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Tronca de Navidad

Categoría: NOTICIAS el día 2016-12-23 11:04:50

Los integrantes del grupo de Leer Juntos, estuvimos esta semana con los alumnos y las alumnas de Infantil, representando la tronca, que es una tradición aragonesa de Navidad. Es el tronco más grande de la leñera, guardado especialmente para esta fiesta. Solía estar hueco para poder guardar dentro o junto a él los regalos que se repartían en Nochebuena.



Cuando se colocaba en el hogar, eran los niños los encargados de hacer soltar la carga a base de golpes repetidos, que junto con frases, bendiciones rituales y las chispas que con cada golpe salían del fuego, eran el calor familiar y mágico de una fiesta ancestral como la del solsticio de invierno.

Estas son algunas de las frases que se le decían a la tronca:

Tizón de Nabidá
Tú yes o tronco d'a casa,
por ixo yo bendizco
con bin esta troncada
En nombre de Dios y o niño
que baxa ta la Tierra
ta que ta ista casa traigas
a felizidá más plena.
O primer trallo ta Tú,
porque Tú tot lo navegas
O segundo por nusatros,
que nos des salú a espuertas
O terzero ta que nieve
y se críen as cosechas
O cuarto ta que as arreses
no se disgrazien ni mueran
Y o quinto ta que a Paz
nos espante toda guerra.

Tras lo cual golpeaban el tronco hueco, al grito de: “CAGA TRONCA, CAGA TRONCA

 

Nos vemos leyendo.

 


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Charlando con Jorge Sanz Barajas

Categoría: NOTICIAS el día 2016-12-16 23:03:41

En el Grupo Leer Juntos este curso nos hemos propuesto leer y tener encuentros con autores aragoneses. El  miércoles 14 de diciembre, nos reunimos con Jorge Sanz Barajas para realizar una tertulia sobre su último libro “Capital del desierto”.

A este encuentro acudimos parte de los integrantes de Leer Juntos, maestros y padres interesados en su obra.

En esta tertulia pudimos desmenuzar el libro con la aportación del autor y las incógnitas e interrogantes que teníamos los que asistimos.

El libro nos lleva a la Zaragoza de 1958, y principalmente al barrio de la Fuentes, con sus calles, sus casas y sus gentes. Un homenaje a la gente que nació en torno a 1915, que se educó en la libertad y que tenía un montón de sueños que se vieron truncados.

El autor nos desveló las claves que le llevaron a crear la novela, cómo la curiosidad por sucesos cotidianos le hizo ir más allá de una realidad por descubrir. El papel fundamental de una observación minuciosa de un presente que revela un pasado digno de ser contado y comprendido,  en homenaje a los personajes que lo protagonizaron.

La novela le ha llevado 4 años de recopilación de documentación y 2 años de escritura (con algún verano recluido). Para escribirla habló con familiares, vecinos, consultó blogs (alguno de la División Azul), archivos, hemerotecas,… Hablando con familiares que vivieron esa época, se ha encontrado que no habían contado determinadas historias antes porque nadie les había preguntado.

Respecto a los personajes de la novela, unos son reales (aunque les ha cambiado el nombre) y otros producto de su imaginación. “Los personajes habitan dentro de ti, viven en tus ojos y cuando terminas los tienes que matar. Psicológicamente tienes que dejarlos, cortar con ellos, y eso es difícil”. Nos confiesa que el personaje de Carmen es su madre y que ella se reconoció al leer la novela.

Jorge Sanz ha introducido en la novela una pequeña errata aposta: El Café “Ambos Mundos” ya estaba cerrado en la fecha en que se desarrolla su novela.

Una de las dudas de los asistentes al encuentro era la conexión de los planes de ordenación urbana con la Falange. Jorge nos contó que, en la Falange, en Zaragoza, había un grupo de trabajadores y obreros y otro, de gente con mucho poder que se apunta a última hora (y que éstos últimos no van a combatir, que son los que organizan la logística). Es a esos trabajadores a los que invitan también a ir a la División Azul. Cuando vuelven, esa gente más importante habían montado sus negocios, y a los que han combatido sólo les dan esos pisos de poca calidad. Son esa gente pudiente, universitarios, los que hacen el PGOU con las grandes familias zaragozanas.

