PABLO Y LA NOCHE DE HALLOWEEN
Categoría: EXPRÉSATE el día 2010-11-04 18:31:31
Esta es la historia de un jovencito muy especial, pues nunca tenía miedo a nada. Estaba muy ilusionado con la noche de Halloween.
Todos los años Pablo y sus amigos celebraban esa noche de manera muy especial. Este año decidieron que lo mejor era ir a pasar un fin de semana a una casa que, según se decía, estaba abandonada y encantada. No puedo dormir en toda la noche, nervioso y pensando que sus amigos eran unos miedosos.
Y llegó tan deseado día. Cuando apenas había amanecido se reunieron todos los amigos en casa de Pablo y, con todas sus mochilas, se pusieron en camino hacia dicho lugar.
Cuando llegaron a la casa, lo primero que vieron a través de la ventana, fue la figura de un hombre. Se miraron todos con asombro. Entraron en la casa y dieron una vuelta por ella. Más tarde se repartieron las habitaciones en dos grupos.
La casa era impresionante, pues era muy grande. Estaba llena de candelabros y de grandes telarañas. Por la noche, después de cenar, Pablo dijo que se iba a la cama, que estaba muy cansado. Se fueron todos. A las doce de la noche les despertó un ruido muy extraño.
Cuando se despertaron vieron delante de ellos una figura toda blanca, con sus cadenas alrededor de él, y gritando:
-Uuuuuuuuu...
Todos salieron corriendo menos Pablo. Él, aunque salió detrás de ellos, ya no los vió. Se levantó una grandísima tormenta con enormes truenos y relámpagos. Siguió andando por el pasillo largo y se encontró con una figura completamente de negro. Cuando se acercó para preguntarle por sus amigos, vio que la cabeza la tenía en la mano.
Pablo sí se asustó y salió corriendo y gritando:
- Socorro, socorro, no me dejéis solo.
De pronto, vio una puerta, la abrió y era un patio de la casa y dentro había un cementerio. Salió y, cuando iba andando, oyó detrás de él sin ver a nadie:
- Paaaablo... Paaaaablo...
Las voces provenían de ultratumba. Empezó a sudar y a temblar y siguió corriendo. A sus pasos oía ruidos como si se moviera la tierra y de pronto vio salir manos de debajo de ella y que le agarraban los pies.
Tenía ya tanto miedo que se desmayó y, cuando se despertó, se encontró rodeado de esqueletos negros con huesos blancos que salían de las tumbas. Cuando consiguió escapar de ellos, se fue hacia la casa.
Ahí estaban los amigos sentados alrededor del calor de
Firmado: Mª Carmen



