Escribo para ti, escribes para mí

El abrazo de las palabras

<<   <  0  1  2  3 [4]  5  6  7  8  9  >  >> 

La Maratón

Categoría: Cuentacuentos el día 2010-04-20 11:38:23

 

LA MARATÓN
 
 
-¡Las cuarenta! ¡Les hemos vuelto a ganar Perico!
-¡Pero si es que este Valentín no se entera! ¡Te estoy marcando con mi caballo para que sepas que llevo buena jugada y, tú, ni caso!.
-Vamos a ver, Eusebio, ¿qué harías tú con esto?  le replicó Valentín enseñándole sus cartas.
 Pues nada, llevas razón; el guiñote es lo que tiene, que si no llevas buen juego... Por mucho que sepas es imposible ganar.
 Los cuatro amigos después de tomar su café pagado por los perdedores, salieron del bar y, como todas las tardes, fueron a darse un paseo por el campo. Ellos habían sido labradores y aunque ya por su edad no podían desempeñar su trabajo, les gustaba contemplar lo que siempre había sido su medio de vida. Ninguno de ellos había tenido grandes extensiones de tierra, pero, con más o menos apuros y trabajando duro, habían sacado a su familia adelante. Después del  paseo cotidiano, se sentaron en uno de los bancos que había cerca del frontón; allí era donde se hablaba  de todo lo que acontecía en el pueblo y de cualquier tema que surgiera. Aquella tarde el tema principal era Lucía, la nieta de Ramón “El Chispas”.
-Estuve hablando con ella el jueves en Madrid, contaba Ramiro, le pregunté por sus entrenamientos y me dijo que seguía entrenando, pero ahora duramente, pues al final del verano iba a hacer un viaje a Londres con sus compañeros de estudios y, aprovechando que la carrera de maratón era en esas fechas, se iba a presentar a la competición. Estaba muy contenta, quería visitar: el Museo de Londres, en cuyas salas  muestra el desarrollo de la ciudad desde sus orígenes a la actualidad, el Museo Británico  donde está la Biblioteca Británica, el edificio del Parlamento, el Támesis y, sobre todo el ,Palacio de Buckingham,  residencia oficial de la realeza británica que en  agosto y septiembre se puede ver por dentro, ya que la Reina Isabel está de vacaciones y el dinero que recaudan con las visitas veraniegas lo emplean para pagar la reparación del Castillo de Windsor. Todo esto es lo que ella me contó.
-Lucía -comentó uno de los contertulios, además de muy inteligente, es una chica muy constante, lleva desde muy niña presentándose a competiciones deportivas y ya sabéis que ha quedado en muy buen lugar en más de una competición, así que... ¿Por qué no puede ganar ésta?.
Todos los allí presentes acordaron proponer que si ganaba la maratón se le rindiese un homenaje, ya que el esfuerzo sería tremendo, pues tendría que correr 42 kilómetros y competir con unas 20.000 personas; y puesto que se estaba habilitando un espacio cedido por el Ayuntamiento para zona deportiva, bien podía llevar su nombre. Además ¡Menuda propaganda para el pueblo!.
 
