Libro:La muerte en Venecia
Categoría: Lecturas recomendadas el día 2013-05-12 00:21:32
Thomas Mann
La muerte en Venecia
Madrid, Ed. Edhasa, 2005.
El autor
Thomas Mann es una de las figuras más importantes de la literatura de la primera mitad del siglo xx. Nació en una familia de comerciantes en Lübeck el 6 de junio de 1875. Estuvo influido por los filósofos alemanes, Schopenhauer y Nietzsche. En 1929 obtuvo el Premio Nobel de Literatura y desde 1933 se exilió de Alemania, con la llegada de Adolf Hitler al poder. En 1953 se estableció cerca de Zurich (Suiza), donde murió el 12 de agosto de 1955.
Sus obras literarias más brillantes son: Los Buddenbrook (1901), Tonio Kröger (1903), Muerte en Venecia (1912), La montaña mágica (1924), José y sus hermanos (1934-1944), Doctor Faustus (1947) y Confesiones del estafador Felix Krull (1954). Las novelas de Thomas Mann se caracterizan por su descripción de la vida moderna, por un profundo análisis intelectual de las ideas y los personajes, combinado con un punto de vista irónico y trágico. Sus héroes son personajes burgueses que sobrellevan un conflicto existencial.
La obra
Thomas Mann explora la psicología del artista creativo en Muerte en Venecia (1912). El escritor Gustav Aschenbach acude a la ciudad italiana huyendo de la rutina. Durante su estancia en Venecia se enamora de un joven polaco llamado Tadzio y contrae una enfermedad que le lleva a la muerte. En una lectura atenta de la obra se observa una especial fascinación del escritor por el joven, pero ella escapa a un simple deseo homosexual: es la fascinación del hombre maduro por la belleza.
Aschenbach acude a Venecia persiguiendo el ideal de belleza, pero no encuentra nada más que una ciudad enferma y decadente. El viaje es una huida de la crisis que sufre debido a la actitud apolínea, que ha marcado su vida y su arte. Aschenbach se prohíbe a sí mismo todo comercio con los sentidos, la belleza queda del lado del espíritu y lo sensible es tan sólo un estorbo.
«La realidad nos distrae, nos degrada», llega a decir Aschenbach. Su encuentro con Tadzio le produce una turbación, porque en él puede reconocer el resplandor sensible de la belleza. Todas sus reflexiones se derrumban con la presencia del muchacho, y su efecto es más devastador cuando percibe que la admiración empieza a convertirse en deseo.
En Venecia, Aschenbach debe enfrentarse a aquello que ha negado durante años, y en esta tarea la asunción del deseo que siente hacia Tadzio es sólo el comienzo. Aschenbach debe despertar de la ilusión en que ha vivido, asumir la presencia de lo irracional en la vida y en el arte, y aceptarse a sí mismo en su finitud radical. Ahora las ideas pasan a un segundo plano, desplazadas por las sensaciones y los sentimientos, y el cuerpo aparece como una realidad avasalladora a la que el espíritu no debe someter sino servir.
Es Dioniso quien invita a Aschenbach a despertar de su ilusión para mostrarle como el mundo se revela más profundo de noche que de día: le invita a dejar atrás las rígidas ataduras de la razón y abandonarse a la danza de las pasiones; le invita a no contentarse con la eternidad ilusoria de las formas del espíritu y buscar la verdadera eternidad en el único lugar en que puede buscarla, en lo efímero, en el sí placentero a la vida.
La idea propuesta es que la pasión de los sentidos, la euforia del sexo, es una suprema exaltación que el hombre debe vivir, consciente, sin embargo, de que ello lo precipitará en la decadencia y la muerte. Ni siquiera el arte puede salvar al ser humano. El arte, la belleza y la literatura sólo contribuyen a liberar el alma humana de la angustia y el odio, acompañando al hombre en su trayectoria vital. El arte no es poder, sino consuelo, no es que nos haga creer que la vida es buena, lo cual sería una mentira, sino que comparte nuestras dudas y nuestros sentimientos.
Al final, Tadzio señala a Aschenbach el infinito. La salvación no se encuentra en el engaño apolíneo del espíritu puro, pero tampoco se agota en la celebración dionisíaca de la simple inmanencia. La actividad simbolizadora del hombre nos permite trascender humanamente nuestra finitud. Somos nosotros quienes construimos el sentido con nuestras experiencias del arte, la amistad o el amor.
Preguntas
1. Describe la personalidad de Gustav Aschenbach y su actitud ante la vida.
2. Define los tres términos fundamentales que planean sobre la obra: deseo, muerte y juventud (Belleza).
3. Según Nietzsche, la tragedia griega se originó por la fusión de dos elementos contrapuestos del espíritu griego: lo dionisíaco (los valores de la vida) y lo apolíneo (los valores de la razón). ¿Cómo se muestran estas dos actitudes en Aschenbach?
