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Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-28 23:28:17
UN VERANO DIFERENTE
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-28 22:46:27
UN LARGO DÍA
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-28 22:44:13
Es un día difícil de olvidar pero fácil de recordar.
Un 31 de Julio de 2005 me desperté temprano para ir de excursión con los amigos de mis padres, ya que mis padres no podían llevarme. Yo tan solo tenía 9 años, era una niña, no me enteraba practicamente de las cosas.
Como decía, aquel día salimos temprano de excursión. Cuando llegamos a Panticosa, nuestro destino, lo primero que hicimos fue montarnos en un funicular, luego nos pusimos a caminar, queríamos ir al ibón de los Asnos. Una vez allí, comimos en las orillas del ibón, jugué con mis amigos... A media tarde volvimos a casa, había sido un día divertido, yo estaba muy contenta. Cuando llegamos a Zuera, recuerdo que los amigos de mis padres llamaron a mis padres para decirles que ya habíamos llegado y que se reunieran con ellos.
Al poco rato de llegar mis padres, me fijé en que a mi padre le llamaron y se fue, supongo que a mi madre le diría a dónde iba, pero a mí no me dijeron nada, yo tampoco le di importancia y seguí jugando. Más tarde yo fui a casa de mis abuelos (los padres de mi madre) que viven al lado de mi casa, mientras mi madre se fue con mi padre aunque yo no lo sabía.
Les estaba contando a mis abuelos lo bien que me lo había pasado, cuando de repente suena el teléfono, lo cogió mi abuela, estuvo hablando con mi madre, mi abuela me pasó el teléfono y mi madre empezó a hablar conmigo, me contó que mi abuelo se había muerto, yo en ese momento no supe reaccionar aunque cuando colgué me eché a llorar y mi abuela me abrazó.
Yo sabía que mi abuelo estaba enfermo, pero nunca pensé que iba a llegar ese día, no te haces a la idea de que ya nunca más lo vas a ver. Era la primera persona cercana que se me iba y no me lo podía creer,todo había pasado tan deprisa que no me había dado tiempo de verlo por última vez.
Siempre lo tengo muy presente, sobre todo cuando voy a casa de mi abuela (su mujer) y veo su foto encima de la televisón, creo que es la última foto que se hizo antes de estar enfermo.
Llegó su momento y al fin pudo descansar tranquilo, murió en casa rodeado de la gente que le quería. Espero que en sus últimos días él se acordara de mi y de mi familia, y se fuera feliz.
Lo más duro es su ausencia en actos familiares, le echamos en falta, aunque para nosotros siempre está presente.
Recuerdos
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-28 22:19:26
Normalmente tendemos a hablar de nuestros momentos más felices y alegres: cómo han sido, con quién los hemos pasado, cuándo han pasado, etc... Pero en ocasiones nuestra vida puede estar marcada por algún momento, no precisamente alegre sino todo lo contrario, que intentamos olvidar aunque en ocasiones nos resulta muy difícil o simplemente lo intentamos superar. Cuando nos encontramos con uno de estos momentos nos cuesta hablar de ello con otras personas, y por supuesto nos lleva un tiempo asimilarlo.
Desde que era pequeña me he encontrado con este tipo de momentos y me han resultado difíciles de asimilar, así como me ha costado mostrar mis sentimientos en esa situación. Ya con seis años perdí a mi abuelo materno, y eso me provocó la sensación de que se me caía el mundo encima, pero realmente fue a los once años cuando más experimenté esta situación: uno de mis mejores amigos lo estaba pasando bastante mal por culpa de una grave enfermedad.
Pienso que cualquier pérdida nos marca, pero a mí en especial ésta es la que más me ha marcado, y me ha dejado huella, ya que para cualquier niño resulta muy difícil ver cómo tu amigo está enfermo y posteriormente perderlo. El día que me enteré de que lo había perdido para siempre, y que no lo volvería a ver, me derrumbé y, aunque al principio intenté mantener la calma, llegó un momento en el que no pude más y me eché a llorar; aún me acuerdo de lo mal que lo pasé el día de su entierro. Al igual que otros de mis compañeros, no podía entender por qué le había tenido que pasar esto a nuestro amigo.
