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Desorientada

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 21:51:54

¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? Son las primeras preguntas que me vienen a la mente nada más abrir los ojos. Me duele mucho la cabeza, y no sé qué extraña pesadilla estoy soñando. Parece muy real. Tengo miedo. ¿Cómo he llegado aquí? Muchas dudas vienen de repente a mi cabeza, estoy mareada y me duele solo con pensar.

¿Anoche salí? Sí, era el cumple de Carlos y salimos todos a celebrarlo. ¿Dónde están mis amigos? ¿Por qué yo no estoy con ellos? No entiendo nada, sólo quiero volver ya a mi casa.

Estoy en una habitación, está muy vacía, solo hay un colchón sobre el cual estoy tumbada, no hay ventana y huele a cloaca. Enfrente de mí hay una puerta de madera, con las esquinas reforzadas con otros trozos de madera menores, unidos con clavos oxidados. Es un lugar muy viejo y nada agradable.

Me levanto poco a poco, para no perder el equilibrio, y voy directa a la puerta. Adelanto la pierna derecha, seguida de la izquierda, estoy temblando y me cuesta mantenerme de pie. Nunca me había pasado nada así. Tengo ganas de llorar, pero primero tengo que salir de esta apestosa habitación.

Ya he llegado a la puerta, muevo el pomo y empujo para salir, no se abre. Debe de estar atascada. Golpeo la puerta más fuerte, pero sigue sin abrirse. No puede ser. Otra vez más, y otra, y otra. ¿Qué es esto? ¿Qué está pasando? Sigo golpeando la puerta sin control, desesperadamente, pero sigue cerrada. No, por favor. Me dejo caer y rompo a llorar, las lágrimas recorren toda mi cara, no dejan de salir, más y más.

¿Cómo he llegado hasta ahí? ¿Por qué estoy así? Yo nunca había perdido el conocimiento. Y lo más importante, ¿por qué no puedo salir? Tengo que recordar lo máximo posible…

Eran las nueve de la noche, estaba en casa de Lis, nos arreglábamos para ir a la fiesta de Carlos.


Publicado por: María Lalueza | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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Reunión misteriosa.

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 21:15:59

Era una tarde de invierno, tan aburrida como todas las demás, estaba en mi casa y me dispuse a encender el ordenador.

 Para entretenerme un rato entré en un chat y le conocí. Estuve hablando con él y me fue integrando en su mundo, me presentó a otro amigo suyo, conocido en el chat bajo el nombre de “ReyMisterio99”, y el primero que había conocido tenía como apodo “Agujeronegro00”. Los nombres no me inspiraban confianza pero las conversaciones que entablaba con ellos eran muy agradables y me sentía cómoda hablando con ellos. Poco a poco, fueron ganando mi confianza y unos meses más tarde, nos comunicaron a varios contactos que habían organizado como un tipo de reunión, en la que nos iban a comunicar algo muy importante.

Para acudir había que cumplir varias cosas, entre ellas no se podía llevar móvil. Esto despertó en mí muchas dudas, y sentía que detrás de esa "quedada" se ocultaba algo. También nos dijeron que al siguiente día apareceríamos en todos los medios de comunicación, seríamos noticia. Mi cabeza le daba muchas vueltas al asunto los días previos, no me imaginaba qué íbamos a hacer ese día.

Llegó el día esperado, nerviosa me dirigía al parque…


Publicado por: Marina Ariño | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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LO QUE SE ESCONDE DETRÁS DE LA BARRA

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 21:10:27

 Unos chicos jóvenes entran en un bar, beben y beben  riéndose, celebrando sus diecinueve años. Bajo los efectos del alcohol empiezan a meterse con el camarero,  es un extranjero que ha llevado una vida difícil y no estaá pasando por sus mejores momentos.

Los chicos siguen riéndose y pasan a insultos racistas, él cada vez está más contenido.

            De repente, salta de la barra llevando un grandioso cuchillo, los chicos se asustan y se amontonan en un rincón del bar.

            Él poco a poco va recorriendo el trozo que los separa. Las chicas gritan, los chicos se envalentonan, temblando de miedo y sudor, se ve cómo los cabellos se empapan de sudor y las gotas bajan resbalándoles por sus caras, sus rostros se endurecen y el color de su piel palidece.

            Él camarero contrae sus músculos, su cara enrojece por segundos, sus venas se hinchan y sus ojos están ensangrentándose de ira… 


Publicado por: Javier Cambra | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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SOMBRAS DE AYER.

