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VIAJE A DUBLÍN
DEL 6 AL 9 DE MAYO
REUNIÓN INFORMATIVA
MARTES 3 DE MAYO, 20:00 HORAS
LUGAR: BIBLIOTECA

Hola, soy Paz, una maestra que ama su profesión.
Desde que terminé magisterio estoy trabajando de Educadora de Adultos. Primero empecé por los pueblos. El alumnado era muy variado, desde jóvenes hasta personas de avanzada edad. Recuerdo que la señora más mayor que tuve tenía 83 años que a pesar de su edad, sus ganas de aprender eran enormes, no se le ponía nada por delante. Aprendió a leer, escribir y a “hacer cuentas”, ella siempre decía que no quería que la engañaran. Un día haciendo un dictado, al dictar una palabra que empezaba por “O”, preguntó: ¿ o redonda?. Todas se rieron diciéndole, siempre es redonda la O. Pero ahí nadie se enfadaba.
Se carteaban con otras señoras de otros pueblos que también estaban aprendiendo a leer, esto les motivaba para seguir con esta tarea, hicieron muchas relaciones. Yo me sentía muy válida porque ayudaba a estas personas a salir de su casa y a aprender lo que no pudieron aprender cuando eran pequeñas, además veía que se lo pasaban bien, el ambiente en clase muy bueno.
Ahora desde hace unos años estoy enseñando castellano para extranjeros en Huesca. Aprenden a hablar, leer y escribir. Hay muchos niveles, la labor es difícil, pero recompensa porque tienen mucho interés y cuando veo los avances, me anima a seguir. La gente es muy agradecida y si está contenta, yo también lo estoy, esto se transmite. De vez en cuando en clase hablamos de lo enriquecedor que es tener tantas culturas juntas y llevarnos tan bien. Hay gentes de muchos países pero nos respetamos todos. Están tan contentos que cuando hay vacaciones, se enfadan. Les gusta mucho venir a clase. Cuando tienen problemas en sus casas, con el trabajo, con sus hijos…, les gusta que les escuche y que les dé consejos. También traen alguna carta que les mandan que no saben interpretar bien y yo les ayudo a que la entiendan. Ellos confían en su profesora y la ven como una gran amiga.
Los lunes cuando llegamos a clase lo primero que hacemos es comentar el fin de semana. Un día una chica de Senegal me dijo que lo había pasado muy bien porque había estado bailando. Yo le pregunté ¿Con quién? Ella me dijo: Con tú marido. Todos nos reímos. Los alumnos le dijeron ¿Con el marido de Paz?. Ella sonrió diciendo: No, no, no, con mi marido. Anécdotas como esta pasan a menudo.
A mí también me gusta preguntarles cómo se dice alguna palabra en su idioma y así oyen como lo pronuncio, que me cuesta, como a ellos pronunciar las nuestras. Así nos reímos todos.
Puedo decir que me encanta lo que estoy haciendo, disfruto con mi trabajo porque veo que tiene buenos resultados y, a la vez que enseño, aprendo mucho, es muy enriquecedor, y ahora veo que se mantienen vivos valores que son muy importantes en la vida de las personas.
Cuando me dan las gracias porque les he podido ayudar, yo siempre les digo que la que tiene que darles soy yo, por poder estar con ellos.
PAZ ZAMORA