Otra de las curiosidades de la novela era la conexión de la Falange en el barrio de Las Fuentes: “En 1936 sólo había 5 falangistas en Las Fuentes. Al terminar la guerra, se decide construir esos pisos en el barrio. Pero el desencanto de esos falangistas por esos pisos baratos que les han dado después de lo que han pasado (mientras a otros les ha ido muy bien montando negocios por el centro) hace que esos mismos falangistas desencantados empiecen a tener contacto con CC.OO.”

Jorge Sanz nos mostró su talante educador y nos hizo disfrutar con sus palabras amenas y su entusiasmo de una tertulia muy enriquecedora, gracias a la cual  pudimos profundizar en su novela y aprender más sobre la historia de nuestra ciudad.

El grupo de personas que estuvimos agradecemos a Jorge su tiempo y capacidad de transmitir ilusión por la lectura.

Nos vemos leyendo.

 


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Estamos leyendo... "Capital del Desierto" de Jorge Sanz Barajas

Categoría: LIBROS RECOMENDADOS el día 2016-12-08 14:42:45

 

 

LA NOVELA

Acaba el verano de 1958. El barrio de Las Fuentes, en Zaragoza, crece a golpe de especulación: las viviendas del grupo Girón y las del grupo Casta Álvarez aparecen de la nada junto a las viejas casitas de Rusiñol y Figueras, las de Escoriaza, las casas baratas de Montemolín, el Matadero Municipal, la parroquia de Cristo Rey, los campos de Racaud, una línea de tranvía Zaragoza capital del desierto, crece a golpe de ladrillo.

Hay un puñado de hombres y mujeres con algo en común: han sufrido la pérdida, tienen buena memoria y viven mirando al pasado en una vida teñida de claroscuro. Unos perdieron la guerra, otros viven confundidos ante una victoria que se les antoja vacía, caballeros mutilados de la guerra de España, voluntarios en Rusia que dejaron atrás algo más que el futuro, gente común que sigue mirando con rabia un tiempo que se les fue de las manos gente sin más presente que trabajar, sin sueños. Pero algo llega para cambiarlo todo de repente, como un fogonazo de viento y luz bate los cristales y corre los visillos: a principios de octubre, Gina Lollobrigida y Tyrone Power van a rodar para King Vidor (Salomon y la Reina de Saba) en Valdespartera.

El cine, única ventana por la que podían ver el mundo, se convierte por unos días como por arte de magia en una puerta. Para unos, el rodaje será un soplo de color e ilusión; para otros, el escenario perfecto para la venganza. Lo que salga por esa puerta, quizá no vuelva a entrar.

 

 

EL AUTOR

Jorge Sanz Barajas (Zaragoza, 1967) fue finalista del I Premio Ínsula del Ebro con su primera novela, La balada del ahorcado. Es autor, ademáss, del ensayo biográfico José Bergamín: la paradoja en revolución (Libertarias, 1998) y de Escuela de periodistas: vanguardias artísticas y conclictos (Mensajero-Alboan, 2002). Ha escrito para numerosas publicaciones periódicas - El Pais, Revista de Occidente, Fundación Max Aub, Anthropos, Archipiélago...- Es colaborador habitual en el suplemento "Artes y Letras" de Heraldo de Aragón y en la revista Razón y Fe. En la actualidad coordina el Taller de novela "Libros para entender el mundo", del Centro Pignatelli de Zaragoza y es profesor de Lengua y Literatura en el Colegio del Salvador, de Zaragoza. En Sibirana publicó en 2014 la novela Las hadas muertas.

 

REFERENCIAS

Veáse una entrevista en profundidad con el autor sobre la novela en el blog del escritor y periodista Anton Castro. http://antoncastro.blogia.com/2016/090201-jorge-sanz-barajas-habla-de-capital-del-desierto-.php

 

Nos vemos leyendo


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Hemos leido "Relatos de lo inesperado" de Roald Dahl

Categoría: LIBROS RECOMENDADOS el día 2016-11-18 22:26:21

Escrito en 1979, es una colección de 16 cuentos para el público adulto que descubre el lado más oscuro de Dahl. Historias de venganza por traumas infantiles, asesinatos, apuestas en las que el jugador está dispuesto a arriesgar la vida para ganar…

Los escribía para publicaciones estadounidenses como Harper’s Magazine o The New Yorker, que rechazó algunos por ser excesivamente truculentos.