 
-¡Pascuala! ¿Vienes o me voy yo solo?
-¡Qué hombre más impaciente, si son las siete de la mañana! ¿Se puede saber donde vamos tan temprano?
-Al molino, a que muelan un saco de trigo, ya verás como tus magdalenas serán las mejores del pueblo cuando las llevemos el día que se le haga el homenaje a Lucía.
-Pues no me extrañaría que ganase, corre como una liebre así que con premio o sin él pienso hacerle magdalenas, pero...¿Estás seguro que hay algún molino? Yo creo que desde que lo cerró  Francisquillo no han puesto ninguno más.
-Ayer me dijo el Fulgencio que vio funcionando uno cerca de Luzón.
Pascuala salió de la casa y su sorpresa fue mayúscula al ver a su marido sentado en la desvencijada moto con sidecar, un casco de obra colocado en la cabeza, otro de las mismas características para ella, y en la parte trasera de la moto un saco de trigo.
-Venancio ¿no pensarás que vayamos en ese trasto?
-Pues claro que sí, mi coche no lo meto yo montes arriba montes abajo.
-¿Qué dices de montes? Los molinos están siempre cerca del agua y...
-¡Calla, calla! –le cortó Venancio-. ¡Antigua, que eres una antigua! Ahora los molinos van con aire, que lo he oído yo, así que monta de una vez, que a este paso no vamos a llegar en todo el día.
-¿Te has fijado, Pascuala? ¡Qué personas más educadas! Todos los coches con los que nos cruzamos nos saludan tocando el claxon.
-Pues yo he visto a más de uno que sacando la cabeza por la ventanilla nos ha dicho “tortugas domingueras”,  ¿no será que vamos a poca velocidad?
-¡De eso nada, que vamos a cuarenta por hora!. ¡Pascuala mira, ya se ven las aspas! Además han hecho una carretera que seguro que irá hasta el molino, la próxima vez vendremos con el coche. ¡Que barbaridad! ¡¿Pero cuantos molinos han puesto?! ¡Por lo menos acabo de contar diez! ¡Ni que fuera a venir toda España a moler el trigo aquí!.
Dejaron aparcada la moto a un lado de la carretera y se acercaron a uno de los molinos. La puerta estaba abierta así que Venancio se cargó a la espalda el saco de trigo y cuando estaba subiendo las escaleras...
-¿Se puede saber donde va con ese saco? Aquí no puede entrar nadie que sea ajeno a éstas instalaciones.
-¡Pero cómo que ajeno, si yo vengo como cliente! Traigo un saco de trigo y...
-¡Le digo que no puede entrar!
-No se preocupe señor, no pienso dejarle mi trigo para que lo muela ¡Vaya porquería de comerciante que es usted!. Con la competencia que tiene alrededor y su mal talante...¡Ya puede cambiar de oficio si quiere comer!
Al técnico le costó Dios y ayuda convencerlos de que no eran molinos para moler el trigo. Les explicó que el viento produce energía y a través de unos acumuladores se transforma en electricidad. Venancio y Pascuala, un poco avergonzados, decidieron no contarle a nadie su odisea.
 
-¡Que rápido pasa el tiempo! –comentó uno de los contertulios del bar-, parece que fue ayer cuando comenzó el verano y ya estamos a últimos de septiembre. Eso me recuerda que Lucía ya habrá participado en la maratón. ¡Mira que si hubiese ganado...!
-¡¡Segunda, ha llegado segunda!!  -entró gritando Fulgencio-.
He visto a Isidro, no podía entretenerse, pues lo estaban esperando para cargar el camión, así que sólo ha parado un momento para decirme que había llegado segunda y que su familia estaba muy contenta. ¡Cómo para no estarlo!.
El alcalde convocó un pleno extraordinario para hablar sobre la posibilidad de homenajear a Lucía por su gran proeza de quedar segunda en una competición tan dura, ¡Nada menos que en Londres!. Se acordó por unanimidad nombrarla la mejor atleta del año y ponerle su nombre a la zona deportiva que estaban construyendo. Como Lucía pasaba siempre la semana del Pilar en el pueblo, decidieron que el día once de octubre -que aquel año caía en sábado- era el indicado para el acto. El secretario fue el encargado de redactar el discurso que sería leído por Tobías, el alcalde. Venancio anunció que Pascuala llevaría magdalenas para todo el pueblo y Mercedes, la farmacéutica, se ofreció para hacer el chocolate.
Por fin llegó el día señalado. El acto era en el Pabellón de Fiestas y allí acudió todo el pueblo y, como era de prever, aunque Lucía desconocía lo que  se estaba tramando, también acudió al evento. El alcalde mandó guardar silencio y se dispuso a leer el discurso que le habían preparado; en ese momento entró Isidro.
-Perico, ¿qué fiesta se celebra hoy?
-¡Hombre! ¿Te parece poca fiesta que Lucía haya quedado segunda en la maratón de Londres?
-¡¡Que barbaridad, vaya notición!! Y yo sin enterarme.
-¡¿Cómo que sin enterarte, si fuiste tú el que diste la noticia de que había llegado segunda?!
Isidro fue lo más rápido que pudo hasta donde estaba el alcalde y, quitándole de las manos el discurso que llevaba impreso, ante la mirada atónita de los asistentes, comenzó dando las gracias a Dios porque ¡¡SEGUNDA!! Había llegado al pueblo recuperada de su grave enfermedad y, como es natural ¡La familia estaba muy contenta...!
Tobías, comprendió lo que había ocurrido y alabó a los jóvenes que practicaban deporte. Lucía les contó que si no hubiera sido por un desafortunado esguince hubiera competido en la maratón de Londres, pero el próximo año pensaba participar. El secretario del Ayuntamiento, acordándose de la placa que tenían con su nombre le dijo:
-Lucía, al año que viene te tienes que quedar como poco... LA SEGUNDA
Todos los asistentes volvieron a sonreír convencidos de que ganaría la carrera y dieron buena cuenta de las exquisitas magdalenas y del delicioso chocolate.
                                                               M. T.  Rodríguez Miguel
Primer Premio del Tercer Certamen de Relato Breve “Fernando Abraín”


