El alma de todas las olmas
Categoría: Relatos 03 el día 2010-01-08 13:34:27
Bella y hermosa Olma. Tu recuerdo está conmigo, la más grande y poderosa que mis ojos han conocido. Olma en la placita de la Virgen de Alcarraz, tu nombre lleva tu hermosura, allí viviste firme y complaciente y ahora que ya no estás, tus raíces persisten debajo de la tierra como las cenizas de un imperio.
¿Cómo hemos sido tan descuidados y te hemos dejado morir? Tu enfermedad era grave, pero quizás si te hubiéramos cuidado mejor y el ermitaño no se hubiese ido de la casa, puede que no te hubieras marchado para siempre, si hubieses estado viva, seguramente no se habrían llevado al Arcángel San Miguel y al Diablo.
Los que a Morata vienen a la Virgen no dejan de visitar, las cárcavas ven a la derecha y la raíz de la Olma allí junto a la Virgen, en su casa está. ¡Olma sílbeme! A tu sombra cuantos buenos ratos nos has hecho pasar, cuantas conversaciones habrás escuchado de los mayores mientras descansaban bajo tu sombra y cuántos secretos te habrás llevado contigo. Y a los niños, ¿los echas de menos a tu alrededor? También a tu sombra jugábamos alegres y felices, cuántas veces te han rodeado nuestros brazos, tú tan grande, nosotros tan pequeños, éramos necesarios muchos niños para poderte abrazar.
Eras tan fuerte y grandiosa que cuando mirábamos tus ramas, estas parecían que tocaban el cielo y cuando hacía viento y movía tus ramas, estas parecían estandartes que hacían reverencias a la Virgen. ¡Te echamos tanto de menos... ¡ y no solo tus vecinos, sino también las golondrinas que ahora no saben dónde hacer sus nidos y corretean dando vueltas perdidas por allí, se posan en tu tronco y lo picotean dándote besos ¿y los gorriones? También se acercan y te besuquean, envidiosos de las golondrinas, y saltan y se comen los bichitos y hormigas que tu les das como una madre que alimenta a sus hijitos, ellos agradecidos entre tus cenizas se ponen a cantar, es un canto triste, casi un lamento, lloran como los demás.
Cuántas veces he deseado que alguna de tus raíces volviera a resurgir como una hija nace de su madre. Si yo tengo otra vida, te iré otra vez a visitar, todas mis amigas estoy segura que desearemos contigo jugar, y juntando nuestros brazos te volveremos a abrazar.
La Virgen está triste sin ti, sin trigos en los campos, sin sombra para segar, todas las tierras están secas y desoladas, aunque sin el diablo más tranquila estás, sufres de no saber por dónde andará y los trapicheos y la maldad que él se traerá. Me despido de ti diciéndote que tú eres el alma de todas las olmas, tus otras compañeras tienen una calle en un barrio del pueblo, “la calle de las olmas”, también ellas murieron de tu misma enfermedad o de pena de vivir sin ti porque tu eras la madre de todas ellas.
Igual que persisten tus raíces, también las nuestras te recordarán porque los vecinos de tu pueblo no dejaran que nadie te olvide, a nuestros venideros se les recordará que tú fuiste la olma más grande y más hermosa que vimos jamás, el alma de todas las olmas.
Felicidad Castellano
Morata de Jiloca