Soy Ana Espuña, trabajo en el CPEPA Miguel Hernández, como maestra de inglés. Llevo 14 años en el centro, impartiendo diversas materias: lengua, inglés, teatro, ortografía, enseñanzas iniciales, etc.
Un día en clase de lengua del antiguo Graduado Escolar leímos en voz alta un capítulo de teatro, nos reímos mucho, tanto que lo volvimos a leer levantados y haciendo gestos, tanto “jaleo” armamos que pasaron de otras clases a vernos “leer” así que decidimos memorizarlo y prepararlo para Navidad y representarlo ante nuestros compañeros.
En el suelo, sin decorados, solas ante el peligro, pero nos lo pasamos bien e hicimos pasar un rato estupendo a nuestros compañeros. Desde entonces han pasado 12 años y ahí estamos, grupo de teatro “Dictado. com”. Hemos sacado adelante unas 30 obras de diverso autores, hasta alguna alumna ha escrito una obra para nosotras, siempre de risa, costumbrista, de nuestra tierra. Hemos cantado gotas, ¡que atrevidas!, nos hacemos el vestuario (hasta trajes medievales) con las cortinas de la abuela.
Hemos salido a llevar el teatro a pequeños pueblos de la provincia: Tabernas, Bellestar, Apiés, Aniés, Alerre, Salas Altas, Azlor, Azar…, participando en concursos, actuaciones benéficas, lucha contra el cáncer, pro Haite, UNICEF, a favor de Etiopia…
Hemos actuado en plazas, locales sociales con y sin escenario y hasta subidas a un remolque de tractor como en la posguerra.
¡Ah!, en casi todos los sitios nos dan de merendar y alguna propina que celosamente guardamos y una vez o dos cada curso nos vamos un fin de semana de excursión por España.
¡Qué cara pusieron los turistas cuando en el teatro de Mérida representamos la obra que en ese momento estábamos preparando!
Nos vemos en junio en la representación de “Anda mi Madre” de Alonso Millán.
ANA ESPUÑA

Al comienzo de mi actividad como profesor de adultos, y después de haber ejercido la docencia durante diez años en el antiguo BUP, me ocurrieron un par de situaciones bastante pintorescas e incluso chuscas.
Tuve un grupo de impetuosas amas de casa en Lengua y Literatura en el turno de la mañana que, durante el primer trimestre, se empeñaron en decidir qué hacer y qué no hacer durante las clases. Yo, que estaba acostumbrado a ser el dueño y señor de la situación en los grupos de adolescentes, caí en la trampa y me dejé arrastrar por su celo didáctico. Cuando intentaba introducir algún contenido nuevo, tenía que contar con su consenso, lo cual desembocaba irremediablemente en un caos porque no podía seguir ninguna línea de programación. Cuando llegó la hora de estudiar la sintaxis, y dado que les resultaba excesivamente arduo, decidieron que no querían comenzar con esta sección de la materia. Se plantaron en jarras y se negaron rotundamente a trabajar.
Esto sucedió justo antes de las vacaciones de Navidad y tuve tiempo de reflexionar sobre el problema y de decidir qué hacer a la vuelta. El día 8 de enero, regreso de vacaciones, tuve la feliz coincidencia de tener clase con el mencionado grupo. Tuve una entrada triunfal en el aula: paso firme, vista al frente, gesto decidido. Les plateé mi plan de trabajo para el resto del curso y no rechistaron en absoluto.
A partir de ese día, todo se desenvolvió con total normalidad. Tuve ocasión de desarrollar el resto de la programación y los resultados académicos fueron extraordinarios.
Moraleja: con los alumnos adultos debes estar abierto a sugerencias y ser flexible en los planteamientos, pero nunca debes olvidar que quien dirige la actividad docente es el profesor.
Una segunda experiencia más constructiva me sucedió en clase de inglés durante el mismo año lectivo. Tuve ocasión de impartir docencia a un grupo muy diverso de alumnos, que incluía desde gente que no había estudiado el idioma en toda su vida, hasta gente que lo manejaba más que razonablemente. En concreto, tuve una alumna que sufría unos ataques de ansiedad colosales cuando le pedía que dijera algo en inglés. Llegaba a tal punto la situación que hubo dos o tres veces que dicha alumna salió del aula envuelta en llanto.
Por otro lado, contaba con otra alumna que había residido en Inglaterra durante varios años y que había estado trabajando de azafata con las líneas aéreas jordanas. Su nivel de inglés era impresionante y me superaba con mucho en fluidez verbal. Para ella, las clases de inglés eran un puro trámite, dado que al alumnado se le exige asistencia a todas las asignaturas.
¿Qué hacer ante semejante panorama tan comprometido? Después de mucho pensar, decidí nombrar a la alumna bilingüe tutora de inglés de la primera: se sentaban juntas y aquella ayudaba a ésta. La ansiedad que mostraba al principio desapareció y, gradualmente, fue capaz de comunicarse mínimamente en la lengua. Al final, las dos compañeras se hicieron muy amigas y creo que en la actualidad siguen conservando esa relación.
De esta última circunstancia extraje una enseñanza: cuando se tienen niveles muy diversos entre el alumnado, la estrategia más productiva es poner a trabajar al más capaz con aquel que presenta más deficiencias. El primero se sentirá reforzado en su talento y el segundo perderá los miedos cervales que a menudo atenazan a los alumnos más flojos.
EDUARDO CACHO