Uno de los rechazados, Cordero asado (1953), lo convirtió Alfred Hitchcock en 1958 a la gran pantalla. La historia contenía la esencia del tono con el que el autor impregnaba su prosa, entre el terror más surreal y el humor negro más british. Los editores del The New Yorker habían rechazado publicarla. El cineasta la leyó en el Harper's, donde los escrúpulos eran otros. ¿La historia? La de una mujer que, al enterarse de que su marido planea divorciarse de ella tras vivir una aventura con otra mujer, sufre un arrebato de ira con una pata de cordero congelada en la mano. La misma con la que termina asesinándole.

Posteriormente, Almodóvar se inspiró en la idea de ambos, aunque él lo haría con una pata de jamón en ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984).

Entre las adaptaciones de los relatos de Roald Dahl que Alfred Hitchcock llevó a su terreno, nació una muy particular. Cierto es que no la dirigió él mismo, y sin embargo, la adaptación de uno de los primeros relatos que Dahl publicó en Collier's se convirtió en otro de los episodios más míticos de su  Alfred Hitchcock presenta. Hoy, el episodio El hombre del sur es una película de absoluto culto.

Un Peter Lorre tan siniestro como de costumbre y un Steve McQueen a punto de saltar a la fama con Los siete magníficos, capitanean un duelo de altura. En este macabro, y en el fondo simple, relato, un viejo jugador empedernido ofrece a un joven fanfarrón su Cadillac a cambió de ver si es capaz de encender un Zippo diez veces seguidas. Si lo consigue el Cadillac es suyo, pero si falla una sola vez, el viejo le cortará un dedo de la mano.

La historia, narrada con un ingenio particular, un ritmo opresivo y una ambientación exquisita, hace que la aparente trivialidad se vuelva turbia hasta decir basta.

Nos vemos leyendo.


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Los derechos del lector

Categoría: EXPRÉSATE el día 2016-11-06 07:59:43

calmados

En 1992 salió a la venta en Francia "Como una novela" de Daniel Pennac, una obra que no tardó en convertirse en un fenómeno editorial. Escrito con un estilo desenfadado, ingenioso y divertido, responde al objetivo del autor, profesor de literatura en un instituto, de mostrar la lectura como una aventura  personal, gratificante y libremente elegida. “No es un libro de reflexión sobre la lectura, sino una  tentativa de reconciliación con el libro”.

Dirigido inicialmente a los lectores reacios y a los educadores implicados en despertar en los jóvenes el amor a la lectura, se convierte en una entretenida obra que agrada  a cualquiera. 

La parte que más ha trascendido de este título es la referente a los 10 derechos imprescriptibles del lector que, en 2009, en el marco de una campaña de animación a la lectura en Francia,  quedaron plasmados en un  cartel ilustrado deliciosamente por Quentin Blake.  

droit


1.- El derecho a no leer.

El derecho a no leer nos permite descansar de las lecturas durante épocas en las que no sentimos la necesidad, no tenemos ganas, tiempo, o ánimo, o porque tenemos otras ocupaciones. Y no por ello dejaremos de ser  lectores. La lectura no es una obligación, es una elección.

2.- El derecho a saltarse páginas.

El derecho a saltarse páginas nos da la libertad de leer rápidamente textos extensos que no son  para nosotros atrayentes en su totalidad (a veces, por edad, formación, gustos… ni siquiera comprensibles)  sin por ello renunciar a la parte de la obra que nos resulta interesante.

3.-El derecho a no terminar un libro.

El derecho a no terminar un libro nos exime de la obligación de mortificarnos ante una lectura que no hemos sabido escoger bien, que no ha llegado en el momento adecuado, que se nos atraganta o que definitivamente no es para nosotros. Podemos volver a ella pasado un tiempo. O no… Pero nunca sentirnos culpables por no haber llegado  hasta la última página de una obra que no nos resulte placentera. (Todos hemos padecido en el instituto el tormento de una lectura obligatoria que ni nos gustaba, ni comprendíamos, ni tal vez era oportuna para nosotros en ese momento).