4. Comenta el siguiente fragmento:
«¿No estaba escrito que el sol desvía nuestra atención de las cosas del intelecto para dirigirla hacia las de los sentidos? Pues, según decían, hechizaba y entorpecía entendimiento y memoria a un grado tal que el alma, impulsada por el placer, olvidaba totalmente su verdadero estado, y, presa de admirativo asombro, permanecía atada a los objetos más hermosos que el sol alumbra». (P. 74.)
5. ¿La belleza de Tadzio cambia la vida de Aschenbach destruyendo el orden racional y ético que la sustentaba?
6. Valoración crítica de la novela.
Libro: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero
Categoría: Lecturas recomendadas el día 2013-05-12 00:20:20
Oliver Sacks
El hombre que confundió a su mujer con un sombrero
Barcelona, Ed. Anagrama, 2006, 310 págs.
El autor
Oliver Sacks nació en Londres en
La obra
El hombre que confundió a su mujer con un sombrero es una de las obras más singulares del siglo xx. Oliver Sacks narra casos de pacientes con enfermedades neurológicas, personas que han perdido la memoria, que son incapaces de reconocer a sus familiares o que han sido descartados como retrasados mentales, pero pueden poseer insólitos dones artísticos o científicos.
¿Alguna vez no te has cruzado por la calle con un hombre o una mujer que habla solo, insulta a los transeúntes, o tiene comportamientos extravagantes? Muchas veces si los denominamos con la etiqueta de «locos», se debe a nuestra ignorancia e incapacidad para comprender a aquellos que son diferentes. Y leyendo estos relatos clínicos, aprenderemos a ser más comprensivos y tolerantes con aquellas personas que sufren de algún desorden psicológico.
Ahora ya sabemos por qué hay vagabundos por las aceras, que van como perdidos o sin rumbo, es porque padecen la enfermedad nerviosa «síndrome de Tourette». Dentro de su piel, vive un ser humano que lucha contra el infierno de sus tics, que lucha por ser conocido más allá de su desmejorada fachada. No les pasa nada, sienten y padecen como los demás, son normales, algunos incluso son artistas o genios.
Oliver Sacks narra historias fabulosas, pero tristes, porque describe los sufrimientos más extremos que podamos imaginar. La triste experiencia de una mujer que ha perdido la capacidad de sentir su propio cuerpo, y gracias a la vista puede remontar su insuficiencia; la de los gemelos autistas que asombran a la gente con sus cálculos matemáticos; la de un marinero que, anclada
su memoria en 1945 debe aprender todas las mañanas en qué día vive; la de un «tourettiano» que por obra de su misma dolencia disfruta de un ingenio y una vitalidad superior a la media; la de un hombre que, incapaz de ver el conjunto de las cosas, confunde a su mujer con un sombrero y es al mismo tiempo un excelente maestro de música.
Los veinticuatro relatos que conforman este libro tienen que ver con la manera como estos pacientes combaten trastornos del hemisferio derecho del cerebro, en el que se controlan las facultades cruciales del reconocimiento de la realidad, y por lo tanto, en el que se encuentran los «fundamentos físicos de la personalidad, del yo». Del normal funcionamiento de este hemisferio dependen cuestiones tan asumidas y familiares como el reconocimiento que hace nuestro cuerpo de sí mismo, o la capacidad que tenemos de identificar a un amigo por su rostro.
Oliver Sacks nos comunica la dignidad y el coraje, las capacidades portentosas para salir adelante de estos seres impedidos, marginados socialmente, cosificados en historiales clínicos impersonales y fríos, devolviéndonos el tesoro escondido que habita en su interior, y cómo afrontan la vida con ingenio y sentido del humor.
En cada caso, la persona intenta, por distintos medios, «reconstruir un mundo» que ha quedado reducido al caos, y sobre todo, reconstruir una identidad, un yo que se ha evaporado. En todas estas historias encontramos algo sorprendente: la persistencia del «espíritu humano», la posibilidad de que a pesar de lo devastadora que pueda ser una enfermedad neurológica, la persona pueda encontrar, bien sea través de la música, del arte, de la literatura, la forma de reintegrarse en el mundo.
Preguntas
1. Elige diez relatos del libro y resume las características de las distintas enfermedades neurológicas.
2. ¿En qué consisten la salud y la enfermedad? ¿La medicina debe situar en el centro al ser humano que padece una enfermedad?
3. ¿Qué estudia la neuropsicología? ¿Qué es la mente humana? ¿Nuestros estados mentales dependen de la actividad del cerebro?
4. Define los trastornos psicológicos: afemia, afasia, alexia, apraxia, agnosia y amnesia.
5. ¿Cuáles son los diferentes procesos mentales que podemos atribuir al hemisferio derecho y al hemisferio izquierdo del cerebro?