Oficialmente el curso supone 60 horas distribuidas a lo largo de todo el año escolar. Aunque parezcan muchas horas no es así y el primer año de implantación produjo algún problema. En realidad, 60 horas dan para una visión genérica de la Historia del Arte, y no de todos los estilos y períodos so pena de ser en exceso generalista. Parte del alumnado (formado básicamente por adultos y algunos jubilados) creía que el curso tenía un sentido amplio y que se vería de todo y en profundidad. Era imposible. Hubo que aclarar el sentido del curso y cambiar su nombre para que no cupieran dudas en el fututo: Introducción a la Historia del Arte.
La dinámica de la clase consiste en presentar con muchas imágenes los elementos más característicos de los principales estilos artísticos. Las clases se apoyan con unos apuntes breves con el significado de los nombres técnicos más usuales. Tiene doble utilidad: pueden acudir a ellos fuera del centro y lo pueden consultar en clase en sucesivas sesiones. A partir de aquí se pone énfasis en que reconozcan en las obras, obras diversas, lo que antes se ha explicado; que observen y descubran. Antes o después no olvido enmarcar las obras artísticas en la situación histórica para que el alumnado comprenda la dimensión total de lo que están viendo.
En medio de estas explicaciones, los alumnos encuentran detalles curiosos (cuya explicación a veces hay que postergar para asegurar la información), preguntan por la relación de lo que están viendo con el presente o con una obra de arte de otro periodo ya visto e, incluso, preguntan (en ocasiones con aportación gráfica) sobre lo que tienen en su localidad, o la de sus padres, abuelos… Aprovecho ocasiones así para que la clase vea las diferencias entre las grandes obras artísticas universales (el Coliseo, Santiago de Compostela, Las Meninas de Velázquez) con el arte provincial y que se valore en su justa medida cada cosa.
Lo mejor es verlo “en vivo y en directo”, pero Huesca ofrece pocas oportunidades: Museo Diocesano, Catedral, San Pedro el Viejo, iglesias barrocas… y no a todas se puede ir por libre. No obstante, en estas ocasiones, o en excursiones que programa el centro, los alumnos se dan cuenta que reconocen lo que han visto en clase o, en otras ocasiones, se dan cuenta del aspecto real (al fin y al cabo, una explicación y la visión de una imagen proyectada sólo generan una idea). La emoción de estos hallazgos que no dudan en comentar es lo más merece la pena del curso.
SANTIAGO PÉREZ

Impartir clases de Inglés a adultos supuso una nueva experiencia para mí, así como un reto. La verdad es que cuando vine a este colegio de adultos, “Miguel Hernández” de Huesca, no pensé que tendría que dar clases de inglés. Después de estar con niños de Primaria, durante dieciocho años, el cambio era evidente.
El primer curso (curso 2003-2004), fue en realidad un periodo de adaptación. Por una parte, el alumnado era mucho más heterogéneo pero, por otra, su interés por el aprendizaje del inglés era mayor, hecho que para mí, me llenó de satisfacción.
Hoy en día todo el mundo viaja al extranjero, y para los alumnos es muy gratificante tener unos conocimientos básicos, que les permitan desenvolverse mejor en determinadas situaciones, cuando están fuera de España.
Este es mi octavo año en el colegio de adultos “Miguel Hernández”, y, si ahora, me pidiesen que eligiera entre impartir clases de inglés a niños de Primaria o a adultos, escogería, sin duda alguna, la segunda opción, ya que no hay nada más motivador para un maestro que ver el interés demostrado por los alumnos. La metodología a seguir es diferente, puesto que el aprendizaje de un adulto es más lento, y ha de ser más individualizada para poder atender mejor a la diversidad anteriormente mencionada, pero una vez finalizad la adaptación, no supone ningún problema.
En definitiva, considero positivo este cambio, porque ha sido una experiencia enriquecedora, tanto a nivel personal como profesional.
MARIA JOSE SECORUN