Publicado por: María Teresa Rodríguez | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

Agregar a marcadores: Agregar a  Technorati Agregar a  del.icio.us Agregar a  Digg.com Agregar a  Yahoo Agregar a  Google Agregar a  Meneame Agregar a  Furl Agregar a  Ma.gnolia.com Agregar a  Blinklist Agregar a  Blogmarks Agregar a  Minster-Wong

Ni un céntimo más

Categoría: Cuentacuentos el día 2010-04-20 11:35:55

 

¡¡Pesetero!!, eso es lo que eres. Llevo más de media vida pagándote religiosamente. Si juntase todo el dinero que te he dado, podría pasar un mes en el hotel Bury Al Arab en una de sus suites reales, e irme a cenar a uno de sus siete restaurantes, vamos, yo creo que podría ir a todos y todavía me quedaría para darme una vuelta por Europa. Sí, ya sé que es el hotel más caro del mundo, el único con siete estrellas, pero...¿Te parece bonito sacarme el dinero a mí, que lo más lejos que he ido es a Zaragoza? y... ¡En autobús, pues han puesto unos precios al tren...; ya ves, ¡ni siquiera he visto el mar!. ¡Ah!, ¡¡Que sí lo he visto!!, si pudiera te daba un soplamocos; ¡claro que lo he visto!, y... parte de Francia... algo de África...parte de Europa..., ¡¡pero por la tele!! Aunque si fuera por ti... Seguro que también te hubieras quedado con lo que me costó el televisor. ¡Vaya semanita que me estás haciendo pasar!; lo de ayer no te lo perdono, tú sabías que necesitaba la cartilla sanitaria, el volante para el especialista y el carné de identidad, pero ya ves..., ¡no llevaba nada!, un poco más y tengo que hablar con la ministra de sanidad. Mi marido me miraba con una cara..., y no te digo en el hospital; como era en Zaragoza y el médico no me conocía.... ¡De ahora en adelante no pienso acudir a ti en lo que me queda de vida! Y... ¡Ya puedes olvidarte de mi, pues no vas a ver ni un céntimo mío!
María salió a comprar y, al volver a casa, apenas había abierto la puerta cuando sonó el teléfono.
-¿Quién es?
-Hola tía, soy Lorena, ¿sabes si Alba ha recibido la invitación de boda de Sandra?.
-Que yo sepa, no; hace un momento que he recogido la correspondencia y no había ninguna carta para Alba.
-Y,¿a ti, quién te ha escrito ?
- Pues mira, he recibido noticias de las eléctricas, del teléfono, y en la carta del banco no sé si me habrán escrito los de la basura, el agua, la contribución...
 -¡Qué cosas tienes tía, eso no son cartas, son facturas!.
-¡¿No me digas?!. A todo esto ¿cómo vas con tus preparativos de boda?.
-¡Bien!, ya hemos decidido que iremos de viaje de novios a China.
-¡¡Madre del Amor Hermoso!!, ¿no había otro sitio más cerca?.
- Ya sabes que en ese viaje se va donde, a lo mejor, más adelante es más difícil poder desplazarte hasta allí; ¿donde fuiste tú?.
- A la era.
-¡Tía, eso no es un viaje de novios!.
-El mío sí. Tu tío y yo nos casamos a las siete de la mañana, porque mis suegros, tus abuelos, tenían la parva en la era, y como amenazaba lluvia, había que trillarla y aventar lo que se había trillado el día anterior. Así que al salir de la iglesia nos comimos una sartén de migas con torreznos, que había preparado tu abuela, y nos fuimos a trillar.
-Y... ¿No  hubo comida de bodas?
-¡Tanto como comida de boda...!, pero comimos todos, tus abuelos, tu padre, que estaba soltero, nosotros y el tío Cirilo. Tu abuela subió unas tortillas de patata, torreznos, chorizos y una bota de vino.
-¿Y de tu familia no fue nadie a comer?.
-No, mis padres y mis hermanos, cuando salimos de la iglesia, se fueron a segar.
-Pero tía y el viaje de novios de verdad ¿cuándo lo hicisteis?.
-Ya sabes que nos casamos en el pueblo y allí vivimos diez años, hasta que nos bajamos a vivir a Calatayud, así que...¡Cómo no fuera el viaje de novios el traslado!.
-¡Que cosas tienes, tía!. Bueno, le dices a Alba que ya la llamaré.
 
