuando tienen esta forma se les llama cabeceros. Reciben este nombre por que, cuando se podan varias veces, la parte superior del tronco se va ensanchando y parece una cabeza.
Son muy comunes y los habrás vistos por cualquier ribera.

Los chopos y sabimbres cabeceros aquí se empleaban para obtener de las ramas vigas para la construcción, hojas para que las comiera el ganado y madera para la calefacción de los hogares.

Cuando las ramas que crecían en el extremo del tronco tenían el diámetro adecuado, los leñadores se subían a la cabeza y, una a una, iban las cortando con una pequeña hacha. Era un trabajo duro, difícil y arriesgado. De especialistas. Ahora lo hacen con motosierra, pero no lo es menos.
Es conocido como escamondar, escabezar o escamochar, según pueblos.
Se debía realizar cuando el árbol ya no tiene hojas. Es decir, cuando la savia está parada. Desde noviembre hasta marzo, siendo el final del invierno el mejor momento.
Hoy las construcciones ya no usan vigas de madera, el ganado consume piensos y la en calefacción ya no emplemos leña. Los pueblos y la sociedad han cambiado. Este aprovechamiento del chopo cabecero ya no es rentable y ha dejado de escamondarse.

Estos árboles tienen ahora largas y gruesas ramas que necesitan ser cortadas para que el árbol consiga equilibrar la cantidad de hoja con el agua que obtiene por las raíces. Si no es así, comienzan a secarse y el viento -o el propio peso- provoca su caída desgajando a veces parte del tronco.
Es necesario recuperar la escamonda para renovar el ramaje de estos viejos y monumentales árboles. Por eso, es motivo de alegría comprobar que esta práctica aún se realiza, como vimos en la ribera del río Pancrudo en Barrachina.

En la imagen pueden verse sabimbres y chopos cabeceros escamondados, sus ramas troceadas como tarugos y las ramillas atadas en fajos. Todo se aprovecha como combustible.
En Calamocha, estos días también puede verse en la orilla del Jiloca, entre el puente romano y la fuente de El Bosque.