Me irrita la opinión generalizada entre los compañeros de profesión de que en los Centros de Adultos no se hace nada.
Es frecuente escuchar comentarios como :
¡Estar en adultos es una prejubilación! ¡Allí sí que se vive bien! ¡En adultos no se hace nada! ….
Te recomiendo , si eres profesor/a y piensas pedir plaza en un centro de adultos, que leas estas líneas.
Cuando te incorporas a la Educación de Adultos (generalmente después de una dilatada carrera profesional) y entras en clase el primer día, te llevas una gran sorpresa: eres el o la más joven del grupo.
Y empiezas a tomar conciencia de que el trabajo que te espera es totalmente diferente a lo que has hecho hasta el momento.
El rol tradicional de profesor debes redefinirlo y la naturaleza de tus relaciones con el alumnado también cambia.
La docencia en estos centros, por las características específicas del alumnado y de los estudios que se imparten, tienen un mayor nivel de exigencia para el profesorado por muchos motivos, entre otros:
- Por la diversidad de las enseñanzas impartidas: enseñanzas a distancia, presencial, semipresencial, formación reglada, no regladas ( extensión educativa)…
Las continuas novedades en la oferta educativa de estos centros obliga al profesorado a realizar un esfuerzo continuo para adaptarse a esta dinámica de cambios.
Una oferta educativa en continua evolución que intenta adaptarse a los intereses del alumnado y también implantar los estudios de nueva creación: competencias clave, certificados de profesionalidad , cursos para preparación de las pruebas de acceso a FP,…..
- Por la heterogeneidad de los grupos de alumnos/as: diversos niveles de formación inicial, diferentes expectativas académicas y profesionales,…
La atención a la diversidad, pieza clave del quehacer educativo, cobra aquí especial relevancia.
- Por la no existencia en el mercado editorial de materiales adecuados a estos niveles ( Iniciales, ESPA, Accesos…)
Ello obliga al profesorado a elaborar los materiales didácticos y los recursos que va a utilizar.
- Por la necesidad de organizar numerosas actividades complementarias y extraescolares ( salidas, conferencias,….)porque un centro de adultos debe estar abierto al medio, debe ser permeable al entorno social, cultural, ambiental….
- Por la necesidad de realizar otras funciones “paralelas” a la docencia propiamente dicha, como:
v Formar parte de tribunales que evalúan a alumnos/as que estudian a distancia , aquellos que concurren a las diversas pruebas libres que se convocan de varios niveles….
v Elaboración, en muchas ocasiones, de las pruebas que se aplican en estas convocatorias de examen…
ALGO MUY POSITIVO:
La interacción con el alumnado reporta al profesorado muchas más satisfacciones a nivel personal y profesional.
El ambiente de trabajo , dentro y fuera del aula, es positivo y enriquecedor. No existen las tensiones que se dan , por ejemplo, en la ESO de cualquier instituto.
AVISO
Si aspiras a ser uno de los nuestros, recuerda:
En adultos se trabaja.
En adultos se trabaja mucho, pero,
Se trabaja a gusto y
El profesorado obtiene múltiples satisfacciones.
LUIS URIEL

Dos son los cursos que llevo a cargo de esta asignatura. Recoge a todo el alumnado de Aragón que quiere acceder a un ciclo de grado superior.
La impartición de clases a distancia puede parecer algo muy cómodo, pero hay que tener experiencia al respecto para afirmarlo con toda rotundidad.
Si lo que se pretende es que este tipo de enseñanzas posibiliten un aprendizaje análogo a las presenciales, el trabajo y la dedicación es mucho mayor, a pesar de que las nuevas tecnologías faciliten bastante la labor.
Concretamente en esta materia, las correcciones son totalmente individualizadas y deben abarcar todos los niveles de uso del lenguaje, aparte de la comprensión lectora y la expresión. A ello debemos añadir que los alumnos, como siempre, mandan casi todos los trabajos a última hora.
Sin ir más lejos, nunca me olvidaré de las Navidades pasadas. Trabajé todos los días, incluidos los festivos hasta las 13:30 del día 5 de enero, momento en que terminé de incluir todas las notas en sus respectivos expedientes.
Conclusión: día y medio de vacaciones. ¡Para que luego digan que los docentes tenemos demasiadas!

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