Zaurineando
Sociales de segundo de ESO
Arte románico
Categoría: Arte el día 2011-12-14 21:38:59
Trabajo colectivo del alimnado de 2º C
Mi vida en el feudo
Categoría: Nuestros textos el día 2011-12-14 20:55:06
Escribe un texto imaginando que eres una campesina o un campesino en tiempos del feudalismo, contando alguna situación de tu vida y en la que aparezcan señores, siervos y campesinos y hables de la reserva, el molino, los mansos y los comunales.
Acababa de hacer la reserva en el molino, con mis compañeros los campesinos, y me disponía a recoger flores, por las zonas del castillo de los señores, fui a ver el castillo y escuché gritos infernales. Fui a ver qué pasaba, me acerqué, me crucé con un par de siervos, que me dijeron muy aterrorizaron que me fuera, que no podía estar allí, entonces como yo soy muy cabezota, decidí acercarme haber que paraba, y vi algo muy raro, el propio señor estaba matando a un hombre, y lo raro es que lo mate el señor, el no suele encargarse de esas cosas además era un hombre muy bien vestido, quizá un noble, me dio miedo. Justo después me cogieron dos guardias por detrás, les dije que no sabía nada, ahora estoy en una fría celda, esperando la muerte.
Soy María, una campesina de los barrios bajos. Yo siempre me han considerado como tal, pero yo me he considerado como menos, mas o menos como una sierva. Yo me he relacionado para las cosas buenas con la gente de mu estatus, y para las cosas malas, que solían ser las que mas, con los siervos. Mi trabajo consistía en traer del molino la harina ya molida. Todos los días cargaba con 10 kilos de comida para llevárselos a mis superiores, los señores. Afortunadamente disponía de una pequeña parcela de terreno, comparando con las demás reservas , la mía era un granito de trigo. Mi familia es toda de campesinos, y todos son como yo. En mi pequeña reserva sacaba muy poca producción, y la gran mayoría la tenía que depositar en los comunales, como si ahora fuera un peaje, para poder pasar por los lugares. Yo nunca me quejaba, porque me consideraba afortunada viendo como vivían los siervos.
Un día estuve en mi campo cultivando tranquilamente las patatas como todos mis otros compañeros campesinos hablando, contando historias.
El día siguiente salí a ver si las patatas han crecido un poco y regarles y no me encuentro con nada de lo que hice ayer ni una patata, tampoco estaba nada en los campos de los otros campesinos, todos empezaron a echar culpas a los otros, hasta que aparecieron unos señores.
Los señores no dijeron que no tengáis miedo que todo volverá a ser como antes, todos nos pusimos a preguntarnos. Nos dijeron la historia de los siervos y los campesinos, “que una vez hace muchos siglos habían campesinos que trabajaban cada día y cada hora, hasta que un día se levantaron por la mañana y no se encontraron con nada, los campos eran completamente vacíos, empezaron a echar culpas buscaron a los esclavos de los señores y no los encontraron, pero un campesino observó una carta que dejaron en la mesa, -nos hemos llevado todo gracias por cultivarlo, pero no nos veremos nunca jamás-”.
Y ahora dicen los señores que serán sus hijos porque los esclavos siempre sus hijos hacen la misma profesión.
Nos hemos juntado todos para hacerles una trampa porque van a ir a los campos del pueblo alado, les pusimos en los campos unas cuerdas que cuando se acercan tiramos de la cuerda y se cuelgan en un árbol, eso es lo que hicimos y les hemos atrapado.
Finalmente desde ese día ya no habrá robos de campos a los campesinos, esta leyenda ya no existirá.
Oussama
Era un día muy caluroso y decidí darme un paseo por el pueblo. Las calles estaban llenas de señores y señoras porque era un día de mercadillo, todos los campesinos llevaban muchas cestas llenas de frutos. Entonces yo fui a ver qué tal estaba la fruta, cuando llegué no quedaba nada, me quede asombrada porque era el único día que había más comercio. Los siervos estaban trabajando en los terrenos de la reserva y yo me fui a trabajar a los mansos y a las tierras comunales toda la tarde. Y en el molino, todos mis familiares estaban cansados de tanto trabajar.