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 20:57:57

  

Cerró la puerta de golpe, echó el cerrojo, apoyó la oreja en la puerta  para escuchar algo tras ella, nada, silencio. Caminó con prisa hacia el cuarto de baño donde se quitó la ropa mojada, se metió bajo el agua caliente de la ducha para reaccionar pero, por más que pensaba en lo absurdo que era lo que le había pasado, no se lo quitaba de la cabeza. Tanto tiempo atrás, tanto, que ni siquiera sus más recónditos pensamientos llegaban al origen del asunto.
Salió de la ducha y secándose el escaso cabello delante del espejo, contempló su rostro viejo, con las marcas del tiempo y del sufrimiento pasado.
No lo podía creer, ¿Cuántos años habían pasado? ¿Cuarenta, cincuenta? Apenas tenía el recuerdo de aquel joven que con sus amigos comenzaba a vivir la vida… Pero aquel año, el año en que todo pasó, sí, hace ya cuarenta y dos, cuando todos, Mercedes, Pablo, Erika, Peter y él mismo, Víctor, juraron que no hablarían más de ello, pero también, que tardaran lo que tardasen arreglarían las cuentas, mientras quedase vivo uno de ellos. 

Cuarenta y dos años en los que la vida cambió, y aquel año de 1970 quedó en el rincón del cerebro donde se guarda lo peor del pasado, lo que queremos olvidar pero no se puede, solo oculto bajo capas y capas de vivencias posteriores. Por eso no podía creer que tantos años después, cuando su vida estaba comenzando el declive a sus sesenta y dos años, en plena calle, saliendo del club en el que pasaba las tardes, llegaría a su casa y en su buzón vería la carta… la carta que dio origen a todo… 


Publicado por: Andrea Peña | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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A través de la cerradura

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 20:41:03

Esperaba que ese hombre no oyera su entrecortada y nerviosa respiración. Pero era algo que Carmen no podía evitar, tras ver en primera persona cómo ese malnacido deslizaba su cuchillo a través de la garganta de su marido, y lo dejaba desplomarse sobre la cama, mientras la sangre brotaba a borbotones de su cuello.

Y así, Carmen vio el final de la vida de su marido, a través de la cerradura de un armario. Cuando todo parecía calmado, aquel asesino corpulento y de cabello blanco quedó inmóvil frente al armario, y Carmen no podía hacer otra cosa que esperar. Esperar a morir, o esperar no ser la siguiente aquella noche de copiosa tormenta. Esperar, en lo que cada segundo era un infierno, ya que, ¿qué puede hacerse en tal situación?

 

 

 

 

 


Publicado por: Pedro Pérez | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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PUCHI

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 20:38:20

Cuando María introdujo la llave en la cerradura de la puerta, ya sabía que algo había ocurrido. Puchi no estaba esperándola, no oyó su respiración al otro lado de la puerta, ni sus pequeños ladridos de felicidad. María entró asustada temiéndose lo peor, y no estaba equivocada, Puchi estaba tendida bajo la mesa de la cocina con su collar de falsos diamantes. Cuando María recuperó la calma, fue a su veterinaria, quién certificó la muerte por envenenamiento, cosa que le sorprendió mucho.

Puchi era la perrita más tierna, cariñosa y gentil, ese mismo año había quedado campeona en el último certamen canino, era la envidia de toda su escalera. De vuelta a su casa, la cabeza de María daba vueltas buscando una respuesta, era imposible que el perro alcanzara los productos de limpieza porque estaban en el armario más alto. Recordó que la puerta del balcón la había dejado abierta, y pensó en su vecino, un tipo raro que vivía solo, rodeado de basura. Conocía su nombre por el buzón del patio, ese buzón que hacía relucir  Ana, la chica que limpiaba la escalera y que siempre le preguntaba por Puchi. Cuando María se iba de vacaciones, le dejaba las llaves para que le regara las plantas. Sentía un amor especial por Puchi, el mismo amor que sentían los gemelos del 4º C, siempre dispuestos a sacarla a pasear, peinarla o incluso disfrazarla.

María entró en su solitaria casa y dejó a la perrita  en  su cesta, luego la enterraría en el jardín de sus padres, y se dirigió a la cocina, olía a productos de limpieza…


Publicado por: Jorge Montalvo | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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EL colgante rojo

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 20:16:09

Eran las 3:00 de la madrugada cuando sonó el teléfono. Era pleno enero y el frío azotaba con fuerza la ventana. Mi mujer dormía plácidamente en la cama, no había oído el teléfono, y al parecer tampoco las pequeñas María y Sofía.

-Dime, Jaime.

-Un asesinato en la Avenida de Badajoz, han encontrado a una mujer de unos 50 años asesinada con un colgante rojo en la boca, ven lo antes que puedas.

-Voy, espérame allí.

Llegué a la casa de aquella pobre mujer, vivía en un edificio algo desgastado y de color rojo ladrillo. Los vecinos estaban fuera, dando los testimonios a Jaime. Todas las mujeres, con sus escandalosas batas y sus zapatillas a juego, cotilleaban sobre la vida de la, al parecer, supuesta asesinada, Marga García.

- ¿Cómo lo ves?

- Ayer estuvo en casa con compañía, la de abajo afirma haber oído bastantes ruidos ayer noche.

- ¿Por doónde empezaremos?

- Llevaremos a analizar este colgante rojo, da mal rollo, ¿no crees?