“Si un libro los aburre, déjenlo, no lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lean un libro porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo… ese libro no ha sido escrito para ustedes… Si Shakespeare les interesa, está bien. Si les resulta tedioso, déjenlo. Shakespeare no ha escrito aún para ustedes. Llegará un día que Shakespeare será digno de ustedes y ustedes serán dignos de Shakespeare, pero mientras tanto no hay que apresurar las cosas“. (Jorge Luis Borges)

4.- El derecho a releer.

El derecho a releer es defendido enérgicamente por los niños cuando piden una y otra vez el mismo cuento, para volver a disfrutar de la misma historia, los mismos personajes, las mismas emociones… Para los adultos,  la relectura de una obra que ya conocemos nos permite no sólo reencontrarnos con aquello que nos agradó, nos intrigó, nos conmovió (sobre todo en el caso de la poesía). También nos ofrece la posibilidad de hallar nuevos matices, distintas interpretaciones.

5.- El derecho a leer cualquier cosa.

El derecho a leer cualquier cosa nos libera de la carga de aceptar un prejuicio sobre un libro antes de elegirlo, de obligarnos a leer lo que otros han dictaminado como “bueno” o “adecuado” antes de  haber descubierto nuestros propios gustos como lectores.  La obras tachadas de comerciales, estereotipadas o simplonas puede que no lleguen a formar parte de la historia de la literatura, pero muy seguramente introducirán en muchos lectores la idea del libro como sinónimo de un buen momento. Y antes o después  esos lectores irán refinando sus gustos, pues la lectura continuada a lo largo del tiempo acabará por  despertar su espíritu crítico.

6.- El derecho a leer lo que me gusta.  

El derecho al bovarismo (enfermedad de transmisión sexual) habla de la satisfacción inmediata y exclusiva de las sensaciones. Es muy frecuente en las lecturas adolescentes, donde  las historias escritas suscitan  emociones y sentimientos tan novelescos como los narrados. Niños magos, jóvenes vampiros, adolescentes con candados, sagas y sagas de elfos, tronos, reyes y guardianes… Y todo ello leído de una forma tan febril que pocas veces, como lectores, volveremos a implicarnos tan intensamente en ningún texto. Impagable.   

7.- El derecho a leer en cualquier parte.

El derecho a leer en cualquier parte ofrece tanto al lector asiduo, como al esporádico  una compañía y/o un refugio en cualquier circunstancia: esperas en consultas médicas, aeropuertos, trayectos de autobús o largos viajes. Es muy artístico mostrar espacios dedicados cuidadosamente a la lectura: un sillón ante una chimenea, una camilla delante de una ventana, una biblioteca perfectamente surtida y acondicionada… Pero ¿quién no ha leído en la piscina, en la peluquería, en una terraza de un bar, en la cama, e incluso en el cuarto de baño?

 8.- El derecho a “picotear”.

El derecho a picotear está relacionado con la falta de tiempo (a veces de ganas) para leer en forma completa un libro, pero nos permite abrirlo por cualquier página, hojearlo, leer un poco y después dejarlo para otro momento habiendo disfrutado de ese pequeño aperitivo.

No es infrecuente estar leyendo varios libros a la vez, abrir uno de ellos, reconocer que no es el apetecido en ese momento y optar por otro. O leer un fragmento de una obra nueva para decidir si la elegiremos o no. O volver a un libro ya leído en busca de una cita concreta. O releer al azar una parte de un libro que es especialmente querido por nosotros, sin salir nunca decepcionados.

Cada uno debe poder aproximarse al libro cuando y como quiera.

 9.- El derecho a leer en voz alta.

El derecho a leer en voz alta nos anima a  declamar para que otros nos oigan, a escuchar a un buen rapsoda, a dar vida al texto… Todo ello permite que otros compartan con nosotros nuestro gusto por la lectura y crea a la vez  mundos imaginarios colectivos. Los sonidos de las palabras son la música que acompaña a la historia que estamos leyendo.

