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EL RETO DE LA VIDA

Categoría: Relatos 02 el día 2010-01-07 21:22:46

En un pequeño pueblo vivía un matrimonio muy humilde con sus hijos: tres eran mujeres y tres varones. Como se ganaba muy poco, tuvieron que marcharse  fuera para vivir mejor, sin embargo siempre que podían volvían al pueblo. Un día para fiestas la madre le compró, al hijo menor, un traje de pana y como para una madre su hijo es el más guapo, así lo hizo saber a sus vecinas, les dijo:

- ¡ Mirad a mi hijo, esta más guapo que las pesetas!

Desde entonces, se quedaron con el apodo de “ las pesetas” y son ya tres generaciones a los que se les conoce por ese apodo, siendo una familia muy querida en el pueblo.

Pasaron unos años, los hijos se fueron casando, uno de ellos que no tenia hijos pensó en adoptar uno y así lo hizo, les dieron un niño de muy pocos días. Estaban muy contentos con el, después de siete años tuvieron una hija natural pero nunca hubo diferencia entre ellos, pues jamás le dijeron que era adoptado. Pero llego el día en que el niño se hizo mayor  y tuvo que ir al servicio militar. Fueron a Zaragoza al sorteo de reclutas, el padre le acompaño. Cual no seria su sorpresa que cuando nombraron su número lo hicieron con unos apellidos distintos a los suyos y por lo tanto él no contestaba. Volvieron a nombrarle y entonces el padre no tuvo mas remedio que decirle la verdad.

- Ese eres tú, pues nosotros te adoptamos.

Entonces el hijo miró fijamente al padre y le dijo:

- ¡Tú siempre serás mi padre!

Por la tarde, cuando regresaron a casa, la madre y las hermanas salieron a la puerta a recibirles, entonces el hijo se abrazó a su madre y le dijo:

- ¡Tú siempre serás mi madre!

Desde entonces nunca se habló del tema y todos siguieron tan felices.
Cuando se casó y tuvo hijos, tanto su mujer como los hijos siempre les dijeron abuelos, como todos los demás.Pero no todo era felicidad, la hija pequeña, Pilar, se puso enferma. Se hizo novia de un chico del mismo pueblo pero los padres de él no la querían porque ellos tenían mejor posición económica. Sin embargo, el joven la quería mucho y para demostrárselo llamó a la madre de la novia y le dijo:

- Señora, yo a su hija nunca la voy a dejar.

Ella marchó a Barcelona y volvió ya curada, se casaron y tuvieron tres hijos.
Los padres de él se hicieron mayores y necesitaron cuidados. Pilar los atendió con cariño y nunca pensó en el sufrimiento que ellos le causaron.
Le gustaba a este matrimonio mucho el pueblo y los padres de él decían que en su casa siempre tendrían un sitio como hijos que eran.
El trabajaba de camarero y tenía bastante relación con las mujeres, cosa que a Pilar le costó bastantes enfados. Con el paso del tiempo, afortunadamente, todo pasó y él le compró una pequeña casa para darle el capricho a Pilar. La restauró totalmente como vivienda para ella, sus hijos y nietos. Todos vienen en vacaciones y son inmensamente felices.

Pilar ya no se acuerda de lo que sufrió por él y siempre que puede aconseja a los jóvenes que tengan paciencia el uno con el otro,pues en su caso mereció la pena.

Pilar Algarate Herrero
Morata de Jiloca
 



Publicado por: José Ramón Olalla | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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