Me tendió el colgante en una bolsa de plástico transparente, que dejaba ver completamente aquel color.

 


Publicado por: Gabriel Mata | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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La mujer

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 19:47:27

 Hace unos días me iba de viaje a Barcelona a ver a unos amigos y a pasar el fin de semana con ellos.

Cogí el coche por la noche, ya que terminé de trabajar a las nueve, para dirigirme a mi destino. Pensaba tener un viaje tranquilo, porque por la noche no hay mucho tráfico.

Me gustaba conducir por la noche, porque vas a tu marcha, no hay casi coches, vamos, que vas a tu rollo.

Cuando ya casi llegaba a la altura de Lérida, de repente vi en medio de la carretera a una mujer vestida con ropa de hospital, que llevaba en los brazos a un bebé muy pequeño, parecía recién nacido.

Me asusté muchísimo, pensé que los habían abandonado allí, en mitad de la nada. Estaban solos, desprotegidos, sin nada que llevarse a la boca para poder alimentarse, sin lugar donde cobijarse del frío y dormir tranquilos.

Pensé en parar, pero entonces me entró miedo y pensé ¿y si es un señuelo para que pare a socorrerlos y escondidos detrás de los matorrales hay un grupo de hombres que quieren asaltarme y quitármelo todo?

Decidí no parar y seguir hacia adelante. Durante todo el viaje las dudas sobre esa mujer con ese niño rondaban por mi cabeza. No conseguía sacármelos de ella.

Llegué por fin a mis destino. Mis amigos me recibieron con mucho entusiasmo.

Para poder recordar siempre ese fin de semana tan especial, decidimos grabarlo. Nos fuimos a un hotel del centro de la ciudad, no salimos de allí en todo el fin de semana.

La primera noche fue muy especial, hicimos una mega fiesta, que terminó a altas horas de la madrugada. Cada uno se fue a dormir a su habitación, y a la mañana siguiente a la hora del almuerzo faltaron dos personas. Todos preocupados fuimos a sus habitaciones a ver si se habían dormido, o les pasaba algo, para nuestra sorpresa estaban muertos.

Todos muy asustados, acudimos a recepción para que llamaran a la policía e investigaran el suceso, pero en recepción no había nadie. Estábamos totalmente solos en el hotel, sin personal que nos sirviera, estábamos encerrados sin escapatoria......

 


Publicado por: Lorena Solano | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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Viejos amigos

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 19:18:10

Es una noche oscura, estoy nervioso, no sé por qué, ya lo he hecho otras veces, quizás esta vaya a ser la más díficil. Espero al acecho de mi nueva víctima, espero escondido en unos matorrales; en unos matorrales al lado de su casa; su casa, oscura, apenas visible por la niebla, apartada de toda civilización. Va a ser el crimen perfecto.

Por fin llega, la observo, sale del coche, abre el garaje, todavía la recuerdo, es como si no hubiera cambiado nada, sus cabellos dorados, sus piernas infinitas, esa mirada hipnotizante, unas curvas de escándalo, era perfecta. Parece increible que hayan pasado casi diez años desde la última vez que la vi.

La sigo observando, se mete en el coche, no me atrevo a atacar, demasiados recuerdos, demasiados momentos compartidos, no voy a poder hacerlo.

Había sido durante años mi única amiga, la única persona que se atrevía a estar a mi lado, ella que creyó en mi hasta el último momento, jamás pensé que me fallaría; pero lo hizo, lo hizo como todos antes lo habían hecho.

Fue una persona muy especial para mí, pero ha llegado su momento, debe pagar por lo que me hizo.


Publicado por: Sara Cuello | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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El refugio

Categoría: Así empieza un relato... el día 2012-03-11 17:35:20

 Empezaba a oscurecer, por fin llegamos al refugio, éramos cinco y después de caminar todo el día estábamos cansados. Al entrar al refugio en lo único en que pensábamos era en  acostarnos y dormir. Somnoliento escuché una voz a lo lejos que no llegué a comprender, y vi cómo dos sombras se dirigían al exterior. Mis párpados me pesaban tanto por el cansancio, que no podía siquiera identificar quién era el que hablaba.

 

De repente, un ruido rompió el silencio de la noche, fue el chasquido de las ramas en el suelo caídas desde los árboles. Al observar alrededor de la habitación, vi que dos de los cinco que estábamos se habían marchado, supuse que eran ellos.

Al otro lado de la habitación uno de mis amigos miraba fijamente a la ventana, como si hubiera visto algo en medio de la oscuridad. Le pregunté qué había visto, pero nisiquiera él estaba seguro.

Al ver que nuestros amigos tardaban mucho en regresar, decidí salir a ver qué es lo que pasaba, enfoqué al suelo con la linterna y observé un charco de sangre. Asustado, entré corriendo al refugio y conté lo que había visto a mis amigos.

 

Procuramos mantenernos toda la noche despiertos, pero no lo conseguimos. A la mañana siguiente al despertar…


Publicado por: Álvaro Pueyo | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

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