Yolanda
Estaba en casa, mirando por la ventana aburrida con mi madre detrás explicándome.
-Elisa, ve al molino a hacer pan y cereales y toma la bolsa con el dinero y no te olvides de presentar respetos al rey. ¿Me has oído?-Dijo mi madre
-Sí, madre, te he escuchado.-Respondí
Salí fuera de casa en dirección al molino y allí vi a un vasallo del señor.
-Buenos días jovencita.-Me saludo
-Buenos días, vengo a hacer cereales y un poco de pan.-Explique
-Claro, ¿tienes el dinero?-
-Aquí en esta bolsa.-
-Pasa, pasa.-
Me abrió la puerta de madera chirriante y allí había un horno de piedra y un cuenco lleno de agua y cereales.
Al rato salí cuando termine y me choque con algo cuando abrí la puerta.
-Oh, lo siento, ¿está usted bien?-Le dije a un campesino bastante mayor
-Je je je, no querida no pasa nada, pero la próxima vez mira por dónde vas.-Me reprendió el señor mayor
-Hasta luego.-Dije
De vuelta a casa me canturreaba una canción que se inventaron los campesinos del pueblo vecino…
Maravilla
Yo Estela, entrego los términos: el molino, los mansos, la reserva y los comunales a cambio de el castillo de Mur que el rey Alfonso de Aragón me entrega a mí, mi familia y mis sucesores a cambio de los anteriores términos y de su máxima fidelidad y respeto. El Rey Alfonso además liberará al siervo/ esclavo más fiel que tenga. Además se les pedirá a los otros campesinos que entreguen 6 litros de cebada al mes en vez de los 5 entregados.
Tengo que ir al molino a que el muy malvado noble cobre su parte de mi cosecha, pues no me da la gana. Me voy rio a través porque el puente cuesta lo suyo. Me voy a hacer ermitaño hasta el fin de mis días.
Julio
Corría el siglo XII, nos situábamos en el feudalismo, y la sociedad estaba dividida. Mi familia no pertenecía a las privilegiadas, la verdad, es que éramos unos campesinos muy humildes. Mi padre, Bisorio, y mis tres hermanos se pasaban todo el día trabajando, y aun así casi no nos llegaba ni para comer. Ellos trabajaban en los mansos, por lo que una parte de lo que ganaban se lo tenían que dar al señor. Pasábamos mucha hambre, ya que el señor se quedaba con parte de nuestras cosechas, y si no se las dábamos nos convertiríamos en siervos. Toda la familia tenía ese miedo, ya que cada día teníamos menos de lo que alimentarnos, y si nos convirtiéramos en ellos no tendíamos ningún beneficio y tendríamos que ocuparnos de la reserva. Según mi punto de vista, el señor se aprovechaba de nosotros, porque ya que teníamos pocos beneficios de esas tierras, nos quitaba parte de ellas. Por otra parte, en la casa que vivíamos era muy pequeña, y teníamos que dormir todos juntos: mis tres hermanos; Bidal, Lizer y Sancho, mis dos hermanas; Alodia e Izarbe, mis padres; Bisorio y Nieus y yo; Jara. En la familia había muchos componentes, ya que así podríamos trabajar más, y por lo tanto tener más beneficios. Mis tres hermanos y mi padre también cultivaban en los comunales, porque así no tenían que darle ninguna parte de lo que ganaban al señor.