-Que pinta más buena tiene ésta merluza que he comprado, me ha costado cara pero... es hermosa, ¡claro que ahora la tengo que congelar!. Desde luego, no hacen nada más que complicarnos la vida; hasta hace poco tiempo el pescado se comía fresco y no pasaba nada, pero ahora...; en fin, la limpiaré y cuando la meta al congelador sacaré dos filetes de lenguado para cenar, porque, ¡dinero no tendré!, pero colesterol y tensión... ¡¡A tope!!.
-¡Hola mamá!, ¿qué tenemos hoy para comer?.
-Voy a poner borraja y...
-¡¿Otra vez borraja?!
-¡¿Cómo que otra vez borraja?!, ¡hace quince días que no la hemos comido!; ¡en mis tiempos tenías que haber vivido!. Mi madre ponía cocido todos los días del año, bueno, mi madre y todo el pueblo, y en algunas casas el caldo lo hacían con el hueso que llevaba el “sustanciero”.
-¿Qué es eso de sustanciero?
-¿Tú sabes lo que queda cuando se acaba un jamón?.
- ¡Pues claro que lo sé, queda el hueso!
- Pues el sustanciero iba con el hueso del jamón a las casas que lo llamaban, como ya tenían el agua al fuego, metía un ratito el hueso para que le diera sabor y desde allí, con el mismo hueso, iba a la siguiente casa y hacía lo mismo.
-¡ Desde luego mamá, tú no tienes arreglo!, ¡hay que ver que cosas se te ocurren!.
-¡La Biblia niña,  la Biblia!, ¡eso es tan cierto como que hoy vas a comer borraja!. ¡Ah!, se me olvidaba decirte que ha llamado Lorena para hablar contigo.
- Todavía es pronto para comer, voy a ir a su casa y así me contará como van sus preparativos de boda.
María después de haber limpiado la merluza, abrió el congelador y al sacar el cajón del pescado, abrió unos ojos como platos al ver el monedero que llevaba una semana buscando. ¡¡Por fin lo había encontrado!!.
-¡¡Ni lo sueñes, San Antonio, ni un céntimo, no vas a ver ni un céntimo!!; ¡Sí, ya sé que te ofrecí hasta veinte euros, pero eso fue hace una semana!, además lo he encontrado yo porque lo que es tú...; así que nunca más te voy a pedir nada. En fin, voy a por mis gafas para leer la carta del banco para ver qué he pagado este mes. ¿Dónde demonios las habré dejado?.
 María las buscó por toda la casa, pero por más que miró en los bolsos, los cajones, las habitaciones y...hasta en la nevera, no las encontró.
- ¡Ay, San Antonio bendito!, ya sé que te he puesto “a caldo” pero anda, échame una manita y haz que las encuentre; mira, te ofrezco un euro y, ya sabes que siempre te he pagado religiosamente, ¿qué podía ofrecerte dos euros?, pero vamos a ver, ¿quieres arruinarme o que te pague las gafas?.
 María cogió la cestilla de la fruta, que estaba encima de la mesa de la cocina, y... ¡Eureka!, allí estaban las gafas.
- Gracias, San Antonio; ahora mismo voy a echarte en tu cepillo el euro que he prometido.
-¿Qué podía darte dos?, ni lo sueñes, no te daré, ¡¡ ni un céntimo más!!.
 