6. ¿Los relatos médicos expuestos por Oliver Sacks nos permiten entender el misterio que encierra toda perturbación del sistema nervioso y las peculiaridades de tales enfermos?
7. Valoración crítica de la obra.
Libro:Las vidas de los animales
Categoría: Lecturas recomendadas el día 2013-05-12 00:18:43
Las vidas de los animales.
Barcelona, Ed. Mondadori, 2001, 108 págs.
El autor
John Maxwell Coetzee (Ciudad del Cabo, Sudáfrica, 1940), es conocido como un outsider de la sociedad sudafricana y autor de una obra literaria contra el apartheid y el colonialismo. Se licenció en matemáticas e inglés en
Entre su extensa producción literaria podemos destacar las siguientes novelas y ensayos: En medio de ninguna parte (1977), Esperando a los bárbaros (1980), Vida y época de Michael K. (1983), Infancia (1998), La edad de hierro (1990), El maestro de Petersburgo (1994), Desgracia (1999), Juventud (2002), Elisabeth Costello (2003), Costas extrañas, Ensayos, 1986-1999 (2004), Contra la censura. Ensayos sobre la pasión por silenciar (2007).
La obra
La vida de los animales (1999) recoge las «Conferencias Tanner» que Coetzee pronunció en
La idea de la crueldad humana con los animales obsesiona a la novelista hasta el punto que le cuesta mirar a los ojos a sus semejantes. Los humanos, especialmente aquellos que comen carne, se aparecen ante sus ojos como cómplices de un crimen de magnitud escalofriante que tiene lugar en granjas y mataderos, en fábricas y laboratorios de todo el mundo.
En Las vidas de los animales, Coetzee cita un cuento de Kafka titulado «Informe para una Academia», en el que un simio llamado Pedro el Rojo pronuncia una conferencia ante una sociedad académica en la que se relata cómo era su vida antes de adquirir modales humanos. Capturado en
No fue fácil introducirse en el teatro de variedades, pero cuando lo consiguió, Pedro el Rojo tuvo un enorme éxito. Enseguida aprendió a hablar como un humano y adquirió «el nivel cultural de un europeo medio». Sus actuaciones en escena le permitieron disfrutar de un estilo de vida humano. Como explicaba en su informe para
El ilusorio antropocentrismo de otras épocas —el hombre, rey de la creación, hecho a imagen de Dios—, nos hizo olvidar nuestro parentesco con las demás especies animales. Platón y Descartes nos dijeron que la conciencia era lo que distinguía a los seres humanos de los animales. Descartes consideraba a los humanos como seres pensantes y a los animales como simples máquinas.
Pero, según han demostrado los primatólogos, nuestros parientes evolutivos más próximos entre los simios tienen muchas capacidades mentales y emocionales que solemos pensar que son exclusivamente humanas. Al final de la conferencia, Elizabeth Costello explica ante la audiencia que le está escuchando: «Si no les convenzo, es porque aquí mis palabras no tienen el poder de evocar ante ustedes la integridad, la naturaleza no abstracta, no intelectual, de ese animal. Por eso les he apremiado a que lean a los poetas que devuelven el ser vivo y electrizante al lenguaje, y si los poetas no les conmueven, les apremio a caminar junto al animal que será precipitado por el túnel hasta su verdugo» (p. 94).
«Los animales desaparecen de todas partes; en los zoológicos, constituyen un monumento vivo a su propia desesperación», escribe John Berger en ¿Por qué miramos a los animales? Y Elisabeth Costello (el personaje de ficción creado por el novelista Coetzee, en el libro del mismo título) afirma que «a los animales solamente les queda su silencio para enfrentarse con nosotros», y se pregunta si realmente entendemos el universo mejor que ellos.
Preguntas
1. ¿Nuestra cultura tradicional se caracteriza por su desprecio e ignorancia hacia los animales? ¿Por qué?
2. Jeremy Bentham consideraba que la pregunta clave respecto a los animales no era la de si pueden hablar, sino la de si pueden sufrir. ¿Estás de acuerdo?
3. ¿Por qué los experimentos realizados con chimpancés por el psicólogo Köhler en la isla de Tenerife en 1912 fueron crueles y degradantes para los animales?
4. ¿Los simios no comparten buena parte de nuestra herencia intelectual y emocional? ¿Qué derechos hay que conceder a los grandes simios?
5. ¿Por qué Elisabeth Costello se hizo vegetariana?
6. En la actualidad, ¿qué relaciones morales debemos mantener con los animales?
7. Valoración crítica de la novela.
Libro: Bajo el signo de Marte
Categoría: Lecturas recomendadas el día 2013-05-12 00:11:03
Fritz Zorn
Bajo el signo de Marte
Barcelona, Ed. Anagrama, 2002, 281 págs.