Noelia
Este año no ha sido muy duro, hemos tenido grandes cosechas. En mi familia somos siervos que servimos a un señor feudal no tan borde como algunos pero no es muy agradable. Al ser la más pequeña me ha puesto un trabajo fácil, que era que sirviera en la reserva porque había cosechas más fáciles de recoger pero había miles, (como he dicho antes este año había sido de grandes cosechas) por lo que era costoso realizar el trabajo, pero me ayudaban unos amigos de más o menos mi edad, a los que también había mandado nuestro señor. Mis padres estaban trabajando en ese momento sirviendo a nuestro señor. Cuando terminamos aun era temprano y nos fuimos a comprar telas para cortinas, sábanas etc., y vimos a muchos campesinos arreglando un molino que se había roto. Más adelante, cerca del mercado, había un manso trabajado por otros campesinos y siervos, se veía que aquel señor feudal era muy rico, pues el manso era muy grande y había muchos siervos y campesinos. Cuando llegamos al mercado compramos todo lo que teníamos que comprar y volvimos, pero esta vez volvimos por otro camino donde nos encontramos un comunal donde estaban pastando unas ovejas y unas vacas, pero ya a punto de irse. Cuando volvimos con el señor ya era casi de noche así que cenamos nuestra pequeña ración de comida y nos fuimos a dormir.
Nuria
Un día estaba cosechando cuando vino un señor y me dijo que me quería comprar mis tierras y que yo fuera su siervo de confianza si le juro fidelidad. Yo acepte y me dijo que le debía proteger a él a su familia y a sus sucesores, yo le jure que le iba a ser fiel como siervo de confianza pero le pedí que me dejara de vez en cuando trabajar en las tierras y el molino que antes me pertenecían, él me dijo que vale así que yo acepte y todos los días iba a ver las tierras y el molino.
Sanaa
Feudalismo y vasallaje
Categoría: Textos históricos el día 2011-12-14 20:38:21
"Sea por todos conocido como yo, Alfonso(1), por la gracia de Dios, rey de Aragón, conde de Barcelona, marqués de Provenza, doy y concedo a ti, Guillem de Anglesola (2), mi castillo de Mur (Lérida), por mí y por mis sucesores y lo tendrás con servicio y fidelidad. Te doy y concedo este castillo con todos sus términos y pertenencias; además recibirás aquellos 8.400 litros de trigo, los cuales me solían dar los habitantes del término de ese castillo. Te los doy y te lo concedo en feudo, me harás servicio y me tendrás fidelidad perpetua tanto a mí como a mis sucesores. También te otorgo que puedas socorrer y defender este castillo contra todos los hombres, no pudiéndolo hacer contra mí, contra los míos y contra mis sucesores.
Y yo Guillem de Anglesola, renuncio a perpetuidad, todo daño y queja que tenga hasta el día de hoy contra vos, señor, y contra los vuestros. Esta carta fue escrita en Barbastro en el mes de noviembre del año 1192. "
________________________________________________________
(1) Alfonso I rey de Aragón y conde de Barcelona, entre el1164y el 1196.
(2) Pertenecía a una familia de la pequeña nobleza feudal de Urgell (Lérida)
Al muy glorioso duque de Aquitania Guillermo, de Fulberto, obispo.
Invitado a escribir sobre la esencia de la fidelidad, he escrito para vos esto que sigue, sacado de libros de notable autoridad.
Aquel que jura fidelidad a su señor debe tener siempre presente las palabras siguientes: sano y salvo, seguro, honesto, útil, fácil y posible. Sano y salvo con el fin de no causar daño corporal a su señor. Seguro a fin de no dañar a su señor revelando su secreto. Honesto a fin de que no perjudique sus derechos de justicia, ni otras causas en las cuales su honor pueda verse comprometido. Útil a fin de que no experimenten ningún daño sus posesiones. Fácil y posible a fin de que el bien que su señor podría hacer fácilmente no se lo convierta en difícil, y aquel que era posible no se lo convierta en imposible. Es justo que el fiel se abstenga de estos actos perniciosos; pero con solo esto no se hace digno de su feudo, pues no basta con abstenerse de hacer el mal, es preciso también hacer el bien.
Queda además que en los mencionados conceptos, el vasallo dé fielmente a su señor consejo y ayuda, si quiere ser digno del feudo y de respetar la fe que ha jurado. El señor también debe devolver por todas estas cosas algo equivalente a su vasallo fiel. Si no lo hiciese será tachado con justo título de mala fe, de igual modo que el vasallo que fuere sorprendido en trance de faltar a sus deberes por acción o por consentimiento será culpable de perfidia y de perjurio.