Desde hace unos años, el  9 de marzo se celebra el Día Mundial de la Lectura en voz alta, para celebrar el poder de la palabra compartida.  

  10.- El derecho a guardar silencio.

Por último,  el derecho a callarnos, a guardar silencio sobre lo leído, a no pronunciarnos  nos coloca de nuevo ante la lectura como un acto íntimo, como una elección que no estamos obligados a justificar. Nuestros motivos para elegir un texto, nuestras opiniones sobre el mismo nos pertenecen y no hay por qué, si no queremos, rendir cuentas sobre nuestros gustos o valoraciones.

arbol de libros

No se trata de enaltecer obras mediocres, ramplonas  o  incluso vulgares; mucho menos de enorgullecerse de la ignorancia. Muy al contrario:  si somos lo que comemos y también somos lo que leemos, debemos alimentarnos bien.

Como lectores debemos aspirar a formar nuestro gusto y nuestro espíritu crítico con cierta solidez. Hay que recordar que estos derechos están escritos inicialmente pensando en los adolescentes y jóvenes que se acercan, por vez primera de forma individual, a la lectura.

Son muy de agradecer las sugerencias de lecturas para el futuro, las recomendaciones de un autor o un texto y las opiniones que con frecuencia nos guían y nos descubren obras que de otro modo tal vez no hubieran llegado a nosotros. 

Pero lo  cierto es que, en ocasiones,  el juicio desdeñoso  de determinadas élites que se autoproclaman superiores intelectualmente y que miran con burla a quienes no reverencian lo que la crítica “autorizada” estima como valioso, resulta un poco… ¿cansino?

 

Nos vemos leyendo


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Inaguracion del curso 2016/17 en la Biblioteca. Road Dahl.

Categoría: NOTICIAS el día 2016-10-21 22:51:01

Durante los días 13 y 14 de Octubre se ha celebrado la inaguración de la Biblioteca en el Curso Escolar 2016/17, con la figura de Road Dahl con motivo del centenario de su nacimiento.

El grupo "Leer Juntos", se ha unido a la celebración, ayudando en la ambientación de la biblioteca y preparando una serie de actividades sobre la figura y obra del autor:

  • Exposición de alguno de sus libros.
  • Carteles
  • Realización de sopas de letras
  • Juegos con Memories

Puedes ver aquí, algunas de las fotos del evento:

 

 

 Además los chicos y chicas del CEIP Parque Goya pudieron ver el siguiente video explicativo de la biografía de Road Dhal:

 

 

A continuación, puedes leer una biografía detallada:

 

Roald Dahl: Una historia extraordinaria

Catador de tabletas de chocolate Cadbury, funcionario de la compañía Shell en Tanzania, piloto de la Royal Air Force (RAF) durante la Segunda Guerra Mundial, guionista de cine, autor de docenas de relatos, inventor e incluso, según su última biografía, agente secreto al servicio de Su Graciosa Majestad. Si a la lista añadimos la ascendencia noruega y su fabulosa estatura (medía cerca de dos metros), seguro que hasta el más despistado sabe que estamos hablando del extraordinario Road Dahl.

Pocos autores pueden presumir de una biografía tan apasionante y singular como el autor galés, y menos aún de gozar del respeto y adoración de lectores de todas las edades. ¿Quién no ha disfrutado como un enano con los Gremlins de Joe Dante, inspirados en esas pequeñas y malévolas criaturas ideadas por Dahl? ¿Quién no ha deseado, al abrir una tableta de chocolate, que le tocase un boleto dorado para adentrarse en la estrambótica fábrica de Willy Wonka? ¿Quién no ha esperado con avidez que Matilda diese un buen escarmiento a la señorita Trunchbull y a sus desagradables padres?