El autor
Fritz Angst era educado, elegante y muy rico. Hijo privilegiado de la alta burguesía de Zurich, murió en
F. Zorn empezó a escribir su autobiografía cuando le diagnosticaron un cáncer. Pero su relato no es la obra de un agonizante, sino la crónica de una batalla —hijo de Marte nos dice el título—, dispuesto a no morir con la resignación de una mariposa aplastada por un elefante.
Educado según la convención social, formado como un engranaje del aparato social, recibe el anuncio de la muerte a fecha fija, y reflexiona sobre la vida tal como la vivimos y enjuiciamos: «Esta es mi vida. Yo crecí en el mejor, el más sano, el más armonioso, el más estéril y el más falso de los mundos; hoy me encuentro frente a un montón de ruinas» (p. 201).
La obra
Bajo el signo de Marte es un libro sobrecogedor, la crónica de una batalla. El campo de batalla es el cuerpo de Zorn: un cáncer es ese «montón de ruinas» a las que alude. La presencia de ese mal alojado en los huesos interrumpe el hastío que era su existencia hasta ese momento («antes el cáncer que la armonía», exclama en un determinado momento).
El caso de Zorn nos permite analizar qué es el cáncer de un individuo: una protesta contra las condiciones objetivas que hacen la vida imposible de ser vivida. Una sociedad que no ha aprendido a vivir, muere; sólo falta que la muerte a la que está condenada se haga evidente.
Lejos de pensar y sentir su desgracia como un necesario tributo a pagar por la seguridad y la comodidad de una vida tranquila, Zorn piensa y siente que esa maldita seguridad de la vida es la que provoca y alimenta su desgracia.
Durante la narración de la vida de Zorn podemos escuchar de nuevo, ese viejo grito de maldición que los hombres arruinados lanzan, como si de arpones se tratara, sobre el lomo de un adversario que les excede y amenaza con la destrucción. La lectura del libro nos impresiona porque el autor tiene la valentía de enfrentarse a su propia desgracia sin apartar la mirada y porque sólo una parte de sí mismo consigue salvarse. Zorn no llega a experimentar, de hecho, más que un aspecto de su vida: su propio perecer.
Esta historia nos asombra porque su examen de conciencia, nos revela aspectos nuevos e inquietantes de la vida humana, y podemos reconocer en ella no la vida de un neurótico o de una persona extraña, sino elementos de la vida de cualquier persona. Conociendo la vida de Zorn es como cada uno puede descubrir los rasgos de un ideal de vida hacia el cual orientar su propia existencia.
Al final de la obra Zorn se pregunta: ¿Por amor a quién tendría que callarme? ¿Por amor a quién tendría que disimular la historia de mi vida? ¿A quién tendría que evitar sufrimientos con mi silencio? Si me callo evito sufrimientos a los que prefieren vivir en un mundo que sea el mejor de los mundos posibles, a todos los que no quieren hablar de cosas desagradables y que sólo desean reconocer lo que es agradable, a todos aquellos que rechazan y niegan los problemas de nuestro tiempo en lugar de afrontarlos, a todos los que condenan a la gente que condena lo que existe, aún a la más íntegra y la tachan de malvada (p. 208).
Preguntas
1. Al comienzo de la novela F. Zorn afirma: «Lo que me evitaban en mi infancia no fueron el dolor o la desgracia sino los problemas en sí, y con ello también la capacidad de afrontarlos [...]. Yo no crecí en un mundo infeliz sino en un mundo mentiroso» (p. 33). ¿Por qué su familia escondía los problemas de la vida?
2. ¿Cómo explica el autor su juventud? ¿Por qué se declara neurótico y afirma que en su adolescencia vivía en un «castillo de naipes» (p. 48)?
3. F. Zorn declara en el relato de su vida que su cáncer está formado por «lágrimas tragadas» (p. 166). ¿Qué significa este diagnóstico poético? ¿La felicidad consiste en negar las sombras y adaptarse al mal reinante?
4. En un pasaje de la obra, el autor sugiere que su inteligencia estaba intacta, pero su sentimiento estaba atrofiado y enfermo y concluye que su caso supone «idiotez emocional». ¿En qué consiste la inteligencia emocional?
5. ¿Cómo describe F. Zorn la educación, la sexualidad y la sensibilidad?
6. ¿Cuáles son las causas de la depresión de F. Zorn? ¿Qué papel desempeñó la psicoterapia en su caso? ¿Sirvió para hacer añicos la ilusión de su vida pasada?
7. Valoración crítica de la novela.
TODOS
Categoría: Lecturas recomendadas el día 2013-05-11 20:57:53
LEO
Categoría: Artículos de actualidad el día 2013-05-11 20:56:50
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