Carta del obispo de Chartres al duque de Aquitania (1020).
El rey Alfonso le concede al noble Guillem el castillo de Mur, junto con todas las posesiones a cambio me harás sede que él le haga el servicio y le tendrá fidelidad perpetua tanto a él como a sus sucesores. También le otorga que pueda socorrer y defender este castillo contra todos los hombres, no pudiéndolo hacer contra él, contra los suyos y contra sus sucesores. Si no lo hace será tachado con justo título de mala fé, de igual modo que el vasallo que fuere sorprendido en trance de faltar a sus deberes por acción o por consentimiento será culpable de perfidia y de perjurio.
Los rituales son protagonizados el conde y los vasallos, el rey Alfonso le da en herencia el castillo de mur (Lérida), los compromisos mutuos de los vasallos y el señor eran sano y salvo, seguro, honesto, útil, fácil y posible respeto a la relación de los señores y los campesinos el señor le dejaba loas tierras acanbio de un porcentaje de lo que sacara de ellas.las obligaciones del señor: El señor también debe devolver por todas estas cosas algo equivalente a su vasallo fiel. Si no lo hiciese será tachado con justo título de mala fe, de igual modo que el vasallo que fuere sorprendido en trance de faltar a sus deberes por acción o por consentimiento será culpable de perfidia y de perjurio. Del vasallo: Es justo que el fiel se abstenga de estos actos perniciosos; pero con solo esto no se hace digno de su feudo, pues no basta con abstenerse de hacer el mal, es preciso también hacer el bien.
Julio
Los protagonistas de estos textos son los nobles, la realeza, el clero y los vasallos.
El rey Alfonso concede el castillo de Mur al noble Guillem, a cambio de fidelidad y servicio a él y a sus sucesores. Alfonso le entrega el castillo por algo que ha sucedido, y Guillem
Renuncia a todo daño y queja que tenga de por vida contra el rey.
Los campesinos pertenecían a los nobles, en este caso al rey, por lo que cuando le entrega el castillo de Mur, también incluye a los campesinos que le cuidaban las tierras.
El señor tenía obligaciones y era dar a su vasallo algo equivalente al trabajo que ha hecho.
Los vasallos también tenían obligaciones que eran ayudar y dar consejo a su señor. Si no cumplían el pacto serían culpables de perfidia y de perjurio.
Noelia
Estos rituales son protagonizados por: Nobles, Vasallos y Clero. El Rey Alfonso concede al noble Guillem el castillo de Mur con todo su término y pertenencias y 8.400 litros de trigo que tenían que darle los habitantes que vivían allí. A cambio de todo este feudo le hará servicio y le tendrá fidelidad perpetua tanto a él como a sus sucesores. También deberá socorrer y defender el castillo contra todos los hombres, no pudiéndolo hacer contra él, contra los suyos y contra sus sucesores. Los compromisos mutuos entre el vasallo y el señor serán: que esté sano y salvo, seguro, honesto, útil, fácil y posible. La relación entre los señores y los campesinos era de fidelidad. La obligación de los vasallos también era dar fielmente a su señor consejo y ayuda, si quería ser digno del feudo y de respetar la fe que ha jurado y la obligación del señor, debía devolver por todas estas cosas algo equivalente a su vasallo fiel. Si no cumplía el pacto era tachado con justo título de mala fe, de igual modo que el vasallo que fuere sorprendido en trance de faltar a sus deberes por acción o por consentimiento será culpable de perfidia y de perjurio.