Pocas veces un libro extraordinario esconde a una persona extraordinaria, pero el caso de Roald Dahl es una de esas excepciones a la norma. Resulta difícil separar al hombre de acción que fue, con sus excentricidades y contradicciones, de su disparatado legado. Roald Dahl vio la luz el 13 de septiembre de 1916 en Llandaff, una pequeña ciudad al sur de Gales, hoy distrito de Cardiff. Criado en el seno de una numerosa y poco convencional familia de emigrantes noruegos, la niñez de Roald, como él mismo describe en Boy (relatos de infancia), sería agridulce y marcada por la prematura pérdida de una de sus hermanas y de su padre. Los felices veraneos en los fiordos noruegos, las travesuras escolares, y la morriña del hogar y los profesores, crueles y dickensianos, que sufrió en los internados ingleses, dejan huella en un joven Roald que destaca pronto por su ingenio, imaginación e indisciplina. Acabada la escuela, desdeña la idea de estudiar en Oxford o Cambridge: su sueño consiste en vivir toda suerte de aventuras en los oscuros confines del Imperio. Con esta ambición, inicia su carrera profesional en la petrolera Shell, que lo destina a Tanzania al poco tiempo. Corre el año 1936 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial convierte lo que iba a ser una breve aventura en un periplo de más de diez años por África Oriental y Oriente Medio. Desde el inicio de la contienda, Roald se une a la RAF para servir como piloto de combate. En los siguientes meses participa en diversas campañas en Grecia, Libia, Egipto, Palestina, Irak, Siria o Egipto, hasta que un aterrizaje fallido, en 1940, le obliga a pasar más de seis meses de dura convalecencia. Las experiencias de estos años de guerra le sirvieron para atesorar muchas de las anécdotas que más tarde publicaría en el Saturday Evening Post y en los diez relatos recogidos en Over to You (1946).

 

Roald Dahl

 

 La carrera literaria de Roald Dahl estaba a punto de comenzar. En 1942, aún con secuelas por el accidente, fue trasladado a Washington para permanecer allí como mando aéreo. Es en esta época cuando nace el mito: ¿fue realmente Roald Dahl ese trasunto de James Bond del que hablan sus últimos biógrafos? Nada nos hace suponer que no pudiera haber sido así. Sin duda, tanto su llamativo físico (altísimo, apuesto) como su brillante personalidad atrajeron a no pocas féminas. También amistades como la de C. S. Forester, autor de La reina de África (la novela magistralmente adaptada a la gran pantalla por John Huston en 1951), y el culpable de alentar al joven piloto para que escribiese sus anécdotas en el desierto. El resultado fue “Derribado en Libia” (“Shot Down Over Libya”), más tarde conocido como “Pan comido” (“A Piece of Cake”), su primer relato breve (incluido en Over to you y por lo tanto recogido en los Cuentos completos). Las mil libras que recibe como pago suponen el impulso definitivo para que Dahl se aleje del espionaje y las intrigas políticas (que no de las faldas), y se dedique a publicar sus relatos en revistas como The New Yorker o Harper’s. En poco más de diez años, se consagrará como escritor de primera fila.

Si bien inició su carrera como cuentista para adultos, cabe hacer un paréntesis para destacar Los Gremlins (1946), un encargo de Walt Disney sobre unos traviesos duendecillos que hacen de las suyas entre los aeroplanos de la RAF. Aunque la historia acabaría acumulando polvo en un cajón, las pequeñas criaturas de Roald Dahl estaban destinadas a convertirse en uno de los iconos fetiche de toda una generación. Cuarenta años más tarde, un tal Steven Spielberg decide recuperar a estos divertidos personajes como inspiración para la película del amigo Joe Dante que producirá: nacen Los Gremlins (1984), a la que seguirá una posterior secuela en 1990.

 La aparente facilidad con la que se pasó, exitosamente, a un género tan difícil como el infantil demuestra que estamos ante un gigante de la ficción. Sus historias para niños son casi más irreverentes e incorrectas que las destinadas a un público adulto. En efecto, es tan sutil la línea que separa a ambas audiencias en la obra de Dahl (y este es uno de los rasgos más sobresalientes y distintivos de su obra), que el lector adulto se asombrará disfrutando tanto de relatos como “La subida al cielo” (“Way Up to Heaven”) como de Matilda (1988). Su retorcido sentido del humor, así como su espléndida e inagotable imaginación, hacen del galés un escritor tan políticamente incorrecto y divertido que es imposible no situarlo en el panteón de honor de los grandes escritores fantásticos.

