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LOS CUENTOS DE TODOS LOS SANTOS . "Historia tenebrosa"

Categoría: BIBLIOTECA DE ALUMNOS el día 2013-11-14 13:44:51

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Ribota, 23 de julio de 1944

  Aunque resulte difícil de creer realmente sucedió, estábamos mi primo Álvaro, varios amigos de clase, y yo celebrando mi cumple en mi torre sin imaginarnos lo que más tarde sucedería.

Pasamos la tarde jugando con las bicicletas, las motos  de mi primo y mía, haciendo viajes al rio y merendando. Lo pasamos genial, y después de mucho rogar conseguimos que nuestros padres nos dejaran quedarnos a dormir.

Tocamos unas canciones con la guitarra, cantamos alrededor de la chimenea, con pique incluido entre chicos y chicas, y ya agotados decidimos irnos a dormir. A todos nos impresionó el brillo de la luna llena de aquella noche.

Llevaríamos apenas dos horas durmiendo, cuando unos extraños ruidos y los ladridos de los perros nos despertaron, cuando reaccionamos y vimos que no era un sueño, salimos al porche a ver qué pasaba. Nuestros ojos quedaron como platos al ver lo que estaba sucediendo. Sandra, Paula, “las Marías”, Elena, Isabel, Mireya, Daniela, Laura y Abigaela, comenzaron a gritar y a correr hacia todas las direcciones. Unos cuerpos repugnantes avanzaban por la finca hacia nosotros, eran más de cincuenta, a unos les faltaban los brazos, otros venían reptando sin piernas, tenían los ojos ensangrentados,  a algunos se les veía parte del cerebro, a otros les faltaba la carne y se les veían las costillas, parecía que iban perdiendo la piel a trozos.

Sus pasos eran lentos, su aspecto frágil pero nada más lejos de la realidad, porque cuando los perros les atacaban ellos seguían avanzando como si nada.

A Juan, “los Alexs”, Marcos, Gabriel, David, Carlos, Samuel, Mario, Tola, Miguel, Adrián, Rafa, a mi primo Álvaro y a mí, un escalofrío nos sacudió todo el cuerpo, nuestros ojos no podían creer lo que estaban viendo, aquellos seres extraños seguían avanzando hacia nosotros con la boca abierta con intención de infectarnos mordiéndonos para convertirnos en uno de ellos.

El miedo nos dejó paralizados unos instantes pero enseguida supimos que teníamos que reaccionar me dirigí al sótano a buscar algunas escopetas de caza de mi padre, les disparamos, tiramos piedras, pero nada daba resultado. Parecían invencibles y por un momento pensamos que no nos íbamos a salvar.


                                                   

 


No quedaba mucho tiempo, pero de repente se me ocurrió un plan: me dirigí hacia la casa en la que se habían refugiado las chicas y les dije que a mi señal encendieran todas las luces del porche y de la finca, les dije a los chicos que cogieran las mangueras y fui a abrir la llave de los aspersores.

_ ¡Ahora!, grité, y las chicas encendieron las luces, abrí los aspersores, y los chicos mojaron a esos “zombies” con las mangueras. Increíblemente estaba dando resultado, aquellos repugnantes seres se estaban desintegrando, era un espectáculo asqueroso pero el plan había funcionado.

Han pasado muchos años, pero todavía recordamos mis amigos y yo aquella noche tan tenebrosa que, por suerte, y por nuestro trabajo en equipo acabó con un final feliz.

 Diego Hernando García. 1º D


Publicado por: ISABEL DOMINGUEZ | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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