                                                                  M. T. Rodríguez Miguel
Primer premio del Segundo Certamen de Relato Breve “Fernando Abraín”


Publicado por: María Teresa Rodríguez | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

Agregar a marcadores: Agregar a  Technorati Agregar a  del.icio.us Agregar a  Digg.com Agregar a  Yahoo Agregar a  Google Agregar a  Meneame Agregar a  Furl Agregar a  Ma.gnolia.com Agregar a  Blinklist Agregar a  Blogmarks Agregar a  Minster-Wong

PRIMAVERA.

Categoría: La escuela el día 2010-04-08 11:42:17

Primavera 

 


Publicado por: Pilar Gayán | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

Agregar a marcadores: Agregar a  Technorati Agregar a  del.icio.us Agregar a  Digg.com Agregar a  Yahoo Agregar a  Google Agregar a  Meneame Agregar a  Furl Agregar a  Ma.gnolia.com Agregar a  Blinklist Agregar a  Blogmarks Agregar a  Minster-Wong

Refrán

Categoría: Refranes el día 2010-03-10 22:44:18

Si quieres llegar a viejo,poca cama, poco plato,y mucha suela de zapato.


Publicado por: María Jesús Cuenca | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

Agregar a marcadores: Agregar a  Technorati Agregar a  del.icio.us Agregar a  Digg.com Agregar a  Yahoo Agregar a  Google Agregar a  Meneame Agregar a  Furl Agregar a  Ma.gnolia.com Agregar a  Blinklist Agregar a  Blogmarks Agregar a  Minster-Wong

El enhebro de Sabiñán

Categoría: Descripción el día 2010-03-08 12:03:04

 

EL ENHEBRO DE SABIÑÁN
 
dscf0005
 
Especie: Enhebro de la Miera (Juníperus oxycedrus)
Lugar: Paraje de Valcardera (Sabiñán)
ALTURA: 10 metros.
ANCHURA EN COPA: 13,50 metros
DIÁMETRO DEL TRONCO: El diámetro a 1,73 metros de altura, es de 5,45 metros.
PROPIETARIO: Asociación Sabinius Sabinianus.
PROTECCIÓN: Incluído en el catálogo de “Árboles Singulares” de la Red Natural de Aragón.
 
Éste árbol, símbolo y orgullo para las gentes de Sabiñán, es un ser vivo único.
Resulta difícil cifrar su edad. Sin duda, pocos enhebros hay en nuestro país con ése porte tan grandioso y corpulento, un tamaño realmente singular para uno de su especie.
Los enhebros al igual que las sabinas, suelen ser arbolillos propios de terrenos secos y mediterráneos, de crecimiento lento y que no suelen superar los seis metros de altura. El de Sabiñán es un ser vivo monumental y por eso, por sus medidas excepcionales, por su rareza en la distribución del territorio, el Gobierno de Aragón decidió hace ya tiempo, incluírlo en el catálogo de Árboles Singulares de Aragón.
 
enhebro_2_001
 
El anciano y hermoso árbol, ha dado nombre al colegio de Sabiñán y también a la revista que desde hace dieciséis años viene editando la Asociación Cultural local, de la que ya hay más de sesenta números publicados.
Para llegar a él, el Gobierno de Aragón ha señalizado el camino con flechas verdes, ofreciendo un agradable paseo de poco más de una hora que parte de la Iglesia de Sabiñán, atravesando el puente del río Jalón.
 
                                                                           L.M.C.A.


Publicado por: Luis Mariano Caballer | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

Agregar a marcadores: Agregar a  Technorati Agregar a  del.icio.us Agregar a  Digg.com Agregar a  Yahoo Agregar a  Google Agregar a  Meneame Agregar a  Furl Agregar a  Ma.gnolia.com Agregar a  Blinklist Agregar a  Blogmarks Agregar a  Minster-Wong

Refran

Categoría: Refranes el día 2010-03-06 21:56:58

 En cualquier trabajo u obra, el que no ayuda estorba.

 

                                                                                                                                                                


Leer más [+]

Publicado por: Peña Tijada | Comentarios (0) Leer comentarios | Exportar PDF | Escuchar este post

Agregar a marcadores: Agregar a  Technorati Agregar a  del.icio.us Agregar a  Digg.com Agregar a  Yahoo Agregar a  Google Agregar a  Meneame Agregar a  Furl Agregar a  Ma.gnolia.com Agregar a  Blinklist Agregar a  Blogmarks Agregar a  Minster-Wong

Página anterior  Página anterior      Página siguiente  Página siguiente