UNAS PLANTAS SUCEDEN A OTRAS
Categoría: Diario el día 2009-03-29 15:42:00
Tendemos a pensar que la vegetación de los montes siempre ha sido como ahora la vemos. Nada más alejado de la realidad.
Veamos un ejemplo que se está produciendo en la sierra de Pelarda.
Imaginemos que un terreno cultivado se abandona. Entre los restos de la cosecha, los dos o tres primeros años crecerán plantas herbáceas adaptadas a crecer deprisa sobre tierra removida.
Enseguida, sobre este herbazal, comenzarán a germinar las semillas del tomillo. Esta plantita, que también soporta la intensa iluminación, tiene raíces unas largas que le permiten tomar el agua a mayor profundidad. Esto es muy importante en veranos secos como los nuestros (fase 1).

Fase 1.- Denso tomillar salpicado de hierbas, líquenes y musgos. Al fondo algunos escaramujos, planta espinosa también conocida como rosal silvestre
Al mismo tiempo se van instalando céspedes de hierbas más exigentes en humedad y suelo. En la tierra desnuda, también pueden crecer musgos y líquenes terrícolas.
Con el paso de los años comienzan a germinar arbustos espinosos (fase 2a). Primero lo hace el escaramujo o rosal silvestre (en la sierra conocido como zarza escalambrujera) que forma una espinar abierto. Y algo más tarde, entra el enebro común a partir de las semillas dispersadas por los animales forestales.
Unos y otros acaban cerrándose y ahogando al tomillar.
Esta comunidad a los diez años puede tener ya este aspecto:

Fase 2a.- Los arbustos espinosos invaden el tomillar y comienzan a cerrarlo. En la imagen varias matas de escaramujo (de color rojizo, por sus frutos) y alguna de enebro común.
En la imagen siguiente pueden verse las dos etapas. En primer término la fase inicial de tomillar (fase 1), mientras que al fondo predomina ya el espinar con enebro (fase 2a).

En algunas zonas, a veces muy próximas a las comentadas, el tomillar es sustituido por el estepar (fase 2b), al principio esclarecido pero con los años más cada vez más cerrado.

Fase 2b.- La estepa comienza a colonizar el tomillar
En el estepar acaban entrando los espinos y los enebros formando un matorral cerrado e impenetrable como puede verse aquí:

Fase 2b.- Estepar cerrándose con algunos escaramujos
Durante estos años, el suelo de este monte ha ido enriqueciéndose en humus y por eso es capaz de mantener una mayor humedad. Por otra parte, los hongos se hacen más variados y abundantes y favorecen el desarrollo del robledal (fase 3) de marojo o de rebollo a partir de las bellotas que entierran (y olvidan) algunas aves forestales, como el arrendajo.
Vemos pues que unas comunidades preparan las condiciones para que se instalen otras más maduras y exigentes que acaban desplazándolas y que casi siempre son más complejas y soportan mayor riqueza en especies. Esto se conoce como sucesión ecológica.
Nuestros montes son mosaicos cuyas piezas son fragmentos de todas estas comunidades. En esta imagen pueden verse algunas de ellas.

De los cuatro ¿Qué número le corresponde al tomillar (fase 1)? ¿Y al espinar con enebros (fase 2a)? Contesta mediante un comentario.
Las respuestas que se hagan permanecerán ocultas