No puedo evitar acordarme de él y de los buenos momentos que pasé en su compañía: cómo jugaba con mi hermano y la ilusión que le hacía que su segundo nombre (el de mi hermano) fuera como el suyo, los días que quedábamos para jugar en casa de algún otro amigo, cuando quedábamos para salir por ahí los domingos. Así como también me acuerdo de las últimas veces que le vi: de lo feliz que se ponía cuando los compañeros de clase íbamos a verlo casi cada sábado o domingo. A veces, mirando fotos en las que salgo con él y otros compañeros, me emociono al pensar en él como, ahora mismo, al escribir este texto, y me es inevitable llorar. Sin embargo, aunque me emocione, no le quiero olvidar y, a menudo, me pregunto cómo sería ahora, qué haría, qué estudiaría, si todavía seríamos buenos amigos, etc.….
Un año después perdí a mi otro abuelo; lo pasé mal, me resultó otra situación difícil de asimilar pero, sin duda, como la pérdida de mi amigo no encuentro una situación peor a lo largo de mi vida. No es que no sienta la pérdida de mis abuelos, les quiero y guardo muy buenos recuerdos de ellos pero, claro, no es lo mismo morir cuando uno ya ha alcanzado cierta edad que cuando uno es todavía un niño, alegre, muy activo, lleno de vitalidad e ilusión.
Me resulta muy difícil explicar mis sentimientos, ya que me emociono rápidamente y sé que, al igual que yo, muchas otras personas que le conocían, sienten lo mismo y sé que al leer esto, a más de uno le habrá venido a la cabeza su nombre y algún recuerdo que tengan de él. Han pasado ya cinco años, pero mi amigo sigue “vivo” en mi pensamiento.
Campeones del Mundial.
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-28 22:03:52
El tema que he elegido para esta redacción, está nuevamente relacionado con el deporte.
Todo empezó el mes de junio de 2010, cuando España, ya clasificada para el mundial de Sudáfrica, se disponía a jugar su primer encuentro contra Suiza.
Iban pasando los días y la selección española se imponía a todos sus rivales. Cada vez la gente se iba ilusionando más con el juego de "La Roja", hasta que llegó el gran día. Aquel 11 de julio que todo el mundo estábamos esperando, fue el mejor día de mi vida.
Esa tarde, estaba cenando y viendo el partido con mis amigos, en el bar "Gaudium", como con los anteriores encuentros. Aquella noche todo el mundo estaba muy nervioso, era la primera vez que España llegaba a una final mundialista.
El partido acabó con el resultado de empate a cero, por lo que se tuvo que hacer prórroga. Aquellos treinta minutos fueron los más emocionantes de mi vida. El gol marcado por Andresito Iniesta supuso en mí, una sensación de infarto, pero a la vez de alegría, que nunca había vivido antes. Nada más acabar el partido, todos los que estábamos en el bar, empezamos a saltar y a abrazarnos unos a otros. Luego nos fuimos a la fuente del pueblo para celebrarlo, y más de algún amigo no pudo sostener las lágrimas. La fiesta continuaba y más tarde, dejamos la fuente para ir a las piscinas, donde los gritos y los llantos continuaban.
Una vez que nos relajamos todos un poco, volvimos a ir al bar a beber un poco, hasta que se nos hicieron las cinco de la madrugada, y nos marchamos todos para casa a descansar un poco.
Aquella noche calurosa del once de julio del 2010 fue el día más alegre y feliz de toda mi vida.
Ángel.
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-28 20:31:47
Mi abuelo ya había sufrido una operación de estómago tras su jubilación, de la que salió sin ningún problema, pero más adelante, más o menos cuando yo acababa de cumplir diez años, le diagnosticaron cáncer de próstata, por lo que tuvo que operarse y, afortunadamente, salió todo bien y se lo pudieron controlar.
