LA ADOLESCENCIA
Categoría: Relatos 02 el día 2010-01-07 21:14:35
Una fantástica estación nos llama hacia la adolescencia, con cariño, a la edad que hemos tenido y que olvidamos a menudo.
Nos sentimos inteligentes, importantes, serios, nosotros y aquellos, que ¿recordáis? Hemos querido, o, al contrario.
La adolescencia es como el alba: tiene sol y sombra. Ella es como el crepúsculo: tiene oscuridad y luz.
El sol que brilla ardiente en los días de julio observa un adolescente, que con una lente en las manos transforma sus rayas en llamas, y las noches perforadas de luna encuentran para poder anunciar con malicia sabia un supuesto eclipse.
Por la mañana, el adolescente tiene la fiebre a 29 grados, al medio día 36 grados y por la noche por debajo de 41 grados. Se podría creer que está enfermo, pero está más que sano. Cuando sufre, está enamorado y el amor es como el catarro, o como la bebida, o como el dolor.
El adolescente se mete en el fuego para salvar a un niño que está encerrado en casa de sus padres irresponsables, pero tiene miedo de que se pueda ahogar en una piscina con agua caliente.
A pesar de todo es valiente. Porque como el marinero se alegra cuando ve la orilla, el adolescente se alegra cuando ve el mar.
Los adolescentes empiezan a luchar sin saber como aparece un arma y mueren defendiendo la vida. Y así, muchos “héroes anónimos” tienen epitafios largos de adolescentes.
El adolescente llora contemplando una abeja que no puede volar, porque tiene las alas mojadas con rocío, y las mismas lágrimas deslizan bajo sus ojos ojerosos cuando lee sobre el vuelo del hombre en cosmos.
Está navegando con su bote, pero pensando que está en un cohete.
El adolescente lee libros de aventuras en la hora de español y escribe los versos en la hora de matemáticas.
Él sigue con el microscopio cada nervio de la hoja, pero no quiere mirar la inscripción que lo insulta con su imperativo: “¡No rompas las flores!”
Fuma escondido, pero solo porque está convencido que los círculos de humo que saca están atraídos por la fuerza centrífuga de los anillos de Saturno.
Al adolescente le gustan todas las estaciones: la primavera y el otoño, el verano y el invierno, y la quinta estación y la sexta también.
Se ríe ruidoso cuando en el cine se besan en la gran pantalla dos amantes, pero sus manos mojadas de emociones acarician con delicadeza otras manos igual de emocionadas.
Por la mañana en cada ser humano renace la maravilla de aquella hoja que se llama “la adolescencia”. ella está llena de emociones esperanzas, tensiones y éxitos. Ella tiene la confianza en la vida, en la amistad, en las virtudes del esfuerzo y del amor.
La adolescencia es la edad en la que aparece el amor limpio. Desde hace mucho tiempo empezando con la aurora de la humanidad los poetas y los artistas han cantado, elogiado, analizado este sentimiento. Hay pocas obras que no están vivas con su soplete creador.
Para los adolescentes el tesoro del amor es interminable; cada chica, cada muchacho se lee el destino en el calor de la mirada en el destino en el calor de la mirada en el encanto de una sonrisa.
El amor siempre es nuevo y siempre joven.
A pesar de estos somos ricos o pobres, fuertes en esta tierra o humildes en la escalera de la jerarquía, con todos sentimientos que la única cosa que nos puede hacer felices es la profundidad con la hora milagrosa de la juventud y está cosa nos hace iguales.
¿Quién tiene la cara hermosa? ¿A quien le brillan los ojos? ¿Sobre que cara la pulsación del corazón hace irradiar irresistible el deseo de felicidad, el vuelvo fantástico del pensamiento, el atrevimiento, el ataque directo?.
Se llama “Juventud”, “Adolescencia” a esta edad la tormenta se interrumpe y el sol aparece sobre el cielo. El no es el símbolo de la existencia, la esperanza y mientras está en el cielo nada está perdido para la humanidad.
Hay una poesía que la he leído una vez. No me acuerdo quien la ha escrito. Empieza con: “¡Despliega las alas y vuela!”. Creo que esta cosa hace falta que la hagamos todos a esta edad.
Unos la hacen con una condición, por obligación, otros por voluntad. Pero para cada persona hay un momento de mareo, la mitad exaltación, la mitad miedo. El acto de “desplegar las alas” merece y el inevitable.
“Despliega las alas”- palabras bonitas llenas de miedo y coraje.
La vida es bonita, no es negra o blanca, sino maya, de un gris indefinido.
¿Qué es adolescencia?. Un tiempo, el berrido de los filamentos de arena. S la vuelta que da la luna alrededor de la tierra, alrededor del sol. Es la naturaleza que muere e cada invierno y que renace en cada primavera.
Es la mirada de una madre, es a la vez de un padre. Es una caja de recuerdos de unos años que permanecen en tu corazón. También es el impulso y la pena, la esperanza y la melancolía.
Lamentamos a menudo los años de la adolescencia. Nos acordamos de ellos de vez en cuando lloramos o reímos.
¡No intentéis saltar sobre las estampas de la vida!. ¡Dejad que los años lleguen a vosotros con el cargamento de recuerdos predestinados para que maduren!.
¡No le deis prisa al tiempo!. Porque seréis adultos hasta el final de los días. Pero la adolescencia y la infancia nunca volverán, solo en recuerdos.
Cuando quieras implorar el tiempo no volverá nunca más. La adolescencia ha sido bonita y hemos aprendido muchas cosas de ella. Nos ha enseñado que la vida s fantástica y hace falta vivir.
¡Muchas gracias adolescencia!