Matilda

 

En los años 60, Roald Dahl, ya por entonces autor de prestigio a ambos lados del Atlántico, inicia su etapa más fecunda. La CBS retransmitirá Way Out, una serie presentada por el propio Dahl al estilo de Alfred Hitchcock Presenta, y el mismísimo director de Vértigo (1958) se encargará de adaptar varias de sus historias: Hombre del Sur (Man from the South), primero en los años 60 y más tarde en 1985, con John Huston y Tippi Hedren en el reparto; o Cordero asado (Lamb to Slaughter), nominada a los Emmy. De esta década datan también las dos incursiones del narrador en el mundo del cine: como guionista de Sólo se vive dos veces (You Only Live Twice, Lewis Gilbert, 1967), la quinta cinta de James Bond, y de otra novela de su amigo Ian Fleming, Chitty Chitty Bang Bang (Ken Hughes, 1968), con Dick van Dyke interpretando al loco inventor de un coche volador.

La relación de Roald con el cine no se limita a sus incursiones como guionista o presentador. Sus relatos para niños eran (y son) carne de celuloide. El estilo cinematográfico de sus historias, y su rico y grotesco imaginario, ha propiciado que sus cuentos sean llevados a la pantalla, con mayor o menor éxito, en varias ocasiones. La primera adaptación sería, cómo no, la de Charlie y la fábrica de chocolate. El propio autor colaboraría con David Seltzer en la realización del guión de Un mundo de fantasía, como se tituló en castellano Willy Wonka & The Chocolate Factory (Mel Stuart, 1971) y, aunque al parecer no quedó satisfecho con el resultado, la acertada interpretación de Gene Wilder conseguiría que el extravagante Willy Wonka entrase a formar parte de la cultura popular. Le seguirían La maldición de las brujas (The Witches, Nicolas Roeg, 1990), una adaptación bastante regular con Angelica Huston en el papel de gran bruja; las dos adaptaciones debidas a Tim Burton, James y el melocotón gigante (James and The Giant Peach, Henry Selick, 1996) y Charlie y la fábrica de chocolate (ésta sí dirigida por Burton en 2005); la Matilda de Danny de Vito (1996); y la que, sin discusión, es la mejor película basada en un libro, El superzorro (2006) de Roald Dahl: Fantástico Sr. Fox (Fantastic Mr. Fox, 2009) de Wes Anderson.

 Las brujas de Dahl; calvas, malvadas, no tienen dedos en los pies y escupen saliva azul. Ilustración de Quentin Blake

Dahl siempre explicó su salto a ficción infantil (un género equivocadamente considerado menor), como consecuencia natural de tener hijos. Los cuentos que con los que entretenía a sus hijos están en el germen de sus primeras historias para niños (a excepción de Los Gremlins). Encerrado en una diminuta cabaña al fondo del jardín de su casa del sur de Inglaterra, Roald Dahl fabricó algunas de las historias más queridas e inolvidables de la literatura infantil. La primera en publicarse sería James y el melocotón gigante (1961); después, vendrían Charlie y la fábrica de chocolate, El dedo mágico, El Superzorro, La maravillosa medicina de Jorge, El gran gigante bonachón, Las brujas o Matilda, entre otras. El inagotable ingenio de Roald para crear todo tipo de historias, a cada cual más macabra y fantástica, sólo encontraría rival en la leucemia que acabaría con su vida el 23 de noviembre de 1990.

Dos son las herramientas básicas que, en palabras de Roald Dahl, debe manejar un buen narrador de ficción infantil: un argumento de primera clase y una gran capacidad de inventiva. La manera del gran gigante bonachón, Roald Dahl ha conseguido hacernos soñar durante más de cincuenta años con melocotoneros gigantes, cascadas de chocolate y árboles en los que crecen manzanas de caramelo. Y, sobre todo, nos ha demostrado que las abuelitas pueden ser señoras de armas tomar que fuman puros y lo saben todo sobre las brujas, y que hasta el niño más indefenso puede hacer frente a un mundo de adultos despiadados y tragedias impredecibles gracias a la magia o, simplemente, haciendo uso de su ingenio.  

 


Nos vemos leyendo.

 


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