Después de pasar dos años y medio más o menos, en los cuales él hacía vida normal, haciéndose revisiones cada determinado tiempo, lo volvieron a ingresar. Al principio no me preocupé, ya que como había salido todo bien en la anterior operación, y mi familia me tranquilizaba bastante, pensaba que simplemente era una operación sencilla que había que hacerle y ya está, y luego volvería a casa otra vez como siempre.
Lo que no me esperaba es que tuviera que estar todo el año yendo y viniendo del hospital, porque siempre lo tenían que ingresar por una cosa o por otra. El 2007 fue un año duro para él, pero también lo fue para mi abuela, ya que ella era la que lo cuidaba constantemente en el hospital y en casa.
Hasta el momento no me percataba de lo que realmente le estaba pasando a mi abuelo, pero en cuanto vi que no iba a poder pasar con nosotros las Navidades porque estaba en el hospital, enseguida me di cuenta de que era grave.
Sentí mucho su ausencia, eché de menos su risa y su simpatía, pero sobre todo sentí un vacío muy grande cuando mi padre me dijo que de ésta ya no salía. Al principio me costó entenderlo, porque no me quería hacer a la idea. Pero sí, mi padre lo que pretendía al decirme eso era que mi abuelo poco a poco se estaba muriendo, y en cierto modo, fue duro que me lo dijera de una forma tan directa, pero luego entendí que eso me ayudó a ir haciéndome a la idea y, cuando llegara el momento, sufrir menos.
Primero, como he dicho, faltó en las Navidades, y luego también en la primera comunión de mi prima más pequeña. Ese día nunca se me olvidará, ya que después de la celebración fuimos todos a verlo al hospital y se alegró mucho, sobre todo cuando vio a mi prima con el vestido entrar en la habitación. Nunca le había visto sonreír tanto, supongo que valoró mucho que nos acordáramos de él ese día, y claro, ¿cómo no nos íbamos a acordar?.
Pasaron unos meses y volvió a casa, me acuerdo de que siempre que lo iba a visitar estaba sentado en el mismo sillón, y sacando siempre la sonrisa que lo caracterizaba. Desde entonces, a ese sillón le tengo demasiado cariño.
Las Navidades de ese año las pasó con nosotros, y por un momento sentí que había esperanzas de que aquello de lo que me había advertido mi padre tardara en llegar mucho más tiempo, pero lo que no sabía era que al mes siguiente, una mañana de martes, el 17 de Enero, nos iba a llamar mi tío avisando de la muerte de mi único abuelo.
Al principio, como todo, fue un poco duro, ya que además de que fuera la primera persona tan cercana que se me moría, era el único abuelo que tenía y que había conocido, y tenía una relación especial con él, entre otras cosas porque siempre nos sabíamos sacar una sonrisa el uno al otro, y era una persona que me transmitía mucha paz y tranquilidad, cosa que desde que no está en ocasiones echo mucho en falta.
Una vez me contó mi madre que el motivo de que me llamaran Julia fue por la madre de mi abuelo, también llamada así, que murió de una pulmonía cuando éste solo tenía 6 años, y fue muy importante para él el hecho de que me llamaran así. Eso me alegró mucho porque ya que le faltó una madre toda la vida, por lo menos se sintió mejor al saber que ese nombre lo llevaba una de sus nietas, y me sentí muy bien al saberlo.
Desde que murió, cada vez que voy a visitar a mi abuela no dejo de mirar el banco donde él pasaba las tardes de verano, y donde yo he jugado con él muchas veces de pequeña, y ahí es cuando me doy cuenta de la falta que me hace y de cómo no, lo mucho que echo de menos su sonrisa.
La unica muerte que he sufrido.
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-28 17:46:16
Mi abuela María Antonia, sufría alzheimer, lo sufrió los tres años antes de morir.