Yolanda
Los órdenes sociales
Categoría: Textos históricos el día 2011-12-14 20:25:31
En el feudalismo la sociedad estaba dividida en tres órdenes; dos de ellas eran personas privilegiadas; el clero y los nobles, y la otra orden eran los siervos, que pertenecían a los nobles y al clero y tenían que obedecer a todo los que ellos les mandaran. Al clero pertenecía la gente que se dedicaba a rezar, y a los nobles la gente que luchaba. El clero y la nobleza no podía vivir sin los siervos, ya que ellos les hacían todo, pero a su vez, los siervos tampoco podían vivir sin la nobleza y sin el clero, ya que gracias a ellos podían comer, aun que fuera poco. Los siervos son los bienes de subsistencia, ya que sin ellos los nobles y el clero no podrían vivir.
Me parece mal lo que hacían con la gente, porque mientras unos Vivian muy bien, en el caso de los nobles y el clero, los siervos lo pasaban muy mal, ya que tenían que obedecer a lo que los “ricos” les decían, porque si no se morirían de hambre.
Noelia
Las tres órdenes de la sociedad según Adalberón son la orden eclesiástica, la orden de los nobles (guerreros y el clero) y la orden de los siervos. Esta sociedad justifica la sociedad en estas tres órdenes: el clero reza, los guerreros luchan y los siervos trabajan. Los grupos guerreros y el clero viven del trabajo de los siervos. Pues yo diría que no está bien esta idea porque los que más trabajan son los que más lo necesitan y menos reciben mientras que el clero solo reza por Dios, se alimenta, duerme y escribe, y los guerreros luchan por salvar la vida del rey pero también viven sin trabajar mucho.
Nuria
Según Adalberón los tres órdenes de la sociedad son: los eclesiásticos, los nobles y los siervos. Justifica la división de la sociedad en que los servicios de cada uno de estos órdenes permiten los trabajos de los otros dos. Y cada uno a su vez presta apoyo a los demás. Y así el mundo permanece en paz. Los siervos producen los bienes de subsistencia en esta sociedad. Los guerreros protegen a las iglesias y a los siervos y a ellos mismos. El clero reza por todos. Habla de que unos ayudan a otros pero los siervos son desgraciados que trabajan y no poseen nada sin sufrimiento.
Yolanda
En aquella época las órdenes, o mejor dicho , quien pertenecía a la orden lo dictaba el clérigo Adalberón. En aquella época estas tres órdenes se tomaban como una organización del personal. Se les dividía de la siguiente forma: Orden eclesiástico, los nobles, y como clase peor , los siervos. El orden eclesiástico se le reconoce como ``los que rezan´´ o clero, teniendo en cuenta como luchadores a los nobles y los que realizan la mayor tarea, al trabajo de los siervos. Estos últimos aunque no eran agradecidos por nadie, producían la labor de subsistencia a los demás. Si querían algo, tenían que sufrir desesperadamente para conseguirlo, en cambio el clero vivía de las otras dos órdenes sociales, sin olvidarnos de los guerreros, los luchadores, que protegían a todas las clases sociales, también dependían de los siervos, pues ellos los sustentan.
Por último mi opinión a la organización respecto a la sociedad es negativa. Para mí todo el mundo tiene que tener los mismos derechos y deberes.
La expansión del Islam
Categoría: Comentario de mapas el día 2011-12-14 20:16:12

1. Delimitar el espacio físico representado.
Gran parte de la península ibérica, el norte de África, y el este de Asia.
2. Indicar el tiempo.
En el siglo VII y VIII, concretamente desde el 622-750.
3. Describir leyenda.
En color marrón aparece la expansión islámica bajo Mahoma; en naranja aparece la expansión islámica bajo los califas ortodoxos y por último, en color amarillo la expansión islámica durante el califato Omeya.
1. 4. Analizar los contenidos del mapa.
La mayoría de parte de la Península Ibérica, junto con parte del norte de África y parte del suroeste de Asia son conquistadas por el califato Omeya. Por otra parte Arabia es conquistada por Mahoma. Aparte la zona noreste de África y Siria son conquistadas por los califas Ortodoxos. Su mayor extensión es alcanzada con el califato Omeya.
Noelia, Yolanda
El arte andalusí
Categoría: Arte el día 2011-11-20 20:08:58
Página anterior Página siguiente ![]()















