En efecto, las llamadas “nuevas monarquías” del Renacimiento emergieron cuando sus reyes derrotaron, con mayor o menor claridad, en graves guerras civiles a mediados del siglo XV a alianzas de grandes nobles y miembros de sus propias casas reinantes. (…) Pero esas “nuevas monarquías” no tenían mucho de nuevo en su organización política, institucional o territorial. Eran, en realidad, las mismas monarquías tardomedievales pero dotadas ahora de un principio de autoridad más claro en manos de reyes capaces que se hicieron con la iniciativa de gobierno. Poco a poco, a lo largo del siglo XVI desarrollaron en provecho propio otros medios y procedimientos, a menudo recogidos de tradiciones medievales, circunstancia que permite hablar de los orígenes medievales del Estado moderno.
En el sector terciario de un país de economía de mercado como España participan tanto las empresas como la Administración. Las reforma profundas planteadas por ésta desde el siglo XVIII en orden a un Estado centralista han influido sin duda en la organización espacial de las actividades terciarias, como a partir de 1978 la concepción autonómica se está dejando sentir a modo de contrarreforma. Por otro lado, las empresas organizan la distribución de sus productos y servicios conforme a sus propias estrategias territoriales, a veces utilizando la estructura espacial de la Administración, en otras ocasiones, al margen de ella, pero casi siempre con mayor dinamismo. Las decisiones de la Administración y de las empresas, más o menos condicionadas por los consumidores, se comportan como fuerzas centrípetas organizadoras del territorio que quedan implícitas en los tres principios enunciados por Christaller: de mercado, político-administrativo y de transporte.
La Administración española interviene cada vez más en la organización espacial de las actividades terciarias de tres formas:
Como dispensadora directa de servicios públicos que la propia Administración articula espacialmente.
Como agente ordenador del territorio a través de la creación de infraestructuras sobre las que se desarrollan actividades terciarias públicas y privadas, caso de las obras públicas.
Como legisladora y ejecutora de normas que influyen en la ordenación espacial de actividades públicas y privadas del propio mercado, comenzando por las propia división del territorio para la competencias jurisdiccionales (división provincial de 1833, en partidos judiciales de 1834 y 1965, autonómica de 198, divisiones territoriales para competencias específicas de los Ministerios, etc.).
De todas las actividades del sector terciario destacan, por su carácter estructurante-territorial, el transporte, que trataremos en primer lugar, y el turismo, que no sólo registra una cada vez más alta incidencia en la economía española, sino que también está teniendo un papel –como en parte el transporte- que supera el de simple nexo producción-consumo –que algunos reservan para el terciario- para entrar en aspectos productivos. Pero sobre todo interesa destacar geográficamente el turismo en aquello que implica la aparición de nuevos asentamientos y redistribución de la población.
Por otro lado, transportes y turismo son las actividades terciarias más condicionadas por el medio físico español: la compartimentada orografía que ha dificultado el desarrollo de los transportes terrestres y el clima mediterráneo soleado, en combinación con las playas, que han atraído al turismo. A su vez son las actividades que suponen una mayor transformación del paisaje.(…).
La terciarización de España ha agravado los desequilibrios territoriales de rentas a favor de las grandes áreas metropolitanas por el alto valor añadido que genera el terciario superior, concentrador de los centros de decisión.
BIELZA DE ORY, V.(coord.). Territorio y Sociedad en España II. Ge
El hecho de que buena pare de las tierras de una península como la nuestra, de costas poco recortadas, se encuenter a tan elevada altura sobre el nivel del mar refuerza el carácter continental de España, Pero es que, además, la disposición de los elementos mayores de su releve en torno a una altiplanicie interior tiende a acentuar los caracteres de continente en miniatura.