Crió a siete hijos,y su último año de vida se lo pasó de casa en casa de cada uno de los siete.
Estaba mes y pico con cada hijo, rondando de ciudad en ciudad sin saber siquiera dónde estaba. Por esos tiempos no reconocía ni a sus propios hijos, y como podréis imaginar, aún menos a los nietos.
Es muy duro para alguien, y más para un hijo, que tu propia madre, la que físicamente aparenta estar bien, te esté continuamente preguntando: ¿Y tú quién eres? Recuerdo la cara que ponía mi madre cuando mi abuela se lo preguntaba.
Se le entristecían los ojos de una forma increíble, al ver que su madre había perdido absolutamente el norte, estaba perdida, viviendo por vivir..
Recuerdo que solo podía comer puré, y que lo detestaba. Nunca le había gustado la comida triturada, pero sus dientes no tenían fuerza ni para comerse un triste trozo de sandía..
Se pasaba dos horas delante del plato, y nunca se comía ni un cuarto de lo que le ponían..
Siempre que llegaba a casa del colegio, no paraba de repetirme lo aburrida que era su vida, y lo cansada que estaba... ni dejaba de preguntarme cuántos años tenía, por supuesto no tenía ni la mínima idea de que yo era su nieta... y eso también es duro.
Por fín llego el día, una tía mía llamó a mi madre, y ella muy seria solo le contestó: enseguida vamos para allá.
Yo miré a mi madre, ella no me dijo nada, e instantáneamente abrió el armario de la ropa y empezó a sacar ropa negra. Mientras la iba doblando, empecé a ver cómo se le movía el labio inferior. Le temblaba mucho, hasta que no pudo aguantarse más las ganas y empezó a llorar. Ahí fue cuando me dijo entre lágrimas que mi abuela había muerto. Yo solo tenía nueve años, así que decidieron que era mejor que no fuera al entierro.
La verdad es que lloré pero no porque se hubiera muerto, sino por ver llorar a mi madre... sabía que mi abuela ya no era feliz y no tenía ningún sentido vivir como ella vivía, sin saber apenas ya ni quién era ella misma. Puesto que alguien es quién es, por lo que ha ido haciendo a lo largo de su vida, y por los recuerdos que le quedan de ello. Aquella mujer no sabía ni quién era los ultimos meses antes de morir, por eso supe en cuanto me dijeron que había muerto, que estaría sin duda mejor en otro sitio, fuera cual fuera.
El mejor concierto de mi vida.
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-27 23:23:31
Uno de los días más maravillosos de mi vida fue un 11 de Octubre de 2009. Era el concierto de Fondo Flamenco, ¡ mi grupo favorito !. Mis amigas y yo no nos lo podíamos creer.
El concierto empezaba a las nueve y media de la noche. Lo peor fue la larguísima cola que tuvimos que hacer desde las cuatro y media de la tarde. Pero en definitiva, esa espera mereció la pena. Para la espera nos llevamos comida y bebida, y también nos estuvimos pintando con rotulador permanente el nombre de nuestros ídolos: Astola, Rafael y Antonio, que así se llaman los cantantes del grupo.
A las siete y media fueron abriendo las puertas del Pabellón Príncipe Felipe. Nosotras, como unas locas, nos echamos a correr para coger sitio en la primera fila. Pero no pudimos. Nos conformamos con verlos en la cuarta fila, desde la que también se veía genial.
Y ahí, sentadas en el suelo, estuvimos esperando otras dos eternas horas hasta que empezara la actuación.
Pasaron las dos horas, y llegó el momento que tanto tiempo llevábamos esperando. ¡ Yo creía que estaba soñando, no podía creer lo que estaba viviendo !.
Y ya, salieron los Tres. . .
Con la primera canción, no pude contener las lágrimas de la emoción que llevaba, era mi sueño hecho realidad.
Fue uno de los mejores momentos de mi vida. Nunca olvidaré aquel día, en el que disfruté como si volviera a ser una niña.
Aquí os dejo con una canción que me encanta. Espero que os guste.
http://www.youtube.com/watch?v=6_t8Pod64d8
Claudia :D
Lo mejor de mi vida
Categoría: Momentos que marcan el día 2010-10-27 22:33:50
Siempre pensé que el engañar a una pareja no es algo meramente físico, sino senntimental y psicológico.
Pero... ¿Qué importan los principios cuando quieres luchar por lo que realmente ansías, deseas y amas con todas tus fuerzas?
Hace ya un tiempo, le conocí, no podía haber más incidentes en nuestra contra, pero nada nos importó, quedábamos tardes enteras a escondidas del mundo en cualquier parque de la ciudad... Nos conformábamos tan solo con mirarnos, cerciorarnos de que todo eso era cierto, no importaba un silencio o inocentes y tímidas, pero valientes palabras que iban desmintiendo todo aquello...
Él estaba empezando a ser la única persona en la que pensaba, con quien hablaba tantas horas, a quien le confiaba mis sentimientos... Ocultamos todo esto a nuestras familias, amigos y por supuesto respectivas parejas, pero veíamos que esto no podía continuar así, no merecían la frialdad del engaño, ni el trato que en esas últimas semanas estaban recibiendo de las personas con las que tantos meses llevaban compartiendo con nosotros.
Yo no sabía cómo explicarle al que era entonces el chico con el que supuestamente compartía todo esto, que me había enamorado perdidamente de otra persona...
Para mi sorpresa, él se me adelantó, se había dado cuenta de todo y evidentemente no quiso continuar conmigo. En ese momento me sentí infinitamente bien y mal a la vez.
Por una parte, era libre, para poder estar con Él, pero por otro lado, sé que había causado daños inmerecidos.
Cuando Él, siguió este proceso con la que era su novia, los dos supimos que nos esperaba lo que más deseábamos, por lo que llevabamos semanas esperando con tantas ganas, el poder cogernos de la mano sin mirar a los lados, poderle besar siempre que quisiera, poder decirle tantas cosas sin sentirme mal por los engaños... A pesar de que habíamos pagado un alto precio, aparte del sentimiento de culpabilidad, jamás, jamás, en toda mi vida me había sentido tan bien, como en ese momento, el momento en el que vi todo tan claro, y tan sencillo después de todo el mal que habíamos causado...
Por fín podíamos estar juntos, todos los meses que llevo a su lado me hacen sentirme aún más viva, hacen que busque nuevos adjetivos a tan nuevos sentimientos que en mí han aparecido.
No puedo resumir en un solo día "El mejor día de mi vida", pues cada momento que tan solo pienso en que esto es real es pura felicidad la que siento, cada vez que cuento las horas que faltan para vernos de nuevo, y sin duda, cada vez que puedo abrazarle, besarle, mirarle, decirle tantas cosas, y sentir tantas otras por su parte... Cada uno de esos momentos son los mejores de mi vida.
Sé que cada individuo que observa desde fuera todo esto, o que lee estas palabras, puede incluso pensar "Pobre insensata, tan joven y ya cree que es un amor para toda la vida, ya crecerá y se dará cuenta de que la vida no solo es eso" o lo que un día me dijo mi profesora de teatro: "El amor es una enajenación mental transitoria, ya crecerás, te casarás y te darás cuenta", a todos aquellos insensatos, o simplemente inocentes personajes, yo os contesto: Cuando lo experimenteís, ya que evidentemente ese momento aún no os ha llegado, no solo me daréis la razón, sino que veréis que me quedo más que corta.
Yo no puedo decir que este amor, durará toda la vida, pero sé que si se acaba, para mí vivir, será no morir.
S i l v i a
Entrevista con el Vampitro - Anne Rice
Categoría: Una cita, un libro. el día 2010-10-27 21:45:22
">> -Quiero morir. Mátame. Mátame -dije al
vampiro-. Ahora soy culpable de asesinato. Así no
puedo vivir.
>>Se rió con la impaciencia de la gente que escucha
las malas mentiras de los demás. Y luego, de improviso,
me atacó como no lo había hecho con el otro hombre.
Luché contra él desesperadamente. Puse mis
botas contra su pecho y le pateé con toda la fuerza
que pude, sintiendo sus dientes clavados en mi garganta
y la fiebre golpeándome las sienes. Y, con un
movimiento de todo su cuerpo, demasiado rápido
para que yo lo viera, súbitamente estaba de pie,
mirándome desdeñosamente, desde el pie de la escalera.
>>-Pensé que querías morir, Louis - dijo.
El muchacho hizo un sonido abrupto y suave
cuando el vampiro pronunció su nombre. El vampiro
se percató y dijo rapidamente:
-Sí, ése es mi nombre. Bien; me quedé echado,
enfrentando a mi propia cobardía y fatuidad -dijo-.
Quizá con ese enfrentamiento tan directo, yo, con el tiempo,
pudiera haber ganado el valor necesario para
suicidarme y no quedarme gimiendo y rogando a
otros que lo hicieran por mi sufrimiento cotidiano, al que
encontré tan necesario como el arrepentimiento en
el confesionario; esperando verdaderamente que la
muerte me encontrara inconsciente y merecedor del
perdón eterno. "

Este es un fragmento del libro "Entrevista con el Vampiro"
de Anne Rice, escritora natural de Nueva Orleans.
Esta obra, pertenece a la saga "Crónicas Vampíricas", a la que le siguen varios títulos más.
De todos los libros que he leído éste, es sin duda de mis preferidos, pero no podría
decidirme por uno... Cada libro para mí es una historia diferente, que te introduce en un mundo nuevo y extraño, bonito por sus personajes, situaciones, sentimientos, que hacen que caigas en sus atrayentes y adictivas palabras por completo... Y que nada tiene que ver con lo que podíamos conocer hasta ahora.
Horrible a su vez, por descubrir que efectivamente, todo es mentira.
En el fragmento que he citado, se cuenta la escena en la que Louis, protagonista de este primer libro de la saga, es convertido en vampiro por Lestat, en principio, en contra de su voluntad.
Me encanta esta parte, porque resalta a la luz, lo cobardes que podríamos llegar a ser los humanos a la hora del final, yo soy de esas personas que no teme a su propia muerte, pero al leer estas palabras dudo de si en el momento en el que a mí me llegue la hora, que espero sea dentro de muchas décadas, tendré ese miedo tan fuerte a morir, que prefiera lo desconocido y aventurado como es para Louis la "vida" de vampiro, al ritmo natural de mi existencia.
La verdad, no soy una persona creyente, pero me alegraría saber que tras esto a lo que llamamos vida, hubiese algo más, una continuación, o un paso a un nivel superior, quizá a otra dimensión... No sé, ni lo sabré nunca, a menos que realmente hubiese ese "algo".
Si hoy pudiese saber que no hay nada tras esta vida, buscaría por cada rincón del planeta algún ser como Lestat que pudiera hacerme inmortal, ojalá...
Hay muchísimas cosas por las que vivir, y no me quiero perder ninguna, sé que jamás terminaré de hacer todo lo que me inquieta, pero desde luego, día a día voy consiguiendo lo que me propongo. Este libro realmente me hace reflexionar sobre la vida, sobre lo rápido que se te puede ir de las manos, lo pronto que puede terminar, o lo agonizante que puede llegar a ser no encontrarle el sentido a nada...
En mi opinión, hay que buscarle el sentido a todo menos a la vida, ya que esta idea puede llegar a consumirnos, y así se nos pasarían los días, buscándole la explicación a la existencia, desaprovechándola por completo, quizá esté encriptada en sí misma, la respuesta que todo el mundo busca a esta maravillosa pregunta "¿Por qué?"
Hay que buscar las razones para vivir, no la razón de la vida.
S i l v i a
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